Las Provincias

Cruzar el Atlántico a vela, ejemplo de vida y fuerza tras un cáncer

Las cinco regatistas amateur que navegarán de Valencia a Martinica, tras superar un cáncer.
Las cinco regatistas amateur que navegarán de Valencia a Martinica, tras superar un cáncer. / EFE
  • Cinco mujeres inician desde Valencia el reto de navegar a vela hasta Martinica

Superaron el reto más difícil de su vida, un cáncer, y ahora cinco mujeres se adentran en los entresijos de la náutica para superar la hazaña de cruzar el Atlántico a vela hasta Martinica en una travesía de quince días con la que quieren transmitir que hay vida y fuerza tras esta enfermedad.

Hoy las hemos visto en Valencia subir las defensas a bordo del velero que va a ser su casa durante más de dos semanas, soltar cabos e izar velas, instruidas por sus "profesores" Iván y Steve, y a las órdenes del patrón y regatista olímpico, Diego Fructuoso, que les "mete caña".

Han pasado de lidiar en los hospitales con quirófanos y quimioterapia y duros meses de recuperación de cuatro casos de cáncer de mama y uno de útero a aprender lo que es la popa y la proa de un barco, la botavara, una trasluchada o una empopada, trimar una vela o leer la velocidad del viento en nudos, y a sudar entrenando.

Son una médico de familia, una bióloga, una empresaria y dos guardias civiles, de entre 38 y 57 años, que ahora quieren demostrar sus particulares ejemplos de superación para llamar la atención sobre una enfermedad con 25.000 nuevos casos al año en España.

Carmen Peláez, Marian Santiago, Patricia Alonso, Susana Laguarda y Yolanda Preciados protagonizan el #RetoPelayoVida16, en el que participa como patrocinador el Grupo Hospitalario Quirón, que saldrán del puerto de Valencia el próximo domingo rumbo a Tenerife, con escala en Málaga, y zarparán de Canarias el 16 de noviembre con el objetivo de alcanzar la Martinica el 1 o 2 de diciembre.

El cáncer las dejó "flojas y tristes" pero confiesan que el apoyo de la familia les ayudó a superarlo y ahora, gracias a su base de preparación física, afrontan un reto que les aporta "ilusión" y las ha convertido en "un equipo".

Se olvidan de sus apellidos a bordo porque "representan a todas las mujeres malitas del mundo" y se han preparado a conciencia con cursos de vela ligera y largas travesías y ya "le cogen el hilo" a navegar, como confiesa Susana, que asegura que tienen la misma "fuerza e ilusión por llegar a Martinica que por superar el cáncer".

El marido de Carmen le dijo que "estaba loca como una cabra" pero le ha apoyado, como sus hijos, entusiastas del mar, aunque reconoce que la preparación ha sido dura, y especialmente difícil conocer el barco y saber "dónde está cada cosa y para qué sirve".

Yolanda, la única cuyo cáncer no fue de mama sino de útero, pretende transmitir que "hay esperanza y vida" tras la enfermedad y demostrar que pueden "salir incluso más fortalecidas" y confiesa que "no hay miedo a las olas" ni a la navegación porque han hecho "un máster" pero sí a "no estar a la altura".

Para María Ángeles Santiago, "Marian para el reto", el encuentro con sus compañeras fue "una unión casi perfecta", a pesar de que no se conocían, porque cuando se ve a alguien que lo ha pasado igual de mal que uno, "hay una unión importante".

Patricia compara lo que han vivido con el nuevo reto porque "con la quimio son pequeños retos, levantarse de la cama, salir a la calle, dar una vuelta a la manzana y ahora cruzar el Atlántico, casi nada", y confiesa que personalmente quiere darse cuenta de que puede "hacer cosas".

Junto a las cinco improvisadas regatistas, a bordo viajará también un equipo gráfico, junto al ideólogo de la iniciativa, el periodista y novelista Eric Frattini, el olímpico Iago López; y el dueño del barco, Julio Wouter, que se enfrentarán a la dureza del tiempo, el mar y la propia travesía, con guardias cada tres horas, noche y día.

El traumatólogo Alberto Francés será el médico a bordo y ha preparado a las mujeres y confirmado que la huella de los procedimientos quirúrgicos y quimioterápicos a los que se han sometido ha sido mínima para afrontar un "reto físicamente duro".

Cuenta que disponen de un botiquín con "el armamento suficiente para hacer casi de todo, incluso pequeñas cirugías" y asegura que tras superar la enfermedad, el verdadero reto es "decir al mundo que hay vida después de un cáncer" y dar "un mensaje de optimismo".