Las nigerianas del bobsleigh

Seun Adigun, Ngozi Onwumere y Akuoma Omeoga, en la presentación del equipo nigeriano. / R. C.
Seun Adigun, Ngozi Onwumere y Akuoma Omeoga, en la presentación del equipo nigeriano. / R. C.

Por primera vez un equipo africano compite en esta especialidad invernal en unos Juegos Olímpicos. Por ahora son las últimas, pero buscarán la medalla en Corea del Sur

ANTONIO CORBILLÓN

En Nigeria la temperatura media no suele bajar de los 25º centígrados y su monte más alto, el Chappal Waddi, supera los 2.400 metros, pero en una planicie casi tropical en la que nunca se ve nieve. Sin embargo, tres atletas de aquel país demostrarán en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang (Corea del Sur) que no se necesita representar a un país nevado para acudir al gran evento de los deportes blancos (9-25 de febrero).

Como muchos otros grandes logros desde Estados Unidos, la historia comenzó en un garaje de Houston (Texas). Allí, la exatleta olímpica Seun Adigun, que representó a Nigeria en Londres'2012, construyó a finales de 2014 un trineo de madera improvisado. Unos meses antes había acudido a ver una prueba de bobsleigh no muy lejos de su casa. «Me entró la fiebre olímpica de nuevo», explicó a sus amigos. En poco tiempo ya estaba entrenando en Lake Placid, sede de los Juegos de Invierno en 1980.

Su sueño también atrapó a otras dos atletas de élite nigerianas, Akuoma Omeoga y Ngozi Onwumere. Las tres son hijas de inmigrantes africanos, han nacido y se han criado en Estados Unidos y tenían buenos contactos deportivos y universitarios. Decidieron convertir el estadio de fútbol americano de la universidad de Houston en una imposible pista de entrenamiento para el hielo.

HIELO Y EXOTISMO
Filipinas
Esquí: con dos esquiadores olímpicos (1972), Costa Rica (1980) y Madagascar (2006), con uno.
Bobsleigh
Trinidad y Tobago, Antillas Holandesas y Samoa han llevado equipos a los Juegos.

Esta especialidad nació en Suiza y consiste en lanzarse a tumba abierta en un trineo por una pista tubular helada con entre 14 y 20 curvas muy cerradas. Mientras ellas se hacían a su nueva prueba, en Nigeria empezaron a soñar con una reedición del impacto que causó hace 30 años en las Olimpiadas de Calgary la presencia del equipo de Jamaica de bobsleigh. Sus integrantes, entrenados también por americanos con trineos casi de juguete, entraron andando en la meta después de perder el equilibrio en una curva. Pero se llevaron la gran medalla del fervor del público canadiense. Disney llevó su historia al cine en 1993 con el título 'Cool Runnings'.

El bobsleigh jamaicano en Calgary 88.
El bobsleigh jamaicano en Calgary 88.

Mientras el trío trabajaba en el secano de Texas para cumplir su sueño, en su país hubo que improvisar una inexistente Federación de Bobsleigh y Skeleton, requisito a cumplir para poder competir en los Juegos. La campaña de donaciones GoFundMe permitió recaudar los 75.000 dólares (unos 60.000 euros) necesarios para cubrir sus gastos.

En esta prueba es clave una explosiva salida para impulsar el trineo. En eso Seun, Akuoma y Ngozi, las tres velocistas, están por encima de muchas competidoras. Otra cosa es desarrollar la técnica de deslizamiento. «Memorizo cada curva. Hemos ido a alrededor de 145 kilómetros por hora y es una locura. Cuando sobrevivo a cada carrera, pienso: gracias a Dios», explicó Seun Adigun a un programa de televisión.

Las tres son ahora un reclamo habitual de la prensa de Estados Unidos después de que hayan logrado confirmar el pasaporte para su sueño. Para obtenerlo tuvieron que competir en un circuito de pruebas y acabar entre las 40 primeras del ranking. El trío de nigerianas acabó la temporada precisamente en esa posición: las últimas.

Ilusión colectiva africana

Pero el sueño olímpico no deja de crecer en sus cabezas. «Nadie se inscribe para ir a los Juegos para no ser uno de los tres mejores». Ahora, el país más poblado de África (190 millones de personas), pretende algo más que ser el primero del continente en enviar un equipo de bobsleigh a la gran cita deportiva. «Queremos devolver algo y dar un mensaje no solo a Nigeria sino también a África y al mundo», suele insistir la capitana. Y ese mensaje es que «no hay que tener miedo de correr riesgos. Nada es imposible».

Los jamaicanos abrieron los deportes blancos a la gente negra y, poco a poco, dejan de ser una excepción frente a nipones, escandinavos o norteamericanos. De hecho, el trío de nigerianas competirá en PyeongChang contra el equipo femenino de Jamaica, que empieza también a escribir su propia historia olímpica después de que abrieran surco en el hielo sus compañeros varones. Otra exatleta nigeriana, Simidele Adeagbo, está a punto de clasificarse en la categoría de skeleton (trineo simple).

No quieren volver a ver el impactante vídeo de los jamaicanos estrellándose contra el hielo. «El miedo es también una oportunidad para aprender», opina Adigun.

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