Las Provincias

Fran Valero, en una de las clases en el polideportivo Doctor Lluch. :: manuel molines
Fran Valero, en una de las clases en el polideportivo Doctor Lluch. :: manuel molines

La última espina del campeón Fran Valero

  • Fran Valero se despide de la categoría junior con un título que se le resistía

  • El espada del Marítim se embarcó hace dos años en un proyecto valenciano para fomentar la esgrima entre los más pequeños

Hace tres semanas Fran Valero se proclamaba Campeón de España Junior a Espada Masculina y el atleta del Club Sala d'Esgrima Marítim València todavía no lo ha «asimilado». En el mismo instante que lograba el título se arrancaba una espina que llevaba clavada desde hacía demasiado tiempo y lo hacía justo en su última temporada en la categoría. A los 14 años perdió una final por un simple tocado. El nombre de Fran siempre se encontraba entre los favoritos. Sin embargo, lo más alto del podio se le atragantaba. Siempre fue así, hasta el pasado 26 de febrero. «Hice un campeonato muy bueno, pensaba en el momento. No miraba más allá y así fui pasando fases. Hasta la final», comenta este valenciano. Quizás la clave era esa: centrarse en el presente, olvidarse de la presión y disfrutar de una actividad física de la que destaca sus «valores»: «La gente tiene una imagen muy equivocada de la esgrima. Es un deporte de caballeros. Es respeto, compromiso y pese a ser un individual, también hay un importante sentimiento de equipo». En el Marítim ha encontrado «su familia».

De hecho, mientras él se subía a lo más alto del podio, su compañero y amigo Toni Carles lo rozaba quedándose en quinto lugar. «De él aprendo mucho. Nuestros padres son amigos, empezamos juntos en este deporte. Es un gran rival y hemos crecido juntos personal y profesionalmente. Me siento un privilegiado al poder pasar años a su lado». Los dos amigos ya han pasado a la historia ya que con sus respectivos puestos en el campeonato celebrado en Barajas, Madrid, lograron el mejor resultado de los valencianos que han participado. Fran nunca olvidará su último año en categoría junior. Una vez finalice la temporada pasará a ser sénior si antes no se implanta la categoría sub-23. Mientras termina sus estudios de TAFAD, disfruta de una pasión a la que no quiere dedicarse profesionalmente: «Es mi 'hobby', no sé como explicarlo... no podría ser mi trabajo como la gente entiende el suyo como tal». A este espada le llama mucho la atención la «psicología deportiva»: «Es fundamental para sacar el máximo rendimiento individua creo que juega un papel muy importante en la trayectoria de cualquier persona que realiza alguna actividad. Hay muchos bloqueos que no tienen que ver con la técnica o la preparación física sino la mental».

Con esa familia que ha encontrado gracias a la esgrima, Fran se embarcó hace dos años en una idea de su entrenador, José Manuel Orduña que se materializó con la creación del club Marítim. «Me planteó marcharme con él, y también vino Toni. Formar parte de esto requiere mucha entrega, compromiso, implicación, pero a cambio tengo la oportunidad de entrenar a chavales». Tanto él como su amigo y compañero Toni, imparten clases de esgrima a pequeños de los que no paran de aprender. «Ellos siempre te sorprenden». Pese a la corta existencia del Marítim, los resultados los avalan. Gracias a los logros de los chavales han recibido una pequeña cantidad de dinero por parte de la Diputación. Pero la realidad del esgrima es muy dura.

Una sala y poco más

Fran tilda de «bonito» un proyecto cuyo fin es promover la práctica del esgrima en la ciudad y sobre todo en la zona de poblats marítims ya que están ubicados en el polideportivo Doctor Lluch. Pero este espada de 20 años lamenta que las Federaciones, tanto de la Comunitat como del país, no impulsan lo suficiente este deporte. En Valencia existe una sala en el polideportivo de Benimaclet que fue concebida como centro de tecnificación, sin embargo no se usa como tal, ya que es un club privado el que lo utiliza ya que tiene la gestión del espacio.

A nivel nacional, tampoco se fomenta que chavales con potencial como el tirador puedan llegar a la élite ya que son los propios deportistas y sus familiares los que deben costearse los viajes o los materiales.