La valenciana María José Claramunt era el contacto del hijo de Ángel Villar

Vicente Muñoz y Ángel María Villar en un acto de reelección del primero en 2002.
Vicente Muñoz y Ángel María Villar en un acto de reelección del primero en 2002. / Juanjo Monzó

La directora de marketing de la RFEF, que aparece en el auto de Pedraz, fue parte principal en los negocios de Gorka Villar

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

La responsable de marketing de la Real Federación Española de Fútbol y directora de la selección, la valenciana María José Claramunt, estaba al tanto del negocio de Gorka Villar con el máximo órgano nacional del fútbol, que dirige su padre, Ángel María Villar. El nombre de Claramunt figura en el auto de 44 páginas que ayer firmó el juez Santiago Pedraz, y al que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS. Un auto que sirvió para enviar a prisión sin fianza a Villar, a su hijo y a Juan Padrón.

El apartado cuarto de los razonamientos jurídicos -página 14 del auto- recoge el exceso en las facultades de administración de Villar respecto a su hijo, uno de los mayores beneficiarios de la trama a través de la empresa Sport Advisers. Gorka Villar, según las conversaciones telefónicas grabadas, tenía cada vez un mayor control en la Federación pese a no ostentar cargo o vinculación laboral. El auto recoge que varios partidos amistosos fueron promovidos por la empresa del hijo de Villar con el fin de lucrarse.

Uno de los aprtidos investigados es el que España jugó ante Corea del Sur en 2012. Para esas fechas, la empresa Matchworld había ofrecido seis selecciones nacionales para jugar dos partidos en mayo -ninguna de las seis era Corea del Sur-. En febrero de 2012 se cierra con Matchworld que los rivales serían Serbia e Iraq.

El 21 de marzo todo cambia. Un responsable de la selección de Corea del Sur se pone en «contacto» a través del hijo de Villar con María José Claramunt, «a la que le hace saber que se dirige a ella con el previo asesoramiento de Gorka Villar, a quien también incluye como destinatario en el correo» que envía a Claramunt.

El representante coreano le hace saber a Claramunt que los presidentes de ambas federaciones han acordado que España y Corea se enfrentarán el 30 de mayo. Además, también se han negociado los derechos de difusión televisiva y marketing. Tres días después, María José Claramunt confirma a los coreanos vía correo electrónico el acuerdo del partido, los derechos de difusión en Corea y la posibilidad de la doble producción.

El 31 de marzo, la Federación coreana y la empresa del hijo de Villar -Sports Advisers- suscriben un contrato de prestación de servicios, del que Gorka Villar cobra 60.500 euros. Un día después, Matchworld, la agencia que iba organizar en principio los amistosos con Serbia e Iraq, comunica a María José Claramunt «su malestar por la pérdida de derechos (televisivos) y menoscabo de ingresos para su empresa» por el partido ante Corea. Matchworld iba a pagar a la RFEF un total de 1,2 millones de euros más alojamiento y manutención de la expedición española. Al cambiarse el rival e incluir a Corea por la presión del hijo de Villar, Matchworld termina pagando 870.000 euros y no cubre los gastos de alojamiento.

Gorka Villar, según advierte el juez Pedraz en el auto, «no tiene un rol pasivo ni tampoco neutral. Además de estar informado de cada paso de la Federación Coreana -es uno de los receptores de los correos electrónicos- toma parte en la resolución del conflicto» entre los coreanos y Matchworld por los derechos de televisión.

El nombre de María José Claramunt aparece también en el auto en relación al amistoso celebrado en Murcia contra Colombia el pasado 7 de julio. En 2011, ambas selecciones ya habían disputado un partido. Después de ese encuentro, la empresa de Gorka Villar facturó más de 55.000 euros a la Federación colombiana y a equipos de aquel país. La sospecha es que, tras el partido del pasado mes de junio, el modus operandi iba a ser el mismo. El 29 de mayo de 2017, Claramunt consulta a Villar sobre si hay que asumir los gastos de alojamiento de la selección colombiana. Villar contesta: «Hazlo, hazlo». El 6 de junio, un día antes del partido, Claramunt vuelve a consultar con Villar si le debe dar 50 entradas del partido al presidente de la Federación Colombiana. Villar dice que sí, lo que demuestra que el presidente de la Federación lo controlaba todo.

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