Las Provincias

Roberto Soriano y Cabral luchan por el balón. ::  EFE / D. Castelló
Roberto Soriano y Cabral luchan por el balón. :: EFE / D. Castelló

El Madrigal ya es un fortín

  • Los castellonenses marcan en sus dos primeras ocasiones con dos tantos de Roberto Soriano que dejan a los de Berizzo sin respuesta

  • El Villarreal de Fran Escribá muestra su mejor versión para desarbolar al Celta y mantenerse cerca de la cabeza de la Liga

El Villarreal goleó al Celta, en un partido que acabó siendo mucho más fácil de lo que se esperaba. Los amarillos mantienen su tendencia al alza, y comienzan a ser un equipo muy fuerte en El Madrigal, donde además de ganan con facilidad. Los de Escribá acertaron con sus primeras llegadas al área y, a partir de ahí, supieron controlar a un Celta que acabó desesperado. Un gran Roberto Soriano por dos veces, Bakambu, Wass en propia puerta y Trigueros, certificaron el 5-0.

La primera parte fue eléctrica para el Villarreal, que vio cómo sus dos primeros disparos a puerta fueron gol. Y además los dos del mismo jugador, el italiano Roberto Soriano que, al cuarto de hora, se había coronado de amarillo.

Lo hizo a los ocho minutos, cuando buscó a la espalda de la defensa un gran pase de Trigueros y remató con clase y a la media vuelta. Tres minutos después, una mala salida de balón y un pase de Sergio Álvaréz al mismo Soriano, fue aprovechado por el centrocampista italiano, que viéndolo fuera de portería, le superó con un toque suave que alojó la pelota en la escuadra.

Tras veinte minutos de dominio claro, el equipo amarillo bajó su nivel de presión y permitió al equipo de Berizzo tener más balón y llevarlo al área, pero sin llegar a generar peligro de verdad. Ese descaro en ataque visitante permitía al Villarreal esperar alguna contra peligrosa. Algo que llegó cuando una gran contra de Sansone fue finiquitada por Bakambu en el tercer gol.

La segunda parte comenzó como la primera, ya que en la primera llegada volvió a marcar, gracias a un gol en propia puerta de Wass, al que le rebotó el balón tras un saque de esquina. El partido ya tuvo poco más que contar, ya que a pesar del dominio del Celta, no llegaban a poner en apuros a Asenjo. El Villarreal bajó la intensidad, se dedicó a controlar y a esperar un contragolpe que ya no llegó hasta el último minuto del partido. Fue en una muy buena contra de Mario Gaspar, que acabó con un remate de Pato al palo y el rechace fue convertido por Trigueros.