Trump fustiga a la NFL y la NBA

Patrick Omameh, de los Jacksonville Jaguars, se arrodilla, ayer, durante el himno de EE UU. /Reuters
Patrick Omameh, de los Jacksonville Jaguars, se arrodilla, ayer, durante el himno de EE UU. / Reuters

El presidente de EE UU critica a la liga de fútbol americano y veta la visita de los Warriors a la Casa Blanca el mismo fin de semana

JULIÁN ALÍAMadrid

Donald Trump va a la guerra contra el deporte norteamericano. El que fuera propietario de los New Jersey Generals de la extinta United States Football League animó a los aficionados al fútbol americano a marcharse de los estadios de los equipos de la NFL si los jugadores se arrodillan en señal de protesta durante el himno. Lo hizo el fin de semana desde Twitter, pero ya el pasado viernes en un discurso en Alabama soltó alguna perla del tipo: «¿No les gustaría ver a uno de estos propietarios de la NFL, cuando alguna persona le falta el respeto a nuestra bandera, decir: '¡Saquen a ese hijo de puta del campo de juego ahora mismo! ¡Fuera! ¡Está despedido! ¡Está despedido!?'». Al día siguiente, retiró la invitación a la Casa Blanca a los Golden State Warriors para evitar un 'boicot' contra su presidencia de los actuales campeones de la NBA. El equipo de la bahía de San Francisco prometió acudir a Washington de todas formas a «celebrar la igualdad y la diversidad».

Pero nada comparado a lo que puede suponer su choque contra la NFL. Trump ha entrado en guerra con una de las organizaciones más poderosas del país y ha recibido la respuesta del comisionado Roger Goodell, primero, y de gran parte de los propietarios de los equipos, por goteo, después. Ningún apoyo. Ni siquiera de aquellos que donaron dinero a su campaña presidencial.

Ayer, en el primer encuentro de la jornada dominical, disputado en el estadio de Wembley en Londres, ya se vio clara la respuesta de los jugadores. Muchos más de los habituales se arrodillaron, como Terrell Suggs, baluarte defensivo y peso pesado del vestuario de los Baltimore Ravens, o el retirado Ray Lewis, también de la franquicia córvida, que hizo lo propio en traje. Incluso el propietario de los Jacksonville Jaguars, Shad Khan, uno de los contribuyentes a la campaña de Trump, bajó personalmente al campo, donde se mantuvo abrazado a sus jugadores mientras sonaba el himno.

Horas antes, el magnate seguía criticando a la NFL tanto por permitir a los jugadores «faltar el respeto a la bandera y a la nación» como por ser «aburrida y blanda», un comentario desafortunado, al menos en lo temporal, justo después de conocerse que el exjugador Aaron Hernández, que se suicidó en prisión tras ser encontrado culpable de un homicidio y en cadena perpetua, padecía CTE (Encefalopatía Traumática Crónica), una enfermedad que puede estar provocada por los golpes en la cabeza.

Las diatribas de Trump resucitaron la polémica desatada la pasada campaña cuando Colin Kaepernick, por entonces 'quarterback' de los San Francisco 49ers, se arrodilló en repetidas ocasiones mientras sonaba el himno estadounidense para protestar contra la brutalidad policial hacia las personas de raza negra. Trump se cebó con él y hoy no tiene equipo.

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