Las Provincias

Ricardo Ten quiere el repóquer

  • «Siendo realistas, el oro está más difícil que nunca, pero las otras dos plazas del podio siguen muy abiertas y hay que pelear», explica

  • El nadador valenciano, de 41 años, busca su quinta medalla en unos Juegos

Fin de semana. Fiesta. Los Juegos Paralímpicos de Río han alcanzado su velocidad de crucero. Un enorme gentío transita por el anillo situado en Barra de Tijuca. Muchos pasean. Solo pretenden empaparse y disfrutar del fascinante ambiente. Otros se dirigen a las instalaciones con el objetivo de presenciar en directo la competición escogida. Uno de los recintos más poblados durante los Juegos es el Centro Acuático, escenario de las pruebas de natación. La piscina de las grandes hazañas. La pileta que hace un mes encumbró, entre otras, a Mireia Belmonte; la que estos días acoge conmovedoras demostraciones por parte de los nadadores adaptados con todo tipo de disfunciones y limitaciones; el marco en el que esta noche el Proyecto FER y, por extensión, el deporte de la Comunitat tiene una cita ineludible: la actuación de Ricardo Ten.

Con 41 años recién cumplidos, Ricardo necesita pocas presentaciones. Su optimismo, su energía, su talante, su locuacidad resultan contagiosos. Con tanta vitalidad, nadie diría que los dolores ganan protagonismo en su cuerpo. «Cada vez, sufro más molestias; cada vez, me cuesta más recuperar. Son ya 21 años de máxima exigencia y se nota. Sobre todo, con los dolores que tengo en la espalda. Pero esta noche me olvidaré de ellos», adelanta el nadador valenciano. El deportista FER, el programa promovido por la Fundación Trinidad Alfonso, descuenta las horas para buscar su quinta medalla individual en unos Juegos Paralímpicos (hasta la fecha, oro en Pekín 2008, oro en Sidney 2000, plata en Atlanta 96 y bronce en Londres 2012, y todas ellas en los 100m braza SB4). «Siendo realistas, el oro está más difícil que nunca. No lo descarto, por supuesto, pero reconozco que el brasileño Daniel Dias es el gran favorito. Y es un auténtico ídolo aquí en Brasil. Las otras dos plazas del podio están muy abiertas entre un ramillete de cuatro o cinco aspirantes. Las diferencias entre ser medallista o acabar cuarto serán mínimas», comenta el deportista valenciano.

Al igual que ocurre con otros deportistas adaptados de la Comunitat, todo apunta a que los de Río de Janeiro serán los últimos Juegos Paralimpicos para el legendario nadador valenciano. «Siempre respondo lo mismo. Quiero esperar a que concluyan, a meditarlo en frío, en casa, con mi gente. Lo normal es que cuelgue el bañador, pero reitero, lo decidiré al regresar de Brasil, explica Ricardo Ten. Con todo, su entusiasmo es máximo: «La ambición y el ímpetu de mis primeros Juegos, los de Atlanta 96 y Sídney 2000, son difícilmente igualables y prácticamente insuperables. Ahora bien, la motivación, la ilusión, las ganas no faltan. No hay nada más grande que competir en unos Juegos», comenta el nadador valenciano. El nadador sin brazos. El nadador con alma. Ricardo Ten quiere el repóquer.