Escándalo en el fútbol español

Villar, encarcelado por dirigir un emporio delictivo

Villar, escoltado el martes por agentes de la Guardia Civil tras producirse su detención. / Foto: Pierre-Philippe Marcou (Afp) | Vídeo: Atlas

El juez Pedraz, que también manda a la cárcel a su hijo y a Padrón, no da abasto en 44 páginas para relatar los delitos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

44 páginas y es solo un resumen. El auto con el que este jueves el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz envió a prisión incondicional y sin fianza a Ángel María Villar, a su hijo Gorka y al vicepresidente de la federación, Juan Padrón, es en realidad un inmenso e inacabable listado de las irregularidades que el presidente y sus acólitos han venido cometiendo desde 2009 en la FEF. Pedraz no da abasto: compra de votos y de favores en multitud de federaciones territoriales , reventa de entradas, desfalcos, desvío de dinero, cobro de comisiones, mala gestión, entrega de dádivas, enchufes a amigos. Y todo ello confirmado con innumerables grabaciones en las que, entre otros, el exseleccionador español Javier Clemente, se felicita por esos «votos compraos (sic)».

El cuarto detenido en la redada del martes, el secretario de la federación tinerfeña, Ramón Hernández Baussou, podrá eludir la prisión con el pago de una fianza de 100.000 euros. No así los Villar y Padrón. El magistrado considera que los tres, que declaron este jueves en la Audiencia Nacional, se conjuraron, al menos durante la última década, para consumar el expolio de la federación en beneficio propio a través de todo tipo de irregularidades. Los tres están acusados de los delitos de administración desleal, apropiación indebida, corrupción entre particulares y falsedad documental. Según la Fiscalía, habrían provocado un agujero patrimonial de casi 45 millones de euros a las arcas de la federación.

Más información

Pedraz afirma que todas estas irregularidades solo tenían un fin: «enriquecerse y/o favorecer el enriquecimiento de terceros». Según el juez, ha casi una década Ángel María Villar creó un entramado que «ha permitido la desviación de fondos tanto públicos como privados de la FEF y organismos vinculados a ello». Todo ello para crear una red de «clientelismo» familiar e institucional.

El auto del juez detalla todos los «excesos en las facultades de administración» llevados a cabo por Villar «aprovechando su posición de dominio y poder de disposición» en la FEF, como, por ejemplo, los nombramientos en la Junta Directiva, la concesión de beneficios, la contratación y remuneración de personal en este organismo o los «excesos relacionados con el favorecimiento a su hijo Gorka Villar a través de la sociedad que administra Sport Advisers SL».

En otro apartado de su resolución, el juez se centra en los partidos de fútbol amistosos de la selección española con la de Corea del Sur, Venezuela o Chile, entre otras, para beneficiar a su vástago, «cuya sociedad acaba percibiendo cobros» de esas federaciones extranjeras. En la resolución se habla de hasta una decena de partidos comisionados a favor del vástago del presidente.

Furgón policial que ha traslado a Villar a la cárcel de Soto del Real, donde ha ingresado a las 21 horas. / J.P. Gandul (Efe)

Todopoderoso

En su extensísimo auto, Pedraz se afana en dejar claro que Villar se convirtió en una suerte de semidios todopoderoso en la federación. Una posición que le permitió llevar a cabo todo tipo de «excesos» en la FEF. Él, «en definitiva, ostenta el dominio y poder de disposición de la FEF, como también sobre la selección española de fútbol».

Desde su pedestal hace nombramientos, «concede beneficios como contraprestación» a la fidelidad o favorece a las federaciones que le sostienen (Valencia, Andalucía, Murcia, Cantabria, Tenerife, Valencia, Ceuta, Melilla o Baleares). El auto está plagado de pinchazos que recogen ese «favorecimiento». Para cometer estos desmanes Villar se habría valido de una táctica de opacidad, intentado que nadie le auditara, a pesar de recibir financiación pública.

Pero hay mucho más. Villar habría «utilizado recursos humanos, materiales y dinero de la FEF para conseguir favores»; habría incurrido en «gastos innecesarios y excesivos de dinero» e, incluso, se habría embolsado directamente el dinero de la FEF. Según los pinchados, Villar se reservó 5,2 millones de euros de los presupuestos del organismo para uso potestativo y discrecional. «Para lo que se te ponga en los huevos», en palabras del presidente de la Federación Cántabra de Fútbol, José Ángel Peláez.

El juez también se refiere en su auto de prisión al mayor agujero provocado por Villar, cercano a los 44 millones de euros. Fue la «adjudicación de contratos relacionados con la cesión de derechos comerciales (de la selección) al Grupo Santa Mónica (propiedad del ya fallecido Jesús Samper) con unos márgenes de ganancias muy elevados para la empresa». Los informes revelan que la firma dejó sin pagar 24 millones de euros a FEF y que el presidente en febrero de 2013 «acordó la resolución de los contratos con dicha entidad con cláusulas muy favorables a la misma», pagando por el fin de esa relación otros 20 millones de euros adicionales.

El presidente asimismo habría hecho la vista gorda para que los directivos territoriales que le apoyaban y a los que tenía dentro de su red clientelar también saquearan la caja de diversas maneras. «Habría consentido -apuntan los documentos de la Audiencia Nacional- que ciertos presidentes de las federaciones territoriales tuvieran de manera encubierta un sueldo de la FEF incompatible con su condición de miembros de la Junta Directiva». Al margen de que éstos desviaban «fondos de las federaciones que presiden a sociedades de su titularidad».

Reventa

El juez dedica un apartado especial al «entramado de reventa de entradas en el que participa la FEF, la Federación Tinerfeña de Fútbol» y la emprea Rech Luxury y en el que, obviamente, también tomaría parte el grupo de acólitos de Villar. «La FEF, previa adquisición presumiblemente por canales legales, entregaría las localidades a la Federación Tinerfeña», quien las entregaba a la mercantil para su reventa. La federación isleña habría recibido cerca de 600.000 euros en negro por esas entradas que se le entregaban gratis.

La investigación, que surge a raíz de una denuncia del Consejo Superior de Deporte (CSD), expone igualmente que una auditoría del organismo concluyó que el promedio de retribuciones anuales a 40 empleados era de 5,5 millones de euros y alertó sobre la contratación excesiva de personal, los altos sueldos y la baja productividad de parte de éste.

Fotos

Vídeos