Los lujos de Gorka Villar, el poder detrás del poder

I. TYLKO

madrid. «De mi padre he aprendido a ser honrado», declaró Gorka Villar (Bilbao, 1975) el pasado mayo en una entrevista al programa 'El Larguero'. Encargado de dirigir la última campaña electoral de Ángel María Villar, ahora detenido como él, se defendía así de las acusaciones de corrupción vertidas por el opositor Jorge Pérez.

Abogado especializado en derecho deportivo, Gorka ha desarrollado su fulgurante carrera al abrigo de su progenitor. Aunque nunca ha ocupado cargo oficial en la FEF, sí ha promovido congresos, cursos, mediado para la celebración de partidos amistosos y realizado labores de asesoramiento jurídico para diversas territoriales españolas, con minutas de hasta 30.000 euros.

Fue hasta hace un año director general de la Confederación Sudamericana (Conmebol), organismo clave en la trama de corrupción que destruyó a la FIFA de Joseph Blatter y del que fue destituido sin detallarse los motivos. Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol detenido y luego extraditado en diciembre de 2016 desde Suiza a Uruguay, confesó ante un fiscal de su país prácticas corruptas y de extorsión que salpicaban a decenas de dirigentes del fútbol mundial, entre ellas al hijo del presidente del fútbol español.

El pasado abril, el diario paraguayo ABC reveló que Gorka Villar vívía a todo lujo gracias a la Conmebol, que le pagaba un sueldo anual de casi un millón de euros y le sufragaba el alquiler de su preciosa residencia. Cuando fue denunciado por extorsión por siete clubes de Uruguay, la confederación costeó todos los abogados que el vasco contrató para responder ante los tribunales. Además, esa publicación acusó al hijo de Villar de una supuesta «quema de archivos para limpiar evidencias de las numerosas y graves irregularidades investigadas incluso por el FBI y la justicia de Estados Unidos». Colaboró también en la fallida candidatura ibérica al Mundial de 2018, bajo investigación de la justicia suiza por presunto pago de comisiones.

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