Las Provincias

jornada 20

Goleada de escándalo del Barça en Elche

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Leo Messi. / Reuters

  • Messi y Neymar, con sendos dobletes, lideran el set azulgrana en el Martínez Valero

Un Barça muy contundente, que en esta ocasión se dejó la estética en casa y apostó por el juego práctico, goleó y casi humilló este sábado al Elche en el Martínez Valero, como en la Copa, lo que permite al cuadro catalán mantener el pulso con el Real Madrid, que le saca un punto con un partido menos.

Después de la victoria blanca en Córdoba, el choque ante los alicantinos era un sí o sí para los blaugranas, que estaban obligados a ganar al Elche, si no querían decir adiós al campeonato justo en el paso del ecuador. Los azulgranas vencieron, hicieron los deberes, amarraron los tres puntos y fueron muy superiores. Sobre todo en la segunda parte, cuando los ilicitanos, muy expeditivos durante todo el partido con entradas subterráneas muy duras, se quedaron con diez jugadores, bajaron las brazos y facilitaron el festín que se dieron Messi y Neymar cuando el contrario estaba medio moribundo.

Frente a los verdiblancos, el técnico asturiano decidió dar descanso a su once de gala, el que se antoja su equipo titular, que disputó tres partidos consecutivos (dos de Liga y uno de copa) y que ha devuelto un cierto optimismo al entorno barcelonista. Pensando en el duelo copero ante el Atlético del próximo miércoles, el míster culé tiró de fondo de armario y dejó a Luis Suárez, Busquets, Alves e Iniesta en el banco (además, Rakitic no viajó por lesión). Con el 9 charrúa en la banda, Messi regresó al centro del ataque, lo que modificó el planteamiento táctico, en el que Pedro y Neymar actuaron de extremos.

El Barça regresó a su dibujo habitual, con Mascherano de medio centro y Xavi y Rafinha de interiores. Algunos de los menos habituales tuvieron su oportunidad y la superaron con solvencia, aunque les costó encontrar el tino. Durante la primera media hora, el Elche se cerraba bien, esperaba agrupado y evitaba la salida en corto, para que el Barça no robara arriba con su presión y ahogara a la defensa ilicitana. El partido era antipático y algo espeso para los de Luis Enrique, que no encontraban la manera de crear peligro.

A falta de brillo, el Barça encontró la luz con un toque de picardía. Corría el minuto 35, cuando Xavi botó un golpe franco sin esperar el pitido del árbitro, pues en principio no había pedido barrera, a pesar de las protestas en el banquillo locales. Piqué estaba solo en el segundo palo y tuvo tiempo hasta de controlar con el pecho y bajar la pelota para adelantar a los blaugranas.

Entre Xavi y el central barcelonés desatascaron un partido que se estaba enredando para los blaugranas. A partir de ahí, el panorama dio un giro de 180 grados, especialmente en la segunda mitad, en la que Messi y Neymar, con más espacios y con más de medio Elche amonestado, camparon casi a sus anchas. El brasileño aprovechó prácticamente la primera contra del segundo tiempo, después de que el cuadro local tratara de estirarse unos metros, para provocar un penalti claro, que transformó Messi. Poco después Fayçal Fajr derribó por detrás a Rafinha y se fue a la caseta por doble amarilla. Con 10 jugadores y 0-2 en contra, el Elche se vino abajo, entregó la cuchara y sirvió en bandeja la goleada a Messi y Neymar, que además no tuvieron piedad con su víctima.

Y es que, hasta entonces, el Barça no había desplegado su mejor juego. Sin embargo, con metros por delante y con el rival pidiendo la hora casi 30 minutos antes del final del partido, los dos cracks blaugranas se dedicaron a hacer diabluras (sobre todo Neymar, que molestó a los adversarios con sus filigranas, en ocasiones puede que ofensivas) y se mostraron imparables. Se asociaron en el 0-3 y en el 0-4, que fueron obra de Neymar. Messi hizo el quinto y una gran jugada del brasileño la culminó Pedro para completar el juego, set y partido. Tras caer en Anoeta, el Barça ha encadenado tres victorias seguidas en liga, además del 1-0 en la ida de Copa ante el Atlético, que han reforzado al grupo y le mantienen vivo en todos los frentes, lo que parecía impensable no hace mucho.