Las Provincias

a sus 68 años

  • Esta vecina de Siete Aguas se ha preparado la exigente prueba atlética en una piscina y con una bicicleta elíptica

Una piscina y una bicicleta elíptica le han servido a Carmina Mollá para prepararse el Triatlón de la Mujer. A sus 68 años y con una prótesis en cada rodilla, esta vecina de Siete Aguas se enfrontaba por primera vez a esta prueba multidisciplinar. Después de una hora y 16 minutos de competición cruzaba el arco de llegada de la carrera. Un momento «emocionante» en el que se acordaba de una amiga que falleció hace dos meses: «Me ha venido a la mente porque me dijo que quería estar conmigo aquí».

Ayer, Carmina experimentó de nuevo esa sensación que sólo los deportistas conocen tras muchos años en el dique seco: «Cuando tenía 35 años quería que mi hijo hiciese ejercicio, le propuse que si era capaz de apuntarse a atletismo si yo lo hacía. Él creía que no iba a ser capaz, pero lo hice y él no tuvo más remedio que cumplir su parte de la apuesta». Su hijo creció, empezó la Universidad y dejó de un lado el deporte, pero ella continuó: «En aquella época te decían de todo menos guapo, pero no desistí, ya era veterana y acudía a los campeonatos en aire libre, de hecho hice el maratón de Valencia en su décimo aniversario». También fue por casualidad: «No iba preparada pero una amiga que había venido adrede de Madrid me dijo que no era capaz de terminarla, pensé que no podía ser que hubiera hecho el viaje y no la hiciera por lo que la acompañé hasta el final. Fue una locura». Le picó el gusanillo de los 42.195 metros y tras el de Valencia llegó el de Venecia: «Era el año 95 y tenía una ilusión enorme, lo terminé muy bien, con un gran tiempo, hice 3 horas 45 minutos». Ese iba a ser su último maratón: «Me lesioné los meniscos».

La única solución era la intervención quirúrgica a la que se sometió años despúes: «En 2014 me pusieron una prótesis en la derecha y un año después, en la rodilla izquierda». Cuando pudo, se puso en marcha de nuevo: «Empecé la rehabilitación para potenciar la musculatura». Fortaleció y para su 68 cumpleaños fue su hijo el que le empujó hacia el Valencia Triatlón: «Me lo propuso y se lo dije a mi traumatólogo, me dijo que estaba bien pero que no podía ni correr ni someter en exceso a mis rodillas».

Con el permiso del doctor sólo surgieron un par de problemas: nunca había nadado y hacía años que no montaba en bici. «Me apunté a la piscina de Requena y allí empecé a coger un poco de técnica. Con el tramo de ciclismo lo pasé un poco peor porque primero tuve que hacer elíptica porque desde muy joven no subía en una bicicleta. Cuando me animé tuve que buscar un trazado plano en Siete Aguas. y encontré un circuito de 400 metros y ahí, dándole vueltas hacía 25 kilómetros».

Ayer completaba la carrera «con un tiempo mucho mejor de lo esperado» aunque tuvo que hacer andando el tramo a pie. Ahora ya piensa en la siguiente, aunque no es seguro. Lo que sí que sabe cierto es qué hará en los próximos días: «Voy a pedir hora en el traumatólogo para enseñarle mi foto en la llegada».