Diez años de una Copa inolvidable

Nani Negrín, con la tripulación del Doctor Senís.
Nani Negrín, con la tripulación del Doctor Senís. / jesús signes

El regatista canario recuerda cómo Valencia se abrió al mar gracias a la Copa América: «La ciudad creció de una forma increíble» Nano Negrín, tripulante del Desafío Español, participa en el Trofeo de la Reina

LOURDES MARTÍ VALENCIA.

El azar le puso en el lado del avión correcto y en la butaca perfecta. Antes del aterrizaje, la aeronave viró encarando al aeropuerto de Manises y desde la ventanilla, Nano Negrín veía esa ciudad que fue su casa durante cuatro años. «Volví a ver una Marina Real viva, un río lleno de gente y la Ciudad de las Artes y las Ciencias. También los peculiares puentes que tanto me gustan. Fue maravilloso».

El regatista de Lanzarote era uno de los 34 tripulantes del Desafío Español que hace una década luchó por participar en la Copa América. Una prueba que marcó «un antes y un después» para la ciudad, la competición y el propio deportista. «En 2006, apenas había gente por la zona, poco a poco Valencia se fue abriendo al mar y la gente se acercó a nosotros, fue algo increíble». «La competición tuvo mucha más emoción que la Copa de 2008 con unos Alinghi y Oracle el uno contra el otro, no fue tan vistosa, pero al menos Valencia ya se había abierto del todo a Europa en el mundo de la vela».

Aunque ha regresado en varias ocasiones a Valencia, este año es especial. «Ha pasado ya una década de aquella Copa, ya todos peinamos más canas...», apunta sonriendo. No ha podido pasear de nuevo por las calles de la ciudad porque la Copa de la Reina que le ha traído de nuevo a Valencia no le ha dejado descansar, pero recuerda cada zona de una ciudad que ya forma parte de él: «Siempre llevaré a Valencia en mi corazón. Nos gustaba pasear por el barrio del Carmen, por la zona de la playa, alguna vez también nos acercábamos al Club Naútico». Su rincón favorito no estaba lejos del mar: «La avenida del Puerto y las calles de alrededor era por donde más tiempo pasábamos. Podríamos ir donde quisiéramos pero esa parte es la que más disfrutábamos, cuando íbamos con el equipaje, la gente nos apoyaba».

La tripulación de aquel Desafío contaba con algunos anfitriones de lujo como Jorge Ondo o Virgilio Torrecillas: «No los he podido ver, sí que hablamos bastante pero quedar es más difícil. Hace un mes y medio hubo una cena de reencuentro pero no pude ir porque estaba navegando. Fue una lástima». En el Porrón IX del Doctor Senís, el canario ha coincidido con el portugués Nuno Barreto. De aquella embarcación que en 2007 fue semifinalista en la Louis Vuitton, regata previa a la Copa América, también navega por las aguas de la ciudad a bordo de El Brujo, Jaime Arbones.

La vela ha sido uno de los deportes más sensibles a la crisis. Nani ha vivido desde dentro la montaña rusa que ha experimentado el deporte que ama, aunque ahora reconoce que parece que vuelve a despertar: «A finales de los 90 y principios de los 2000 era impresionante, los barcos estaban llenos de patrocinadores y el nivel era altísimo porque los armadores también apostaban por eso. Poco a poco la publicidad se fue retirando y los encargados de montar los barcos también lo hicieron. Sin embargo, ahora parece que está volviendo a subir un poco».

El pasado 14 de mayo, el regatista canario cumplió 47 años y se ha convertido en el fichaje estrella del Porrón IX. Con el que es uno de los mejores tácticos del país, la embarcación valenciana se proclamó vencedor en la Regata Costa Azahar. Ahora espera despedirse de Valencia, su ciudad de adopción, reeditando el título de Copa de la Reina.

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