Las Provincias

Lucy Walker: «En la hípica competimos en igualdad con los chicos»

Lucy Walker realiza un ejercicio a lomos de Fame DDH, su yegua. :: lp
Lucy Walker realiza un ejercicio a lomos de Fame DDH, su yegua. :: lp
  • «Me deprimió desprenderme del anterior caballo, pero la yegua que tengo ahora es espectacular», comenta la joven

Lucy Walker está en época de cambios. De padres anglosajones pero criada en España, reside entre L'Eliana y Barcelona. Quiere llegar lo más lejos posible en la doma clásica a nivel internacional, y trabaja a conciencia para ello. En 2013 ganó lo que equivaldría a un Mundial con caballos españoles en categoría infantil. Ahora es junior y acaba de cosechar el que considera su mejor resultado, octava de 52 en un Campeonato de España. «Me acababan de traer a Fame DDH (su yegua), fue increíble», comenta.

-¿Por qué elige la hípica?

-Pues yo era muy inútil en todos los deportes que probaba y mi familia empezó a llevarme los fines de semana a la hípica. Hice mi grupo de amigas allí.

-¿Y por qué se decanta por la doma clásica y no por los saltos, que parece más espectacular?

-De hecho yo empecé en Mas Camarena y es una hípica más de saltos, de salir al campo. pero había un profesor que daba doma y lo que impartía me gustaba mucho más. Soy una persona muy perfeccionista y la doma lo es. Me ayuda mucho porque también soy súper nerviosa y has de ser paciente, porque no te sale a la primera. Esto es repetirlo y el caballo cada día está de una forma. A los 12 años me cambié de hípica y ahí me compré mi primer caballo de doma.

-En los deportes de motor, los pilotos siempre subrayan que dependen de una máquina. ¿Lo complica todo un poco más estar a expensas de un ser vivo?

-Cada ve que entras a competir es algo nuevo. Por eso competimos y entrenamos mucho, para saber cómo reaccionar en cada ocasión. Cuando llevaba poco tiempo con la yegua que tengo ahora me era complicado. Siempre me salía con algo nuevo y no sabía cómo solucionar los problemas. Ahora es más sencillo. Después de una caída que tuve en una competición en noviembre, lo asimilé.

-¿Cómo es la relación entre el jinete y el caballo?

-Pues un poco peculiar. Por ejemplo, el caballo que tenía antes era un amor, súper cariñoso cuando estabas encima, te seguía donde ibas... La yegua es muy yegua, muy mujer, ¡tiene una mala hostia...! Cuando no estás encima muerde, da patadas, no gusta estar con ella. La conexión con ella es cuando estoy encima. Entonces me lo da todo, se entrega mucho y tiene una cabeza espectacular. Cuando quieres enseñarle algo, corregirle, aprende muy rápido. Se ha adaptado en un mes, en el Campeonato de España nos dejó flipados.

-Cuando toca cambiar de caballo, debe ser algo traumático...

-Es duro. El primero me duró cuatro años y ya tenía asumido que lo iba a vender. El segundo se asustaba cuando salía a competir y pasé una depresión al desprenderme de él. Había conectado tan bien con él y me quitaban lo que más quería... El primer gesto que tuve hacia la yegua fue de rechazo. Después he vivido momentos inolvidables con ella, como el que ha sido mi primer Campeonato de España. Lo que ha aprendido es una locura. Le coges cariño.

-Pues tarde o temprano pasará con lo mismo otra vez...

-Bueno es que ella tiene unos 13 años. Cuando acabe mi etapa como young riders, ella habrá cumplido 18, que es el momento de retirarla. Me gustaría hacerlo a mí, no venderla a otra persona.

-Estudia segundo de Bachiller. ¿Cómo lo hace para compaginarlo con los entrenamientos?

-Entre semana estudio en Valencia e intento sacar sobresaliente para entrar en el doble grado de derecho y administración de empresas, o en international business. De viernes a domingo estoy subiendo a Barcelona a entrenar. Allí trabajo con Carlos Terrell, que es duro, pero la recompensa también es muy grande.

-¿Cuál es su meta?

-Me gustaría disputar mi primer Europeo con la yegua, y si no entrar en el equipo B de la selección. A partir de ahí, formar parte del equipo nacional todos mis años de young riders. Me gustaría llegar a la nueva categoría preparada. Cuando empecé en junio, aquello fue una masacre. Ya estoy practicando los ejercicios, para que el cambio no vuelva a suponer un golpe.

-Pero imagino que el objetivo final serán los Juegos Olímpicos...

-Ojalá. Está claro que faltan años para eso y tendría que encontrar el caballo adecuado. Es difícil hallar uno que haga GP y valga para los Juegos. Pero si, ese es el sueño de cualquier jinete.

-¿Se puede vivir de la hípica?

-Se puede si te dedicas a dar clases, que es lo que hacen la mayoría de los profesionales. Yo tengo poca paciencia y dar clases nunca ha sido lo mío. Como hobby me lo paso muy bien con la hípica, pero quiero dedicarme a lo que consiga con mis estudios.

-¿Puede esta decisión dificultar su carrera como jinete?

-A día de hoy no, no sé si cuando trabaje será diferente. No sería el primer caso de alguien que llegase a los Juegos sin dedicarse únicamente a la hípica.

-Da la sensación de que en su deporte, chicos y chicas compiten en igualdad de condiciones...

-Es de las mejores cosas que tiene. Puedes competir en igualdad al no ser una modalidad de fuerza, sino de disciplina, de tener tacto, paciencia y de ser perfeccionista. Tampoco hay diferencias entre lo que ganan los hombres y las mujeres. Eso me gusta, de hecho me suelo llevar mejor con los compañeros chicos y me encanta competir con ellos.

-¿Qué necesita entrenar?

-Hago muchos ejercicios de equilibrio, de controlar mis brazos y las piernas en todo momento. Muchas veces, los problemas de los caballos derivan de nuestras deficiencias. Yo por ejemplo tengo más desarrollada la parte derecha y eso hace que mi yegua tenga más dureza en una parte que en otra. No hay muchos ejercicios de esfuerzo y debemos tener buenos reflejos para reaccionar rápido. También entreno para mantenerme recta, para que la posición cuando estoy encima del caballo sea estéticamente más bonita. Todo esto lo entreno con Azucena Sánchez aquí en Valencia. La parte técnica la trabajo con Carlos Terrell.

-¿Y cómo hacen esa parte? ¿Cómo logran esa coordinación tan exacta con el caballo?

-Dando muchas vueltas. Tenemos letras que nos sirven de referencia y es hacerlo mil veces. Resulta complicado. La yegua estaba preparada para hacer las vueltas de 8 y me costó que aprendiera a que fueran de 10. A los jueces les gusta verte segura, que seas consciente de todo sin mirar hacia abajo.

-¿Diseña la música?

-Hay que hacer un vídeo de los ejercicios, decir los gustos musicales y te la componen. Ahora tengo una canción de Frozen que me encanta. Mi yegua es muy femenina, tiene una cara de niña total, y le pega perfecto.

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