Pelea y talento a tres bandas

Pelea y talento a tres bandas

El valenciano David Martínez remonta dos partidas imposibles para ganar el Campeonato de España

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Ahora desliza los tacos sobre mesas de lujo que incorporan un sistema de calefacción y cuyo tapete se cambia religiosamente cada año. Las bolas están decoradas por unos puntos para que las cámaras de televisión capten mejor su movimiento. No hay rastro de alcohol. Ni humo de tabaco. Para ser alguien en el billar, ese arte que la necesaria ‘El buscavidas’ supo rodar como ninguna otra cinta, es preciso desarrollar el talento con mucho entrenamiento. Algo así ha venido haciendo David Martínez los últimos trece años. Empezó en los bares, claro, junto a su abuelo, y las tres bandas fueron gobernando su día a día hasta convertirlo en un primer espada. Antes en pequeños recintos. Luego en la Comunitat. Y finalmente en A Coruña, donde recibió una Torre de Hércules que mima como premio por ser el campeón de España de la modalidad.

Es el talento, «dicen que tengo manos», pero también la pelea contra sí mismo. El cabreo tras las derrotas que ha ido dominando con el paso de las partidas y las lágrimas derramadas justo cuando supo que sí: había derrotado a una leyenda como Dani Sánchez y el título era suyo y sólo suyo. En esa final, en cierto sentido, volvió a ser el niño de Moncada que se escapaba los viernes por la tarde para arañar una hora de billar antes de que los mayores regentaran la mesa. Se había liberado. En cuartos le tocó un hueso. Sufrió. Activó el modo más pragmático. «Si hace falta defender, me la juego y defiendo», recuerda. Más madera ya entre los cuatro mejores. Enfrente Dani Palazón, otro valenciano. Se conocen a la perfección. David fue perdiendo 21-8. Entró en la partida y llegó el 35 iguales. Los nervios. Un cara o cruz entre dos de los mejores jugadores del país y la moneda cayó de su lado. «La final era un regalo. Sé que si estoy a mi nivel puedo llegar ahí, pero no era el objetivo», apunta David, que pasea por el mundo el nombre de sus dos clubes: el de Billar Montcada y el CB Casino de Cartagena.

Volviendo a Galicia, a David le esperaba el campeón del mundo. Y la cosa no empezó bien. «Nos llegamos a poner 32-21», recuerda. Las partidas las gana quien llega a 40. La tuvo perdida pero volvió a resurgir. Quince puntos seguidos. Y cinco más: «Aún no le había dado la mano y ya estaba llorando como un enano».

Para muchos fue una sorpresa la derrota de Dani Sánchez, pero no el nombre de su verdugo. David tiene 25 años y fue podio (tercero) en el Campeonato de Europa. Si el asunto le va medianamente bien en la Copa del Mundo que arranca este miércoles en Oporto, rozará el#top-30 internacional. Ya quedan pocos países del continente donde no haya jugado; viajó a Seúl, capital en la que el billar a tres bandas tiene predicamento hasta completar diez mil clubes y el siguiente gran objetivo es Bolivia porque allí se disputa en noviembre el Mundial.

El CAR y Carlos Anguita

El joven forjado en un Centro de Alto Rendimiento de Murcia conversa junto a un grupo de jugadores de su club, en Moncada, que también da cobijo a Carlos Anguita, campeón de Europa sub-21. Otro talento. No hay ninguno mejor que David, pero prácticamente cualquiera le puede poner en problemas. «Esto es así, un mal día y cualquiera te puede ganar», asegura. Quizás por eso, o porque los ingresos del billar le impiden vivir de ello a tiempo completo, la familia la recuerda siempre dónde está. Para David, las tres bandas son un ‘hobby’ alimentado hasta instalarse en la élite mundial.

Apenas ha dejado de jugar alguna semana de los últimos trece años. Casi siempre para liberarse de los fantasmas de una mala racha. Lleva tiempo combinando el billar con los estudios en la Católica. Le gusta el deporte. Lo practica para estar listo en las partidas más tensas. Estudia Educación Física y se las ingenia para librar algún viernes de torneo importante. David guarda con cuidado el taco. Material de primera. Hasta la próxima partida.

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