Las Provincias

fútbol | amistoso

Ni chicha ni limoná

Diego Costa.
Diego Costa. / Gonzalo Fuentes (Reuters)
  • Nuevas caras pero la misma falta de decisión y de remate que en el Mundial

  • Cumplieron los debutantes y Diego Costa volvió a parecer un cuerpo extraño en el combinado español

El miedo a fallar pudo con el deseo de sobresalir en este atractivo ensayo parisino, el primero después del fiasco mundialista. Nada menos que nueve caras diferentes en el once titular con respecto al equipo que maravilló hace año y medio en Saint Dennis y selló virtualmente su clasificación pare el certamen de Brasil. Sólo Sergio Ramos y Busquets se mantenían, ya que Pedro comenzó de suplente. Era otra España, aunque el mesurado Del Bosque huya de revoluciones y prefiera hablar de un nuevo ciclo. El inminente duelo oficial ante Macedonia le permitió al técnico confeccionar la alineación sin asumir el riesgo de que la opinión pública extrajera grandes conclusiones.

España recordó al equipo timorato y confuso del Mundial. Tocó pero sin avanzar, sin amenazar a la defensa rival. Es un combinado sin alma, bastante confuso y con un grave problema de falta de gol. Diego Costa ha recuperado el tono físico pero sigue sin adaptarse el método de la selección. Parece un cuerpo extraño. Ni los centrocampistas entienden bien sus movimientos, ni él se siente feliz con tanto toque y tan poca llegada. Está acostumbrado, según las fórmulas de Simeone en el Atlético y de Mourinho en el Chelsea, a terminar las jugadas, no a tanto sobeteo de balón. Fue abucheado cuando entró en su lugar el móvil Alcácer, el cuarto estreno de la noche ya que Kiko Casilla sólo calentó banquillo.

Lo más llamativo fue prescindir de Iker Casillas en beneficio de David de Gea, que apenas tuvo trabajo y nada pudo hacer en el gol de Remy, cuyo remate le dejó con el molde. Sólo el seleccionador sabe si trató de proteger al mostoleño con su suplencia ante un rival peliagudo o si realmente la etapa de renovación afecta también al portero. La respuesta llegará el próximo lunes en el Ciutat de Valencia.

Debutaron de inicio Carvajal, San José y Raúl García, y los tres cumplieron. El que más brilló fue el lateral madridista, que supo cerrar con tino y subir al ataque con osadía. El central del Athletic jugó con cierta timidez, como asustado, pero cumplió, y el centrocampista navarro bregó tirado a la banda derecha. No es su mejor posición pero el atlético siempre suma. Koke es el sustituto de Xavi pero sería un grave error entrar en comparaciones porque el cerebro de Tarrasa es único e irrepetible. Otorgarle esa misión al colchonero supondría una presión añadida enorme e innecesaria para un jugador todavía joven y en progresión. Tocó Koke casi siempre en cortito, sin buscar pases determinantes y arriesgados.

Cesc Fàbregas fue de más a menos y mediada la segunda mitad fue reemplazado por Pedro, el héroe de ese 0-1 de 2013. El catalán dejado atrás los problemas de convivencia del pasado Mundial, que según Del Bosque nunca generaron una atmósfera irrespirable, y ha ganado presencia y protagonismo sin Xabi Alonso y sin Xavi. Pero hay que exigirle más. Su obligación es lucir esos galones y marcar diferencias como uno de los símbolos que permanecen de la España campeona.

Como ocurre casi siempre en los amistosos, el ritmo decayó tras el descanso. Comenzó el carrusel de cambios y el choque quedó deslucido entre tanta interrupción. Francia jugó con más intensidad y encontró merecido premio. Hubo suerte con la anulación del gol a Benzema, ya que el madridista no se encontraba en fuera de juego, pero ‘La Roja’ ya mostraba dudas y carencias. Confusión que aprovechó Francia con ese gol de Remy, tras gran asistencia de Valbuena, cuando Cazorla se dolía fuera del campo. Hubo un atismo de reacción pero esta España no muerde. No sirve la excusa del supuesto penalti a Isco, que tampoco dio el golpe que le abra la puerta de la selección.