Las Provincias

Estreno bañado de oro para Kim López

Kim López muerde la medalla de oro que consiguió tras ganar en lanzamiento de peso. :: xxx
Kim López muerde la medalla de oro que consiguió tras ganar en lanzamiento de peso. :: xxx
  • «Ha sido la competición soñada, la mejor de mi vida», asegura el atleta, que gana con autoridad en lanzamiento de peso

  • El valenciano, primera medalla española en los Juegos Paralímpicos

Gloria para empezar. Mejor inicio, imposible. La primera jornada de competición de los Juegos Paralímpicos de Río 2016 inundó de felicidad a la delegación valenciana presente en Río de Janeiro. Kim López conquistó la medalla de oro en el lanzamiento de peso F12 (categoría de deficiencia visual). Para un debutante en un certamen de esta dimensión, un hito inmenso. Acorde con la majestuosidad del estadio Joao Havelange, escenario de la primera gesta del deporte de la Comunitat en la mágica cita brasileña. Kim, nacido en Silla hace 27 años, ya había sido campeón de Europa en 2014 y 2016, y medallista de bronce en el Mundial de Doha de 2015. Desde ayer ya tiene su medalla de oro en unos Juegos. Kim ha marcado el camino. Miembro del Proyecto FER, programa promovido por la Fundación Trinidad Alfonso, constituye el mejor acicate para el resto de valencianos que, durante los próximos días, van a competir en las diferentes sedes y modalidades.

Hace apenas 10 años, Kim destacaba en la natación. Pero no le motivaba. Bendita inapetencia. Bendito aburrimiento. Por azar, por una simple apuesta con un amigo, experimentó con el atletismo y los lanzamientos. Una década más tarde, aquel guiño del destino se ha revelado como la mejor decisión de su vida. Todo un punto de inflexión para un deportista extremadamente competitivo y cuya enfermedad, una miopía magna, no ha sido obstáculo para alcanzar la cumbre paralímpica a nivel mundial. López se presentaba en el círculo de lanzamientos con la mejor marca de los 10 participantes en 2016. Las perspectivas, más que halagüeñas, estaban justificadas. La competición se encargó de corroborarlo.

Kim López dominó el concurso con una autoridad inapelable. Con una superioridad aplastante. Sólo se vio destronado tras la primera rotación. Puro espejismo. Tras un segundo lanzamiento colosal (16,44, a 20 centímetros del récord del mundo), erradicó cualquier equívoco o ambigüedad sobre la jefatura de la prueba. El resto de competidores se encontraba a años luz del valenciano. Su única amenaza la representaba el ucraniano Roman Danyliuk, segundo con un mejor tiro de 15,94. Ni siquiera el ruido del entorno motivado por la presencia de dos brasileños alteró su concentración. En realidad, su actuación se asemejó mucho al Kim del día a día. Inmunizado de cualquier interferencia externa, se dedicó a lo suyo. A lanzar el peso hasta límites inalcanzables para todos sus oponentes. Reforzó su poderío con una regularidad admirable. Incluso sus crónicas molestias en el codo derecho le respetaron en el día clave.

Por si su propia jerarquía no resultara suficiente, Kim López recibió el apoyo de su amigo Héctor Cabrera, otro atleta FER que tomó parte en el lanzamiento de peso a modo experimental. Pese a no ser su especialidad, el de Oliva -compite para el C. C. El Garbí, de Gandia- quiso inscribirse en esta prueba para examinarse. Para contactar con el escenario del evento. Héctor, de 22 años, acabó octavo. Su despertador sonará con fuerza el miércoles, día 14, con la jabalina. Ambos representan el presente y garantizan el futuro. Con ellos, el sentimiento de orfandad no tiene cabida. De momento, Kim ya se ha coronado. Ya ha situado al deporte valenciano en el museo más selecto y prestigioso. Un inicio soñado. Queda mucho por contar. El carnaval acaba de empezar.

Metido en su burbuja

Por unos instantes, López fue devorado por las emociones. Habitualmente, el valenciano transmite una imagen de felicidad, de cierta ingenuidad, de insensibilidad ante los estímulos que proliferan a su alrededor. Habita en su particular mundo. En una especie de burbuja. Como si nada, o casi nada, le afectara. Ayer, sin embargo, no pudo escapar a la intensidad de unas sensaciones únicas, las derivadas del título paralímpico. Sin llegar a derrumbarse, el de Silla no podía evitar un cierto brillo en los ojos, un perceptible balbuceo en la voz, y un gozo incontenible. Reacciones lógicas tras la consecución de la medalla de oro. «Estoy muy feliz, no me esperaba el oro, aspiraba al podio, me bastaba incluso el bronce, pero ha sido la competición soñada, la mejor de mi vida", señalaba el nuevo campeón.

«Cuando he conseguido lanzar 16,44 en mi segundo lanzamiento, todavía no me veía con el oro. Era una grandísima marca, pero desconfiaba de Danyliuk. Por eso he pensado que estaba en condiciones de asaltar el récord del mundo. Pero no puedo pedir más», decía con satisfacción. En el capítulo de agradecimientos, López se acordaba «de su familia, de Eva, del Comité Paralímpico y, sobre todo, del Proyecto FER. Sin esta ayuda no estaría aquí celebrando», comentaba antes de lanzar un último deseo: «Ahora a hacer fuerza para que se consigan más medallas, sobre todo, mis amigos David Casinos y Héctor Cabrera».