Las Provincias

RÍO 2016

Un oro más caro que nunca

  • En atleta de Moncada es consciente de que hoy tiene en Río una de sus últimas oportunidades de medalla en una gran competición

  • David Casinos afronta el reto de conseguir su quinta corona paralímpica consecutiva

Paren máquinas. Interrumpan la actividad que estén desarrollando. Dejen de ver su serie favorita. Pospongan el manejo de su dispositivo móvil. Emplacen a su interlocutor para otro momento. Cancelen la cita para mañana. Hay un motivo de peso. Compite David Casinos en la final del lanzamiento de disco F11. Llega uno de los grandes reclamos de la delegación valenciana en los Juegos Paralímpicos de Río 2016. Es el turno de un atleta que, ya hace tiempo, trasciende los límites estrictamente deportivos para convertirse en personaje mediático, en referente social. Su condición de leyenda está más que consolidada. Nada ni nadie la puede resquebrajar. Esta noche (22:50 horas), sin embargo, buscará la eternidad absoluta en el mayor desafío que nunca haya afrontado en una pista de atletismo y en una gran competición internacional.

A sus 44 años, el insigne atleta del Proyecto FER, programa impulsado por la Fundación Trinidad Alfonso, comparecerá esta noche en un estadio olímpico por quinta vez consecutiva. Desde su primera participación en unos Juegos, construyó un reinado inabordable. Conquisto Sídney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012. Póquer de oros. Los tres primeros, en lanzamiento de peso; el último, en el disco. Una máquina de ganar. Una sucesión de éxitos que ha derivado en la creación del David mito. Sin embargo, su imperio está seriamente amenazado. El reloj biológico no perdona. No concede indultos. No establece excepciones. Tampoco para el ilustre deportista de Moncada. Por primera vez en una cita paralímpica, Casinos no es el gran favorito. El último precedente, el Campeonato de Europa, así lo acredita.

Hace tres meses exactos, en Grosseto, vio interrumpido el tiránico dominio que ha ejercido durante más de una década. El atleta valenciano no ganó el lanzamiento de disco F11. El deportista de Moncada, que proyectó el artefacto hasta los 38,37, fue superado por el italiano Oney Tapia, que alcanzó los 42,56. Con todo, el resultado del certamen continental no representa un termómetro del todo fiable. Induce al equívoco. El atleta FER apenas había preparado esta competición. Ni mental ni físicamente. De hecho, decidió su participación pocas jornadas antes. Nada que ver con el protocolo y la solemnidad inherentes a unos Juegos Paralímpicos. David es consciente de que el oro brasileño cotiza al alza. El soñado repóquer se ha encarecido. Pero una cosa es la realidad y otra muy distinta la resignación. Y la rendición y el conformismo son incompatibles con el ideario del deportista FER y el de Celia Maestre, su esposa e inseparable guía. Por si la gloria paralímpica y, quién sabe, si una rúbrica brillante a su irrepetible trayectoria no fueran argumentos suficientemente poderosos, David tiene otro gran estímulo para entregarse, más si cabe, esta noche. La pequeña Cayetana. Su hija. Su tesoro. Es pequeña. Sólo 2 años. Pero ya conoce e identifica a papá. Posiblemente, acoja su última puesta en escena en unos Juegos Paralímpicos. Incluso, en las grandes competiciones internacionales. El longevo lanzador de Moncada ni lo confirma ni lo desmiente.