Rugby

El Tatami mira a Tokio sin barreras

A la izquierda, Carlos Sanchis; en el centro, Fran (capitán del primer equipo); y Germán García. / I. Marsilla
A la izquierda, Carlos Sanchis; en el centro, Fran (capitán del primer equipo); y Germán García. / I. Marsilla

El club valenciano, cuarto club en España con equipo de rugby en silla de ruedas | «Queremos ayudar a gente con lesiones severas a disfrutar del deporte», aseguran los impulsores de una modalidad que será paralímpica en 2020

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

El rugby valenciano está en pleno crecimiento. No percibe barreras y si se las encuentra, las derriba. Esto ha sucedido en las últimas semanas en uno de los cuatro clubes de la ciudad presentes en la División de Honor B masculina. El Tatami acaba de crear un equipo de rugby en silla de ruedas, modalidad incluida en el programa paralímpico desde Sydney y que también figurará en el de Tokio 2020. Aunque el proyecto no ha hecho sino empezar a caminar, el gran reto es que algún valenciano pueda llegar a los Juegos defendiendo la camiseta de la selección española.

"Era una idea que teníamos en la cabeza un grupo de personas. Yo tengo un amigo en el Tatami, contactamos con ellos y les encantó, hasta el punto de que vamos a formar parte del club como una de sus secciones", señaló Carlos Sanchis, uno de los impulsores del proyecto. Este se ha puesto en marcha en coordinación con FESA (la federación de deportes adaptados de la Comunitat) y con el respaldo de la Fundación Trinidad Alfonso.

En febrero de este año se disputó el Campeonato de España, que conquistó el BUC de Barcelona al imponerse a Los Toros de Madrid y el CAI Zaragoza. Estos eran los tres equipos de rugby adaptado que había en la actualidad. Tatami es el cuarto. "Para nosotros sería un orgullo que valencianos pudiesen llegar a Tokio a través de este equipo. Ir a unos Juegos es una experiencia increíble", señala César Sempere, olímpico en rugby 7 en Río y que ha liderado el proceso de integración del equipo en el club valenciano.

El rugby en silla de ruedas se juega en pabellón cubierto, en dimensiones similares a las del baloncesto adaptado. Se colocan dos conos a modo de palos y se emplea un balón de voley. Cada equipo está formado por cuatro jugadores, dos ofensivos y dos defensivos, cuya silla lleva una placa para interceptar al contrincante, a modo de placaje. Está dirigido a personas con lesiones severas, como tetraplégicos o con parálisis cerebral. "Se necesita material muy reforzado, porque el contacto está permitido. Por eso tampoco podemos jugar personas con una movilidad mayor", dice Germán García, otro líder del proyecto.

Tanto Germán como Carlos practican deporte durante casi toda su vida: pilota, pádel, kárting... Carlos, que sufrió la lesión en un accidente de tráfico cuando trabajaba como militar, ha estado preseleccionado para ir a unos Juegos en vela, natación y esquí. "Queremos ayudar a personas con lesiones severas a disfrutar del deporte", señala. "Nos encantaría que algún compañero pudiese llegar a ser paralímpico", apunta Germán. Esta semana se ha llevado a cabo el primer entrenamiento de la escuela, dependiente de FESA, en el pabellón de la Malvarrosa. "Vamos difundiéndolo por redes sociales o grupos de whatsapp", indica Germán. Por el momento hay 12 personas y de ahí se debe configurar el equipo en el Tatami.

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