Las Provincias

Patricia Alonso: «Me da pena ver el nivel de antes y el de ahora»

Patricia Alonso, en la pista del Pabellón Municipal del Cabanyal, donde entrena y juega el Canyamelar. :: irene marsilla
Patricia Alonso, en la pista del Pabellón Municipal del Cabanyal, donde entrena y juega el Canyamelar. :: irene marsilla
  • La veterana se retira en mayo: «Gracias a los éxitos de las Guerreras, se está empezando a ver y valorar más a la mujer»

Es una de las figuras más reconocidas del balonmano femenino en España. Patricia Alonso, junto a sus compañeras de generación, abrieron el camino a esa selección nacional apodada como las Guerreras. A sus 37 años, lucha para mantener viva la llama del Canyamelar, pero avisa de que en mayo se retirará. No habrá más prórrogas. Madrileña de nacimiento, se siente valenciana de adopción. Llegó a la Comunitat con sólo 20 primaveras y ha militado en el Osito L'Eliana, el Ferrobús Mislata, el Cementos La Unión Ribarroja, el Mar Alicante, el Elda Prestigio y el Mar Sagunto. Vivió una aventura en Francia antes de aterrizar en el Cabanyal. Le cuesta reconocer la competición en la que saboreó la gloria.

¿Sigue disfrutando del balonmano pese a la situación actual?

Sí, sigo disfrutando de este deporte como el primer día, pero ves que la liga española no tiene el mismo nivel que había antes, cuando había muchísima más ayudas de empresas. Estos años no hay esa suerte. Las empresas no se arriesgan a apoyar al balonmano femenino y se nota, porque muchas jugadoras hemos tenido que emigrar y ahora se están yendo también. Si quieres vivir del balonmano, tiene que ser fuera.

Tras lograr cuatro Ligas, cuatro Copas de la Reina, cuatro Supercopas de España y dos Copas ABF, fichó en 2012 por el Besançon francés, donde estuvo dos años.

Yo me fui cuando ya había crisis. Nos tuvimos que ir muchas jugadoras de España, casi toda a Francia porque allí tenías una seguridad de cobro y cotizabas. Es otro mundo, como antiguamente en ciertos clubes de aquí. Me quedaba un año más en el Besançon, pero rescindí mi contrato para estar más cerca de mi familia.

¿El balonmano femenino español está en una situación límite?

Límite no es la palabra. Pero muchos clubes lo están pasando muy mal al intentar pagar a las jugadoras y llegar a final de temporada.

¿Le da pena este panorama?

Me da mucha pena ver el nivel que había cuando me fui y el nivel que hay ahora. Considero muy difícil verlo como era antes. Pero sé que hay muchas chiquillas ilusionadas con jugar a balonmano y están saliendo jugadoras. Las Guerreras y los Hispanos están llamando a las chiquillas y los chiquillos. Muy muy negro no lo veo. Lo dejamos en gris. Ojalá el balonmano femenino cambie y vaya a mejor.

Ahora ya no es considerado un deporte profesional.

Es semiprofesional. Muy pocas jugadoras pueden vivir del balonmano. En el Canyamelar no puedes vivir del balonmano. Y en muchos más equipos, tampoco.

¿Cobran?

Sí, cobramos. No para vivir, pero cobramos. Y lo buenos es que nos están pagando al mes. Eso es importante. Llevo dos años y medio en el Canyamelar y siempre me han pagado al día.

¿Lo compagina con otro oficio?

No. El balonmano ha sido mi trabajo y he vivido gracias a él.

¿Como veterana, con qué ojos le miran compañeras y rivales?

Con respeto. Soy una de las cuatro mayores de la Liga. En el equipo soy la mayor, incluso más que el entrenador. Intento ayudarles y enseñarles lo que puedo.

¿Cómo organizan los desplazamientos durante la liga?

En autobús. Y los más cercanos, en furgonetas. A Galicia y Canarias hemos ido en avión.

Sólo quedan dos equipos de la Comunitat en la División de Honor femenina, el Elche y el Canyamelar. Mientras, en la élite masculina también han desaparecido numerosos equipos. ¿Ha afectado de forma distinta?

Los chicos también han notado la crisis. Pero, desgraciadamente, las empresas apuestan más por los chicos que por las chicas. Siempre se han volcado más con los chicos tanto las empresas como las televisiones. Ojalá se pudiese cambiar, pero es difícil. Y hay que pelear bastante para que te den ayudas institucionales.

¿Lo entiende?

No. En el deporte femenino hemos dado muchísimo éxitos tanto en liga nacional como a nivel de selecciones y no me parece justo que haya discriminación. Los chicos están más valorados que las chicas, pero eso ha pasado siempre. Nos vendría bien que se volcaran un poco más con la mujer.

Las Guerreras, apodo de la selección femenina desde 2012, están haciendo historia durante los últimos años. ¿Esto ha ayudado?

Gracias a los éxitos de las Guerreras, se está empezando a ver y valorar más a la mujer. Algo se va consiguiendo. Pero eso podrían haberlo hecho mucho antes, cuando había más nivel.

Resulta paradójico teniendo en cuenta la decadencia de la liga.

De las Guerreras, muy pocas están jugando en España. Salvo dos o tres, están jugando fuera. Ojalá se pudiera decir que están jugando en la liga española. Es triste.

¿Actualmente, las Guerreras están por delante de la selección masculina?

Para mí, las Guerreras están muy por encima de los Hispanos. Es un orgullo decirlo porque me considero una parte de las Guerreras de antes. Estoy orgullosa de ver que el balonmano femenino ha conseguido muchísimas más cosas.

Con la selección, sumó 100 internacionalidades, un oro en los Juegos del Mediterráneo de 2005 y un diploma en los Juegos Olímpicos de Atenas. ¿Satisfecha?

Si volviese a nacer, me gustaría volver a vivir lo que he vivido. No se puede explicar. Ganar títulos, ver un pabellón lleno, todo un pueblo que te conoce... Eso es bonito. Cuando estábamos en Ribarroja, la gente te reconocía y te daba vergüenza porque no estabas acostumbrada a esas cosas.

¿Cómo ha cambiado la imagen de las gradas en los últimos años?

Con el Osito y el Cementos La Unión, el pabellón se llenaba. Cuando estuve en Francia, también. Ahora, al pabellón del Cabanyal vienen 50 ó 60 personas. No lo ves lleno y eso es una pena.

¿Hasta cuándo va a continuar compitiendo?

En mayo, si todo sale bien, cuelgo las zapatillas. Me retiraré. Con 38 años, ya está bien.

¿Seguirá ligada al balonmano?

No sé lo que puede pasar, pero tengo claro que en mayo dejaré de practicar el balonmano.