Real Madrid

Enfocar la rabia hacia el PSG

Cristiano Ronaldo se echa las manos a la cabeza. /Reuters
Cristiano Ronaldo se echa las manos a la cabeza. / Reuters

Discutido ya incluso por sus protegidos Cristiano y Bale, Zidane confía en que la tensión latente se transforme en energía positiva para el ‘match ball’ de la Champions

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Incapaz de encontrar explicaciones futbolísticas a lo que le sucede al Real Madrid, Zinedine Zidane afrontará el ‘match ball’ personal y colectivo de la próxima semana ante el París Saint Germain con el reto de lograr que la rabia de sus jugadores se transforme en energía positiva. Mientras en el club blanco se suceden las escenas que evidencian enfado y tensión entre los propios futbolistas, al equipo de Unai Emery le sigue saliendo todo, ya que acaba de golear al Lille (0-3), le saca once puntos al Marsella, segundo en la Ligue 1, y los teóricos suplentes pelean por el puesto.

Aunque está dispuesto a morir con la unidad A, sobre todo porque entiende que los suplentes no le respondieron en la eliminatoria copera ante el Leganés, el método de Zidane ha generado malestar incluso en sus estrellas. Un enfado puesto de manifesto en la cara de incredulidad de Cristiano Ronaldo al ser sustituido con 1-2 en el Ciutat de Valencia, donde el astro luso instó a un cámara de televisión para que enfocase al campo y no a él, y ni se inmutó cuando Pazzini logró el empate final.

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Amargos días para el crack de Madeira, que este lunes celebró su 33 cumpleaños en su peor momento, con su registro goleador en Liga más pobre; sus ocho tantos le sitúan por detrás de diez futbolistas en la tabla de artilleros que lidera Leo Messi con 20 dianas. No levanta cabeza desde que obtuvo su quinto ‘Balón de Oro’, aunque el madridismo se agarra a los números del astro luso en esta Champions, donde es el mejor goleador con nueve dianas en sólo seis partidos.

La actitud de CR7 al ser sustituido ha generado malestar entre sus compañeros, convencidos de que esa sonrica irónica y el gesto de no entender nada suponen un menosprecio para los que juegan menos y el que le sustituye, en ese momento Marco Asensio. Entienden que esa forma de ser no une al grupo y le acusan ser reincidente porque ya dijo que esta plantilla es más inexperta.

Los números avalan esa sentencia de Ronaldo porque a estas alturas del curso pasado los Morata, James, Mariano, Danilo o Pepe le habían dado al Madrid cinco puntos entrando desde el banquillo y esta vez sólo el tanto de Isco sirvió para sumar un punto en Orriols. Jóvenes como Borja Mayoral, Ceballos, Marcos Llorente y Theo Hernández están descontentos porque se sienten residuales, pero cuando tuvieron ocasión tampoco mostraron hambre.

Es la segunda vez que Cristiano ha sido reemplazado en los 25 partidos jugados esta campaña. Antes fue cambiado para llevarse una atronadora ovación del Bernabéu cuando el Madrid ganaba 5-0 al Sevilla, con doblete del luso. Le jugó una mala pasada a Zidane el idioma cuando dio a entender en el ‘flash interview’ de beIN LaLiga que el cambio de Cristiano en el Ciutat estaba pactado. Más tranquilo, en conferencia de prensa matizó que lo tenía pensado ya con 1-1 para fortalecer el centro del capo. Igual que ocurrió el curso pasado, cuando Ronaldo se enfadó al no acabar el partido en Las Palmas, lo más probable es que Zidane no vuelva a quitar a su estrella en lo que resta de temporada.

La BBC, obligada a despertar

La BBC en general sigue muy por debajo de sus números habituales, aunque Zidane confía en su despertar ante el PSG, pero ya no sirve para justificar los males defensivos de un equipo al que también han hecho dos goles recientemente el Fuenlabrada, el Numancia y el Leganés en Copa. Karim Benzema no despega y sólo suma dos goles en esta Liga, y lo de Gareth Bale es preocupante. Tras su recuperación parecía un mesías con sus dos goles en Vigo y el golazo ante el Deportivo, pero ha decaído con tristes actuaciones ante Villarreal, Valencia y Levante, partidos en los que fue sustituido. También está enfadado por eso el galés.

La tensión se mastica dentro y fuera del campo. La evidenció el capitán, Sergio Ramos, después de que Pazzini firmase el empate granota. «No puede ser, vamos ganando 2-1, un balón dividido, nadie mete el pie...», gritó el sevillano antes de explotar con Marcelo, otro de los capitanes: «¡Somos un cuadro!», espetó. Ramos no quiso señalar a nadie en público pero en el campo si reclamó más intensidad a Benzema y se quejó de que Dani Carvajal no hubiera sido más expeditivo y enviado el balón «a tomar por culo». El central fue el autor del primer gol, pero falló en la vigilancia a José Luis Morales en la acción del primer empate.

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