Las Provincias

Elena Rosell: «Me he quedado en casa sin correr por falta de presupuesto»

Elena Rosell traza una curva en el Circuit Ricardo Tormo. :: lp
Elena Rosell traza una curva en el Circuit Ricardo Tormo. :: lp
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  • «Mi padre era electricista y en verano le echaba un cable. Lo que sacábamos era para neumáticos», cuenta la piloto valenciana Elena Rosell

Elena Rosell ha conocido los dos polos del motociclismo. La de Manises hizo historia en 2011 convirtiéndose en la primera piloto española en competir en el Mundial. Debutó en Moto2 con el Team Aspar. Participó en tres carreras, algo que le permitió ganarse una plaza en el equipo catarí QMMF, con el que corrió durante 2012. No fue un año fácil. Y, a partir de ese momento, perdió el necesario soporte económico. Se encontró con muchas puertas cerradas. Sintió impotencia. Pero nunca ha tirado la toalla y sigue trazando curvas en el Campeonato de España de Velocidad. Tiene 30 años y la pasión intacta.

Es pionera en el motociclismo español. ¿Siente ese reconocimiento en los circuitos del CEV?

Tuvo bastante eco, pero en mi caso siempre he sufrido la falta de ayuda para poder seguir. Llevo años corriendo, pero siempre con altibajos a nivel presupuestario. Algunas veces he tenido quedarme en casa sin poder correr por no completar el presupuesto. Da igual que seas mujer y estés delante, a veces es cuestión de otras cosas.

¿Mirando atrás, fue muy precipitado su salto a Moto2?

No creo que fuera demasiado pronto. Fueron las condiciones. Poca gente se lo piensa cuando le llega una oportunidad así. Echando la vista atrás, siempre quieres hacerlo mejor. Si hubiera tenido una preparación previa o más kilómetros... Cuando me subí a esa moto, no tenía nada que ver con lo que yo había llevado. En 2012, que fue la temporada que hicimos completa en Moto2, corrimos con una moto que no llevaba nadie y tenía sus limitaciones. La cambiamos a falta de cuatro carreras para acabar el campeonato y mejoramos muchísimo los resultados. Lo negativo para mí fue no tener un segundo año de continuidad para ver una progresión. No tuve esa oportunidad de seguir otro año.

Corre en la categoría Stock600 del CEV. Sólo queda una prueba. ¿Cómo afronta el desenlace?

Está siendo un año muy difícil. El año anterior fuimos cuartos y siempre hay que luchar por mejorar. No empezamos mal, pero hemos tenido una racha un poco rara de caídas y puestas a punto. Tenemos nivel y potencial y estamos siempre peleando entre los cincos primeros, pero no logramos acabar con la mala racha. Hemos tenido unas cuantas roturas de moto. Sólo hemos terminado dos carreras. No estamos teniendo suerte.

Forma parte del equipo Kawasaki Palmeto. ¿Qué proyectos maneja para el próximo año?

No lo sé. Estamos hablando con diferentes equipos y sé que hay gente que me tiene en cuenta. Trataremos de conseguir alguna ayuda externa porque, si no, es casi inviable. Pero no hay nada cerrado. En este campeonato llega febrero y aún estás hablando con la gente. Es un poco extraño y no te deja centrarte. Pero no se te quitan las ganas de seguir luchando y conseguir algo grande.

En 2009 se convirtió en la primera mujer en ganar una prueba del CEV. Enseñó el camino.

Es una pasada la experiencia vivida. Es increíble. Ojalá podamos disfrutar de esto unos cuantos años más.

¿El motociclismo sigue siendo un territorio de hombres?

No es un deporte de hombres, pero hasta hace pocos años no se ha visto una continuidad de mujeres en el Mundial. Ahora, por lo menos, llevamos un par de años con Ana Carrasco y María Herrera. También hay muchas escuelas y los padres ya no llevan sólo a los niños. Que la familia lo vea con total normalidad. Es un deporte de riesgo, para tanto para el niño como para la niña. Conforme vas subiendo de categoría, a nivel de fuerza, se nota que el chico consigue en menos tiempo adaptarse físicamente. La chica quizás tarda el doble, pero a base de trabajo lo puede llegar a conseguir. Cada vez hay más chicas implicadas en este mundillo. Está abriéndose ese circulo que era manejado en su mayoría por hombres.

¿Nota trabas por ser mujer?

Es cierto que la chica siempre está en el punto de mira tanto para bien como para mal. Siempre he competido con gente, pero muchas veces delante de chicos que llevaban el carenado repleto de esponsors y nosotros a lo mejor sólo llevábamos de mi familia. Tenía la ayuda de casa hasta que se acabó. A partir de ahí, con la ayuda externa que hemos podido ir consiguiendo. No sé si por ser mujer o por venir de familia trabajadora, pero siempre ha sido la falta de completar un presupuesto lo que nos ha tenido en vilo, de correr o no correr.

¿Pensaba que ser pionera le iba a abrir más puertas?

No, no me creé la expectativa. Vivimos la situación que se nos presentó. En 2012, contábamos con la seguridad de poder haber hecho un segundo año. Pero a mitad de temporada, por falta de confirmación de la continuidad de patrocinadores, ya sabíamos que no se iba a dar. En el Mundial se mueven unos presupuestos increíbles.

- ¿Su familia ha realizado muchos sacrificios económicos?

- Muchísimos. Somos de familia trabajadora. Somos de Manises y mis padres tuvieron muchos años empresa de la cerámica, pero se fue al traste con la entrada del mercado asiático. Mi padre tuvo que ejercer de electricista. Incluso yo muchos veranos he ido con él a echarle un cable, nunca mejor dicho (ríe). Lo que sacábamos era para un juego de neumáticos más. Desde 2000 hasta 2006, mi padre era quien me compraba las motos y hacía de mecánico. Llegó un momento en que ya no había más. Es un deporte carísimo.

En 2015 regresó tras un año y medio fuera. ¿Qué ocurrió?

Tras el Mundial de 2012, a final de año tuve una lesión y me tiré casi un año y medio con el hombro mal. Y también estaba un poco aburrida de tocar tantas puertas y no tener respuesta. En 2014, con la ayuda de la empresa de mi pareja -el también piloto del CEV Javier Hidalgo- y mi padre, cogimos una moto que teníamos e hicimos un par de carreras. No fue nada mal y dimos el paso de correr otra vez.

¿Esa situación le ha llegado a frustrar y ha pensado en abandonar el motociclismo?

No. Tienes momentos de rabia por no tener la capacidad externa de crear un estructura. Pero al final volvimos a estar ahí.

Cheste ha renovado el acuerdo y será cita del Mundial hasta 2021. ¿Sueña con volver?

No es que sueñe con ello. Sí trabajamos por ello y seguimos peleando cada año por competir al mejor nivel posible. Sería una pasada poder volver allí. Sobre todo en otras circunstancias, con la experiencia que tenemos ahora.

¿Sería partidaria de un Mundial femenino?

Ni estoy a favor ni estoy en contra. En motocross y trial, hay modalidad femenina y masculina. Es cierto que se le da otro nivel mediáticamente, como con Laia Sanz. Y eso le ha aportado muchas ayudas para poder continuar con su carrera. A nivel personal, no me gustaría que hubiera un campeonato femenino. Siempre he sido partidaria de competir con los demás. El nivel está donde están todos. Un campeonato femenino, a día de hoy, no creo que fuera bueno para seguir progresando.

¿Desde cuándo vive en Vigo?

Llevo casi diez años. Estoy trabajando en la empresa familiar de mi pareja. Cuando acaban las carreras, toca venir a la oficina.