Halterofilia

«Tengo muchas ganas de que me den ya las medallas»

Lidia Valentín. /Chema Moya (Efe)
Lidia Valentín. / Chema Moya (Efe)

Lidia Valentín confía en recibir antes de final de año el oro de Londres 2012 y la plata de Pekín 2008, tras las descalificaciones por dopaje de sus rivales

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Lidia Valentín sigue aguardando a que se le haga justicia. Casi un año después de que el COI confirmase que la rusa Natalya Zabolotnaya, medalla de plata en Londres 2012, y la bielorrusa Irina Kulesha, bronce en la misma cita, quedaban desposeídas de sus preseas, corriendo la misma suerte que anteriormente había sufrido la kazaja Svetlana Podobedova, oro, lo que convertía a la española, cuarta tras las tramposas, en la campeona olímpica, y cuando ha pasado más de un mes desde que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) desestimase el recurso que presentó la china Laia Cao contra la sanción que se le había impuesto al dar positivo en los reanálisis efectuados sobre las muestras de Pekín 2008, donde había logrado subir a lo más alto del podio, escoltada por la kazaja Alla Vazhenina y la rusa Nadezda Evstyukhina, la última de las cuales, al igual que Irina Kulesha, cuarta, también había consumido sustancias prohibidas con el fin de mejorar su rendimiento, lo que dejaba a la deportista española, quinta hace ocho años, con la plata, la haltera berciana aún no tiene los reconocimientos que se ganó con su esfuerzo. Una situación que confía en que se resuelva en breve. «Tengo muchas ganas de que me den ya las medallas, de que se me pueda hacer el acto representativo para poder cerrar ese capítulo y poder seguir mi ciclo olímpico hasta Tokio 2020», señala.

Medallista de bronce en Río 2016, Juegos a los que llegó ya reclamando el oro que le debían de Londres y donde por fin pudo colgarse con el merecido boato una presea tras levantar 116 kilos en arrancada y otros 141 en dos tiempos, para un total de 257, ha tenido que aguantar meses de tensa espera mientras trataba de que la situación no alterase los duros entrenamientos a que se consagra con estoica disciplina. Con artimañas le negaron el brillo del podio, pero no está dispuesta a que le sigan escamoteando lo que le pertenece. «Queremos esas medallas nuevas, auténticas y a estrenar. Sé que está en proceso. Lo último que sé es que antes de que finalice el año me las entregarán», señala. Después de tan intrincado proceso, cabe preguntarse si la leonesa sentirá más alivio o alegría una vez que las tenga en su poder, pero ella no tiene dudas de cuál será el sentimiento que la embargue: «la alegría, siempre», contesta rauda.

Moral reforzada

Embajadora de la iniciativa 'Persigue tu sueño, supera los obstáculos' de Bridgestone, campaña que le llevó a impartir este jueves una masterclass de levantamiento de peso para más de un centenar de personas en Madrid gracias a la cual la fundación Juegaterapia, que instala juegos infantiles en los hospitales oncológicos, recibió un euro por cada kilogramo levantado por los participantes, Lidia Valentín enfoca sus esfuerzos ahora en el Mundial de Anaheim, que se disputará entre el 28 de noviembre y el 5 de diciembre de este año. Un evento al que llegará con la moral reforzada tras proclamarse campeona de Europa por tercera vez en Split y que afronta con especial ilusión después de perderse la cita de hace dos años en Houston a causa de una lesión en el dorsal que le obligó a trabajar a contra reloj para estar en Río. «Tengo muchas ganas porque no compito en el campeonato del mundo desde 2014», apunta la deportista nacida en Camponaraya.

Una vez que haces cosas totalmente ilegales, eso ya no es deporte porque hay unas normas que hay que respetar Lidia Valentín

Campeona de Europa y a punto de serlo ya también a nivel olímpico, el título mundial es el único que faltaría en su brillante palmarés, pero niega tener una espina clavada por ello. «Estamos haciendo una muy buena preparación. Una vez que estemos allí, como siempre, ir a por todas y todo lo que esté en mi mano, que es hacer una buena competición, así lo haremos», subraya.

A diez semanas de encarar ese nuevo desafío, este icono del deporte español que descubrió la halterofilia a los 11 años y que desde entonces ha superado cuanto obstáculo se le ha presentado en el camino hacia el éxito a la vez que derribaba falsos mitos, es consciente de que lo ocurrido en Pekín 2008 y Londres 2012 podría suceder nuevamente, pero no está dispuesta a desvelarse por ello. «Yo me centro en entrenar y en las cosas que dependan de mí. De qué países, qué deportistas van y cómo van al algo que se me escapa. Ya tengo bastante con preocuparme de mi preparación, con lo dura que es», remarca. Y concluye con una apelación al juego limpio, del que ella es máximo emblema en su disciplina: «espero que no se repita, que no me tengan que dar medallas con tanto tiempo de retraso y que al final se respeten los valores del deporte porque una vez que te saltas esos valores, una vez que haces cosas totalmente ilegales, eso ya no es deporte porque hay unas normas que hay que respetar».

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