Las Provincias

Deyverson celebra el primer tanto que anotó. :: EFE/Quique García
Deyverson celebra el primer tanto que anotó. :: EFE/Quique García

Amargo estreno de Alcácer

  • Pellegrino alinea una defensa de cinco, bloquea al rival en el centro del campo y el exlevantinista Deyverson inaugura el marcador

  • El valenciano sale de titular pero es sustituido por Suárez con 1-2 en el marcador

En su regreso a Primera, el Alavés asaltó el Camp Nou y noqueó, por 1-2, al campeón de Liga, el Barcelona, un equipo que este sábado fue poco reconocible, no sólo por alinear un once plagado de no habituales, sino también por la falta de identidad en su juego.

Salió el Barça sin Messi ni Luis Suárez y con una alineación que empezaba y acababa con dos debutantes: Cillessen, en la portería, y Alcácer como '9' de referencia. El valenciano, por cierto, fue sustituido en el minuto 66 de partido por Luis Suárez, ya con 1-2 en el marcador.

A los poco minutos, el Alavés demostró por qué no ha perdido todavía esta temporada y solo había encajado un gol -en el Calderón- en las dos primeras jornadas del campeonato. Pellegrino armó un once con una línea de cinco y otra de cuatro hombres defendiendo muy atrás y envió un avisó a su excompañero Luis Enrique: si el Barça quería ganar en el Camp Nou tendría que derribar un muro.

Los azulgranas, aunque recuperaban rápido y no dejaban salir al Alavés, se enredaban en el monumental atasco que los jugadores rivales creaban en su línea de tres cuartos. El conjunto alavesista apostó por cerrar los pasillos interiores, pero el Barcelona, empecinado a entrar hasta el corazón del área, parecía renunciar a desbordar por banda.

Neymar, 111 días después de su último partido con el Barça, parecía haber olvidado como deleitaba a la afición culé cuando se ponía la camiseta azulgrana. Sin chispa, sin desborde y sin esa personalidad que parece agrandarse cuando no vive a la sombra de Messi, no se echó el equipo a la espalda como otras veces. Ni la entrada en el campo de Messi y Luis Suárez sirvieron para evitar la sorpresa.