Los gimnastas del Antares de Valencia entrenan en el siglo pasado

Instalaciones del Club de Gimnasia Antares./LP
Instalaciones del Club de Gimnasia Antares. / LP

El club valenciano ha lanzado un mensaje de auxilio y asegura que la Fundación Deportiva Municipal no recoge sus peticiones | Hay aparatos en la Fuente de San Luis comprados durante la dictadura y los problemas de seguridad son evidentes

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

Christiane, la madre de Alexander Kerner en la película 'Good Bye, Lenin!' se sentiría como en casa en el lugar de entrenamiento del Club Antares de Valencia de gimnasia artística. Muchos de los aparatos con los que entrenan los niños cada tarde ya estaban allí antes de la caída del muro de Berlín e incluso alguno son herencia de la dictadura franquista. Los directivos del Antares ya no pueden más y han iniciado una campaña a través de la plataforma change.org para recabar apoyos ante la pasividad de la Fundación Deportiva Municipal, que es la entidad que debería mantener en buen estado los aparatos y renovar los ya existentes.

De hecho, hace unos días se partió una de las bandas de madera de las paralelas, un aparato que lleva aguantando el peso y los ejercicios de los gimnastas desde hace 21 años. «Así es muy complicado entrenar. Hemos tocado a la puerta de la Fundación y la verdad es que no nos han hecho mucho caso. Nos dicen que nuestros aparatos para entrenar son muy caros y que hay muchos clubes en la ciudad», lamenta Javier Gomis, presidente del Antares. En unas horas han recogido más de mil firmas de apoyo a través de la plataforma en internet.

El elemento más antiguo que hay en las dependencias de la Fuente de San Luis es un potro con arcos de 1971. Aquel año el campeonato de Europa se celebró en Madrid y el campeón fue el soviético Nikolai Andrianov. Han pasado 47 años desde entonces, el tiempo que está sin renovar el aparato. De hecho, se hizo un sello para la ocasión.

Otro de los elementos curiosos es la barra fija. El aparato data de 1972 y está anclado a una de las paredes del recinto. La imagen de seguridad que transmite es nula. Ni la explosión en su día de Jesús Carballo, doble campeón del mundo, sirvió para renovar la barra donde entrena el Antares -hasta 2008 el club que lideraba la gimnasia deportiva valenciana era el Herca-.

Cerca de 200 niños tienen que entrenar cada día en unas condiciones más propias de un país tercermundista. Las colchonetas están rajadas, las anillas son todas del siglo pasado, hay material heredado de las Olimpiadas de 1992 y no hay ni un solo aparato ajustado a la exigencia de un deporte de este nivel. Pese a todo, el Antares es uno de los clubes masculinos de gimansia referentes a nivel nacional y se han alzado con varios títulos en distintas categorías. Varios gimnastas han estado seleccionados para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid y el pasado mes de septiembre Carlos Altem fue elegido mejor deportista de Valencia 2016 en edad escolar. Los progresos son evidentes a pesar de las instalaciones.

«Hacemos lo que podemos. Los alumnos pagan unas cuotas y con ese dinero pues pagamos a los entrenadores, seguros y si podemos renovamos algo de material», apunta Gomis. En la web se puede ver como un gran logro la renovación del potro de salto y el trampolín ¡después de veinte años! «El gasto económico ha sido muy grande para el club pero nuestros gimnastas merecen entrenar en buenas condiciones», señalan. La peligrosa rotura de una de las bandas de las paralelas ha encendido la mecha.

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