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Macarena Martínez: «Llegué a gastarme 1.600 euros para poder jugar»

Macarena Martínez se entrena con el Antorcha en el campo del viejo cauce del río Turia. :: manuel molines
Macarena Martínez se entrena con el Antorcha en el campo del viejo cauce del río Turia. :: manuel molines
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  • La valenciana Macarena Martínez lamenta el trato de la Federación Española de Sófbol: «La selección está estancada porque no se trabaja con nosotras»

Macarena Martínez coqueteó con el fútbol, el baloncesto, el hockey sobre hielo, el tenis... También con el ajedrez. Precisamente, su capacidad analítica frente al tablero se trasladó después al campo de sófbol, el deporte que la enamoró definitivamente. Lleva ya 15 temporadas jugando en el Antorcha, el club más antiguo de la capital del Turia. En División de Honor hay otro equipo de la ciudad, el Fénix. La valenciana, a sus 28 años, puede presumir de haber conquistado siete Ligas, cinco Copas de la Reina y, con la selección española, un bronce en el Europeo sub-21. La internacional se alza como una líder del vestuario.

¿Cómo llegó al sófbol?

Llevo 15 años jugando. Un día una amiga del colegio me dijo de buscar un deporte que no fuera habitual. Y fuimos por el río. Vinimos que en el campo de béisbol había un grupo de chicas. Nos picó la curiosidad y ese día nos dejaron entrenar con ellas.

¿Es el deporte que más le ha enganchado?

Sí, es súper diferente a todos lo demás. Es tanto individual como de equipo. Defiendes con todo tu equipo, pero a la hora de atacar estás tú sola. Bateas tu. Es un deporte muy completo. Y no hace falta ser un portento físico para jugar a sófbol. Sobre todo es un deporte de una carga mental exagerada. Todo son jugadas tácticas y tienes que anteponerte. Es muy estratégico. Te engancha por eso.

¿El sófbol es un desconocido?

Sí, es el gran desconocido, pero ahora se está viendo muchísimo más. La base y la finalidad es la misma que la del béisbol, pero en el sófbol se hace las cosas mucho más rápido. La pelota es más grande y los bates son distintos. En España no hay mujeres que practiquen béisbol. Sólo en alevín o infantil, que es prebéisbol. Cuando llegas a cadete o juvenil, te dividen porque los hombres empiezan a tener una potencia física mayor que las mujeres. Entonces ellos pasan a jugar a béisbol y las mujeres a sófbol. El sófbol se ha puesto de moda también para los hombres, pero no hay equipos mixtos.

¿Cuántos equipos hay en la Comunitat?

En Valencia están el Antorcha, el Fénix y el Piratas. También hay en Gandia, Castellón y Alicante. Es un deporte muy caro por el material. No puedes conseguir cualquier guante en España. Tienes que pedirlo a Estados Unidos. Ahora está empezando a haber tiendas especializadas.

¿Perciben ayudas económicas?

No percibimos nada. Realmente es un hobby, pero te da una mentalidad competitiva muy alta. Estoy jugando a nivel nacional y europeo. Soy una jugadora de sófbol y me lo pago yo todo, pero juego al mismo nivel que el Valencia Club de Fútbol. La Federación Española sí que te paga los viajes y la estancia y, aparte, si vas a un Europeo, te paga algo.

¿Ha jugado algún Mundial?

No. El pasado verano se hizo el Mundial de sófbol y se hizo abierto. La selección española no viajó porque se consideró que no había dinero. Se ha dedicado más presupuesto al béisbol. Los chicos de béisbol sí que se han ido fuera, a Japón, por ejemplo. En cambio, consideran que nosotras no tenemos el nivel para poder competir. Pero si no nos dan la oportunidad de viajar, tampoco podemos aprender. La Federación Española nos dijo que, si acabábamos quintas o sextas en el Europeo, nos llevaban al Mundial. Como acabamos séptimas, no nos llevaron. Incluso propusimos a la Federación pagarnos las jugadoras el viaje. Jugar un Mundial es el sueño de cualquier jugadora. No hemos avanzado porque tampoco se nos ha dado medios para poder hacerlo. El equipo nacional está estancado porque no se trabaja con nosotras a lo largo del año. Sólo tenemos una concentración antes de un Europeo.

¿Su club también ha tenido que rechazar alguna competición?

Renunciamos a una plaza en la Copa de Europa tras ganar la Liga. Era en Holanda. Teníamos que pagarlo nosotras y salíamos a casi 1.000 euros por persona. No era factible. Representábamos a España como club, pero la Federación nacional no dio dinero.

¿Con qué compagina el sófbol?

Trabajo de administrativa en una asesoría y estudio Magisterio Primaria. No ganamos nada con esto y necesitamos sacar nuestra vida adelante. Por eso es un deporte que mucha gente acaba dejándolo. Cuando jugamos fuera, vamos con nuestros coches. Entre el 2000 y el 2010, no pagábamos nada. El Ayuntamiento de Valencia sí concedía las subvenciones a tiempo para poder cubrir los gastos que tiene una liga nacional. Pero llevamos seis años de retraso en la subvención. Empezamos a pagar cuota hace cinco años y ya no hemos parado. Aparte, en los viajes largos, si tenemos que dormir fuera, nos hacemos cargo de la estancia. El año pasado, llegué a gastarme 1.600 euros para poder jugar.

¿Este problema existe también en hombres, en el béisbol?

Con los hombres también, aunque no tanto. El sófbol, al ser un deporte minoritario y también femenino, mueve menos aún. Entonces es muy difícil conseguir patrocinadores. El Astros, que es sólo béisbol, no tiene ese problema. El club que tiene dinero puede incluso fichar gente de fuera, como hacíamos nosotros antes. En Italia, Holanda o Rusia sí cobran por el sófbol. En España no se cobra por jugar. Como mucho, no se paga. Aquí no se puede vivir del sófbol ni del béisbol. Nosotras no hemos llegado a cobrar ni 100 euros.

¿Como mujer deportista, se ha encontrado barreras añadidas?

Hay una frase que se escucha mucho cuando cuentas que juegas en la selección española: «Sí, pero es que en tu deporte juegan diez y nueve están gordas». En mi deporte no hace falta ser un portento físico. Hace falta tener mentalidad competitiva y coordinación.

¿Le aconsejan dejarlo?

Todos los años. Mis padres, cuando han visto que me agobiaba, me han dicho: «Déjalo, porque tienes que aplicarte en los estudios, que es lo que te va a dar de comer». Pero es mi decisión. Nunca me han impuesto nada. El sófbol es lo que me ha llenado deportivamente y es como una necesidad.

¿Quiere seguir ligada al sófbol?

Creo que sí. No soy capaz de desvincularme. Cuando me lo he dejado, he sido entrenadora. Estoy metiendo cabeza como entrenadora para ayudar al club, que para mí es como una familia.