Remar a contracorriente

Beatriz Manchón con su hija, en Asturias. / Marieta Álvarez Sanjurjo
Beatriz Manchón con su hija, en Asturias. / Marieta Álvarez Sanjurjo

La campeona Beatriz Manchón critica el Descenso del Sella por machista. No le dejan medirse hoy con los hombres en una embarcación mixta

INÉS GALLASTEGUI

Los golpes contra las piedras del río duelen igual. Los callos en las manos son idénticos. Y todos llegan extenuados a la meta. Pero en el Descenso Internacional del Sella, esa multitudinaria fiesta que hoy cumple 81 ediciones, los hombres y las mujeres no parten en igualdad de condiciones. Ellos salen con ventaja. La tres veces campeona del mundo de piragüismo Beatriz Manchón quiere competir junto al asturiano Manuel Busto -campeón mundial de maratón en kayak en diez ocasiones y ganador de esta prueba en ocho-, en K2 senior masculina, que consideran la categoría reina, pero el reglamento ha resultado ser un muro infranqueable. Bea y Manolo reman a contracorriente. «Es improbable que una mujer gane, pero nos están quitando el derecho a medirnos», lamenta la excampeona, actualmente nutricionista del Sporting de Gijón.

El quid de la cuestión es que la categoría mixta es la número 36 en efectuar su salida desde la orilla en Arriondas, una vez que miles de voces del público entonan el preceptivo 'Asturias, patria querida'. Si remasen, lo harían después de 705 embarcaciones sobre un total de 867. «Esos 600 metros de desventaja son insalvables», afirma la palista sevillana. En el cauce estrecho, los tapones, choques y vuelcos ralentizan la marcha... salvo para los primeros. Las embarcaciones mixtas participan junto a veteranos y cadetes en la versión 'lúdica' del descenso, que acaba en Llovio, 5 kilómetros antes de la meta oficial de Ribadesella, y no tienen premios.

Manchón y Busto ya lo intentaron en 2016, animados por una normativa aprobada por la Real Federación Española de Piragüismo (RFEP) que permite que mujeres y hombres compitan en equipo en categorías masculinas en las ligas de varias modalidades de kayak y canoa. Se hizo, explica Begoña Rodríguez, representante de la RFEP, para fomentar la competición femenina en aquellas federaciones donde había pocas palistas. El Descenso del Sella, organizado por un club privado, no la aplica.

¿Hay miedo a que gane una mujer? Juan Manuel Feliz, presidente del comité organizador (Codis), lo niega. «Los dos tienen más de 40 años. Su historial deportivo es impresionante, pero se retiraron hace años de la alta competición y ahora no tienen nada que hacer con los hombres que se disputan los primeros puestos», zanja.

Manchón no lo ve así. «El objetivo que nos planteábamos era estar entre los 20 primeros», confiesa. «Entreno dos horas al día cuando me lo permiten las niñas y el trabajo, pero estoy en forma como para competir en una fiesta de las piraguas como es el Sella», asegura.

«Si el reglamento fuera machista, habría más reclamaciones», insiste Feliz. Para la deportista, hay dos aspectos que chirrían. El primero, que la contrarreloj previa a la prueba, que se realiza con el fin de clasificar a los más veloces para la 'parrilla de salida', está vetada a las féminas. La representante de la RFEP admite que «por estética» convendría modificar este punto.

El segundo motivo de queja es que el Codis hace una interpretación flexible de su propia norma y permite competir en categoría K2 senior -por tanto, salir con ventaja- a veteranos y sub-23, «si ellos se sienten preparados». Pero solo a ellos: el criterio de la edad es laxo; el del sexo, inamovible.

Las chicas adelantan

Para la palista andaluza, el error es presuponer que todos los hombres son más rápidos que las mujeres y las parejas mixtas, y que dejarlas salir delante supone entorpecer a los que tienen opciones de ganar. Lo cierto es que las mejores piragüistas son más rápidas que la mayoría de los varones. En 2016, Olatz Zabala y Aurora Figueras fueron las primeras mujeres en recorrer los 20 kilómetros del cauce. Lograron el puesto 104 de la general (de 465), pese a que su dorsal de salida era el 360, y adelantaron a 253 piraguas masculinas que habían partido antes: ganaron al 46% de los K2 senior, al 55% de los sub-23 y al 65% de los junior. En cuanto a los kayak mixtos, coparon la mitad de los 20 primeros puestos de la carrera corta. Así que las chicas, una sexta parte de los 1.200 participantes, no son tan lentas.

Los organizadores insisten en que el K2 senior masculino no es la 'categoría reina' en el popular descenso, porque cada palista compite con los de sus mismas características. «Me parte el alma que se diga eso, como si las demás categorías fueran basura -lamenta Begoña Rodríguez, árbitro internacional y madre de una palista junior-. Veo a mi hija entrenar todos los días... ¿Cree que si el Sella me pareciera injusto lo defendería?».

Pero parecen ser los únicos que lo ven así: de cara al público, los señores del río son los varones. En las crónicas periodísticas ni se menciona a las ganadoras. Las retransmisiones televisivas terminan antes de que ellas lleguen.

«Que devuelvan sus medallas, porque las ganaron en competiciones machistas», ironiza Feliz, quien insiste en que está abierto a modificar el reglamento... si cambian las normas internacionales.

El Principado defiende al Codis, aunque le pide cambios. Casi 59.000 firmas en Change.org respaldan a la pareja. Pero el Descenso del Sella comenzará hoy a mediodía sin Bea y Manolo. Y, más que nunca, sobre aguas turbulentas.

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