Las Provincias

El renacimiento del bádminton valenciano

Juan Fernández, Andrea Arrones y Ángel Moreno, en el Pabellón Municipal Fuensanta. :: irene marsilla
Juan Fernández, Andrea Arrones y Ángel Moreno, en el Pabellón Municipal Fuensanta. :: irene marsilla
  • El club, que lamenta la falta de instalaciones, destaca el 'efecto Carolina Marín': «A raíz de eso, todos los años tenemos overbooking»

  • El San Fernando regresa a Primera cinco años después de renunciar a la plaza por los problemas económicos

Los 30 años de vida del San Fernando han dado mucho de sí. El decano de la capital del Turia ha alcanzado su trigésimo aniversario con jugosos motivos para la celebración. A finales de marzo, rubricó su regreso a la Primera División. Un reto que perseguían desde hace un lustro, cuando se vieron obligados a renunciar a su plaza en la categoría debido a los problemas económicos. Este ascenso no sólo representa el renacimiento del club, sino del bádminton valenciano en general. Guiado por la tenacidad de sus directivos y el crecimiento de un deporte que permanecía en la sombra, el equipo ha sabido reinventarse. Y ya recoge los frutos.

«Este club ha pasado por fases en las que era prácticamente de veteranos. Hemos pasado épocas difíciles. Ahora el equipo se está consolidando y tiene muy buenas perspectivas de continuar. Se está trabajando bien y tenemos alguna ayuda más por parte de las entidades para que nos dejen instalaciones y más horarios. El club está creciendo», explica Ángel Moreno, un entrenador que lleva dos décadas ligado al San Fernando Valencia

El equipo, campeón de la liga autonómica, finalizó en segunda posición la fase de ascenso. Un resultado que le concedió el billete para Primera. «Al tercer intento, por fin lo hemos conseguido. Este año llevamos un equipo más completo y teníamos más opciones que otros años de subir», destaca Juan Fernández, el veterano del conjunto. Además, ejerce de técnico.

El San Fernando vuelve a Primera. Será, junto al Alicante, en el único representante de la Comunitat en la segunda categoría a nivel nacional, ya que en División de Honor no hay ningún club valenciano.

«Nosotros estábamos en Primera y se mantuvo la categoría durante varias temporadas, pero por un problema presupuestario se decidió renunciar a la plaza. Entonces estuvimos dos años sin jugar y otros dos años intentando subir a Primera. Este es el tercer año que se ha intentado y se ha conseguido», comenta Moreno. En su día, tuvieron que descender al perder su patrocinador.

Moreno, anteriormente, ya había vivido las vicisitudes del San Fernando. «Hace 12 años, temíamos que esto desapareciera por falta de instalaciones y de gente. No teníamos ni espacio para entrenar ni jugadores. Como no había nada, la gente se iba y no venía nadie. Era un club de veteranos», rememora Ángel.

El San Fernando subsiste de las cuotas de los socios y las subvenciones públicas fundamentalmente. Además, prepara lotería, rifas e iniciativas como la venta de camisetas. Los dirigentes confían en que la próxima temporada aumente la ayuda procedente del Ayuntamiento. Y no se cierra la puerta a patrocinadores privados. Hará falta más ingresos.

Los desplazamientos resultarán más costosos, mientras que habrá que ampliar la plantilla con algunos refuerzos. El San Fernando, teniendo en cuenta el salto de calidad que se produce en Primera, pretende incrementar el número de entrenamientos. En cada sesión, se rompe numerosos volantes, elaborados con plumas del ala izquierda del ganso.

«En un año utilizamos 175 botes de volantes. Es decir, gastamos más de 4.000 euros en volantes en una temporada», avisa Antonio Jover, tesorero de la entidad. En cualquier caso, la gran rémora pasa por la carencia de pabellones disponibles.

«En España hay un déficit de instalaciones cerradas. Nuestro deporte es inviable jugarlo al aire libre porque la mínima ráfaga perturba el vuelo natural del volante. Si en cada pabellón siempre tienen que entrar los mismos deportes, que son fútbol sala, baloncesto, voleibol y balonmano, ya no hay posibilidad de que entre otro deporte como es el bádminton», lamenta Juan, quien reclama soluciones.

«El pabellón Fuensanta es donde se originó el San Fernando, pero las horas de entrenamiento que tenemos aquí no son insuficientes. Y en toda la ciudad de Valencia se juega aquí y en un colegio público que tenemos concertado, que es el Ramiro Jover. Además, el primer equipo nos trasladamos un día a la semana a un instituto de Manises», añade Juan.

Crecen las necesidades. «Para el año que viene, esto se nos queda corto. Nosotros entrenamos ahora cuatro días a la semana, ocho horas a la semana. Es un deporte muy técnico y que requiere entrenamientos de duración larga. Tener un par de días más a la semana sería fantástico. Es muy triste ver que hay 28 puestos para poder entrenar y tener a 45 personas ahí», apunta Ángel.

El club cuenta con una escuela que funciona desde hace dos años. Y tuvo que cerrar el plazo de inscripciones a causa de la falta de espacio. El San Fernando, el equipo con más licencias de la Comunitat, prevé contar con más de cien miembros el próximo curso. El presidente, Jesús Prieto, es uno de los más veteranos.

«Tengo 71 años y he jugado siete campeonatos de España. Empecé de broma y aquí estoy. Este deporte engancha mucho», destaca Jesús. Su compañero de dobles es Luciano Martínez, de 75. Además, los éxitos cosechados por Carolina Marín desde 2014 han puesto el bádminton en el escaparate nacional.

«Ahora por lo menos la gente sabe qué es le bádminton y cómo se juega. Antes ni siquiera sabían lo que era un volante. Es una gozada ver jugar a Carolina y todas la tenemos como referencia y aprendemos mucho de su juego», señala Andrea Arrones, una pieza clave del primer equipo con sólo 21 años.

El San Fernando ha sido testigo del 'efecto Carolina Marín'. «A raíz del primer Mundial que ganó en 2014, tuvimos que cerrar la inscripción de socios en noviembre porque ya no dábamos abasto. A raíz de eso, todos los años hemos tenido overbooking», explica Juan, quien subraya la evolución de este deporte.

«Hace 15 años el bádminton no era nada conocido y había muy pocos clubes que se dedicaban a nivel profesional a esto. No estaban tan bien estructurado como ahora. Ahora los niños tienen más alicientes para jugar. Eso, junto a los triunfos de Carolina, hace que prácticamente todos los clubes de España estemos viviendo una revolución. Antes el deporte era mucho más lento y de resistencia. Ahora es mucho más explosivo y exigente», agrega. El San Fernando recupera su sitio.

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