De ingeniero forestal a pichichi

Cecilio Morales posa ayer en una de las porterías del polideportivo de El Cabanyal. / juanjo monzó
Cecilio Morales posa ayer en una de las porterías del polideportivo de El Cabanyal. / juanjo monzó

«A cualquier jugador de fútbol sala le gustaría fichar por Inter, ElPozo o Barça... pero creo que en tres años el Levante puede estar ahí», afirma El máximo goleador de la Liga es profesional gracias a su etapa como universitario

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Al otro Morales no se le conoce como comandante, pero va camino de ello. También siente intensamente los colores del Levante y es el pichichi de Primera. De la Liga de fútbol sala que se retoma este fin de semana después del parón por el Europeo en que España se ha proclamado subcampeona. «Desde que llegué confiaron en mí para un proyecto a largo plazo. Me renovaron para tres años y me siento una pieza clave. Estoy encantado, he encajado en la ciudad y mi pareja está contenta aquí. El equipo está yendo de menos a más y dentro de poco creo que estaremos luchando por los puestos de arriba, por formar parte de la élite del este deporte», asegura Cecilio Morales.

El ala del Levante FS suma 18 goles y está igualado en lo más alto de la tabla de realizadores con Adri Ortego, del Zaragoza. «Ahora me voy a entrenar a la piscina», comenta el jugador granota después de la entrevista. Se marcha a tratarse de unas molestias que quizás le impidan jugar en la cancha del O Parrulo Ferrol este sábado (19.30 horas). Pero a Cecilio no le importa ceder en la lucha por el pichichi. «Estoy teniendo la suerte de hacer muchos goles gracias al equipo. El entrenador ha apostado por un estilo más alegre para que disfrute la gente», indica.

El bloque por encima de todo. «Que pueda ser pichichi no es gracias a mí, sino por todo lo que tenemos detrás. «Pienso que cuando un jugador compite no lo hace pensando en sí mismo, sino en el bloque. Yo practico el fútbol sala porque me gusta el deporte de equipo. Si buscase objetivos individuales, jugaría a tenis», afirma. Pienso más en que el Levante FS entre en playoff que en ser máximo goleador», incide.

«Me importa más que el Levante entre en playoff. Si buscase objetivos individuales, jugaría a tenis»

Allí, en Andalucía, se gestó una carrera profesional que ni siquiera podría calificarse como un sueño. Cecilio Morales jugaba a fútbol. «A los 17 años, cuando vi que ahí no haría nada, me pasé al fútbol sala. La decisión, más que nada, la tomé porque era más fácil juntar a un grupo de amigos y hacer deporte como hobby», asegura. Es natural de Montoro, un pequeño municipio cordobés de apenas 10.000 habitantes, bañado por el río Guadalquivir y a los pies de la Sierra Morena. De hecho, el norte del término forma parte del Parque Natural Sierra de Cardeña Montoro. No es extraño, por lo tanto, que Cecilio se decantase por estudiar para ingeniero forestal cuando eligió la carrera universitaria.

«Yo en un futuro no me veo de entrenador. Aunque nunca se sabe, el deporte de élite implica muchos sacrificios. Por ejemplo, fines de semana que no puedes compartir con tu familia», subraya. Aunque ahora lo está disfrutando. De hecho, cuando tenía el equipo con sus amigos, sí que soñó despierto con jugar en la élite: «Nuestros partidos eran a las 5 de la tarde los sábados. Quedábamos a comer y veíamos el que pasaban a las 13 por la tele. Yo decía: '¡Pagaría por jugar ahí!' Y en cuatro años, aquí estoy. Pero los seres humanos somos así, queremos más».

Antequera, club universitario

Eso es ahora. Poco antes de ser profesional, había aparcado el fútbol sala para centrarse en su carrera en la Universidad de Málaga. Y fue la facultad la clave para que Cecilio desembarcase en el deporte de élite. «El UMA Antequera tiene una particularidad: que está integrado por universitarios. Cuando acabé la carrera, el entrenador contactó conmigo y me propuso seguir en el equipo de Segunda», recuerda el cordobés, que ha sido tres veces campeón de España universitario. Aquel equipo ascendió. «El club decidió mantener el proyecto, lo que limitaba la posibilidad de fichar. A pesar de tener que ser todos universitarios, tuvimos opciones de permanencia hasta la última jornada», recuerda.

Pero Cecilio no volvió a Segunda. «Manolo Bueno estaba de director deportivo en el Levante y contactó conmigo. Lo pensé y me decidí a salir de casa un año, a ver si podía vivir del fútbol sala», recuerda. «Conecté con el Levante porque es un club aguerrido y pequeño, que lucha cada día. Yo soy un chaval trabajador, que se identifica con el sitio en el que está. Por eso digo que no me quiero ir nunca», señala.

Sí que precisa que todo jugador de fútbol sala lo tendría difícil para decir no a Inter, Barça o ElPozo. La aristocracia de este deporte en España. De ahí sale el grueso de la selección. En ese sentido, en el de ser internacional, Cecilio se muestra humilde. «Yo es que pienso: '¿A cuál de los 12 quitaría para ponerme yo?' Hay 40 jugadores en la Liga con condiciones para ir», reflexiona. «Además, el grueso sale del Inter, ElPozo o Barça. ¿Si me iría allí? Cualquier jugador piensa que eso es un avance», afirma, aunque matiza: «Creo que en tres o cuatro años el Levante puede estar ahí. Que se consiga, no lo sé, pero el proyecto es bonito. Avanza porque, por ejemplo, el año pasado El Cabanyal se llenó para partidos en que nos jugábamos la salvación. No era ante Inter o Barça. La gente viene a ver al Levante».

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