Un título mundial cargado de carambolas

Carlos Anguita, depués de conseguir el mundial. / lp
Carlos Anguita, depués de conseguir el mundial. / lp

«Vivir del billar es complicado porque te tienes que mantener entre los diez primeros y hoy en día es algo muy difícil», señala Carlos Anguita, campeón del mundo de billar a tres bandas

MARIAN HINOJOSA VALENCIA.

El billar es ese deporte al que todo el mundo ha jugado en alguna ocasión. En los bares o en las salas recreativas suele haber una mesa para disfrutar del tiempo de ocio. Lo que empezó como un entretenimiento Carlos Anguita lo convirtió en parte de su vida diaria. Este valenciano, que es campeón de España, ha logrado imponerse a nivel mundial en la categoría sub-22. «Estaba un día en los recreativos de mi pueblo en Moncada. Vi una mesa de billar que no tenía agujeros y me entró la curiosidad, le pregunté a mi padre y me dijo que era billar de carambolas. Se juega con tres bolas y sin agujeros a tocar con tu bola las otras dos. Entonces me interese por el tema y descubrí que había un club en mi pueblo y empecé acudir a la escuela de allí», comenta Carlos Anguita.

Desde un primer momento la disciplia captó la atención del joven de Moncada. «Era algo totalmente diferente a lo que había probado hasta el momento, el billar en sí ya me gustaba pero al ver esa modalidad que nunca había probado me enganchó», comenta.

El billar a tres bandas requiere de muchas cualidades, no solo físicas sino más bien psicológicas, que requieren mucha concentración.

«Es un deporte que requiere mucha precisión e incluso a veces hasta imaginación. Pensar como será la trayectoria de la bola antes de tirar, luego si el dibujo que has hecho en tu cabeza no es correcto aunque el brazo ejecute bien sabes que no vas a coger el punto. Tiene muchas cualidades que lo hacen complicado e único. Además es mejor estar calmado y no trasmitir mucho las emociones porque a veces al rival eso le puede suponer una ventaja», cuenta el valenciano.

Este año ha sido el mejor para Carlos Anguita, ya que ha ido acumulando muchas victorias. El Campeonato de España sub-21 en Enero, el Europeo sub-21 en Abril y en el mes de septiembre con el Mundial sub-22. «Este año ha sido increíble. Me queda otro año más en esta categoría y voy a intentar ir al máximo para conseguir la clasificación con el campeonato de España. A nivel absoluto estoy el número 17 del ranking y quiero meterme entre los 16 primeros y afianzarme», comenta el joven.

De hecho cuando se le pregunta a Carlos sobre la victoria que guarda con más cariño, lo tiene claro. «El campeonato mundial júnior fue muy especial por haberlo conseguido en casa con mi afición. Es una sensación increíble, porque es un trabajo durante muchos años. Conseguir dejar a España en lo más alto internacionalmente creo que para un deportista es de los más grande que le puede pasar», dice con ilusión el de Moncada.

El joven tiene una beca en el centro de Tecnificación de los Narejos que le ayudan a sufragar los gastos de los entrenamientos. Pero cuando tiene que viajar para competir debe costeárselo él mismo y aunque ahora admite que recibe muchas ayudas por parte de sus patrocinadores y de la federación, cuando comenzó a jugar a los 14 años tuvo que poner el dinero de su familia. «Creo que la federación apoya bastante a sus deportistas. Pero vivir del billar es complicado, tienes que mantenerte en la élite, entre los 10 primeros y eso hoy en día es muy difícil», comenta.

Cuando piensa en su futuro, Carlos prefiere mantener los pies en la tierra aunque confiesa que como todos quiere llegar a lo más alto en este deporte. «Voy temporada a temporada, quiero seguir mejorando y entrenando. Pero el sueño mas grande de este deporte es ser campeón del mundo a nivel absoluto», concluye el valenciano.

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