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Zubi y Puyol, víctimas de una crisis que llega al vestuario

Puyol (i) y Zubizarreta.
Puyol (i) y Zubizarreta. / FC Barcelona
  • Bartomeu despide al director deportivo después de que éste le señalara como responsable superior de la sanción de la FIFA el día que el enfrentamiento entre Messi y Luis Enrique ya es público

  • Carlos Puyol renuncia a su puesto hora y media después de conocer la decisión en un comunicado a través de las redes sociales

  • Gritos aislados de ‘dimisión’ por parte de algunos aficionados en la sesión a puerta abierta, en la que no estuvo Leo Messi por una gastroenteritis y luego se disculpó por las redes sociales

Crisis total en Barcelona. El de Anoeta ante la Real Sociedad era mucho más que un partido en un club como en el FC Barcelona en el que las desgracias nunca llegan solas, pero Luis Enrique, aislado en su mundo de entrenamientos, charlas con su hermético e inexperto cuerpo técnico y excursiones en bicicleta, no lo supo ver. Acabar 2014 con el TAS ratificando la sanción de la FIFA de un año entero sin fichar ha supuesto la crisis institucional esperada, con el club incendiándose a nivel interno antes incluso de que el entorno más agresivo tenga la necesidad de intervenir, todavía despistado por las fiestas navideñas, más pendiente del esquí y de las comilonas. ¿Para qué mancharse las manos hurgando en la herida? La respuesta pública de Andoni Zubizarreta a Josep Maria Bartomeu, pasándole la responsabilidad de lo sucedido a nivel burocrático, era una invitación a lo que pasó menos de 24 horas después: el presidente despidió al director deportivo.... y una hora después Carles Puyol, que hace unas semanas ya contaba con el título de director deportivo y quizá temió ser nombrado en el cargo de la persona que apostó por él.

El central, a través de las redes sociales, daba “por finalizada mi relación laboral con el Fútbol Club Barcelona” tras “tres meses y medio me han dado la oportunidad de ver el otro lado del club. He aprendido mucho, estoy muy agradecido y, ahora, quisiera experimentar otras cosas desde otra perspectiva y desde otros lugares. Quiero crecer tanto personal como profesionalmente para que, en un futuro, ojalá pueda regresar a esta casa y devolveros todo lo que me habéis dado durante estos inolvidables años. Sigo enormemente agradecido a los empleados, directivos, presidente y a la dirección deportiva por confiar y ayudarme en esta transición que no me resulta nada fácil. Y sobre todo a la afición, que si ya como jugador la he sentido siempre muy cerca, ahora, desde mi retirada, la siento mucho más todavía. Me hubiese gustado poder despedirme de todos con las botas puestas, pero la vida no es siempre como uno desea. He sido y soy muy afortunado de sentir tanto cariño, por eso solo puedo deciros GRACIAS y que sepáis que siempre os llevaré en mi corazón”.

Decisión presidencial

Bartomeu decidió prescindir de Zubizarreta pensando que era lo único que podía desviar la atención a esa ruptura que pasará factura era ver un Barça fuerte en el césped, transmitiendo seguridad y sensaciones, sosteniendo al club con su rendimiento deportivo. Y la derrota del Madrid en Valencia a media tarde se lo ponía en bandeja. Pero el técnico asturiano decidió comenzar 2015 echando un pulso a Messi, con Neymar y Alves de escudos. Y pasó lo que tenía que pasar. El Barça perdió sin Leo (la primera parte en el banquillo en calcetines sin las botas puestas y la segunda a su rollo) y el ‘10’ se ausentó del primer entrenamiento de la semana por una gastroenteritis, según versión oficial de un club que ya no tiene imaginación para improvisar con otras excusas médicas. Ya no se oculta que discutieron en la previa y también en Anoeta. Más madera, es la guerra.

Que Messi se ausente de un entrenamiento por un motivo sospechoso no es nuevo. Así reaccionaba en la ‘era Guardiola’ cuando el técnico catalán decidía que entrara en las rotaciones o le reservaba por algún motivo. El argentino, como un niño, acataba la suplencia en silencio, pero se vengaba faltando al entrenamiento posterior. Como la mayoría de sesiones eran a puerta cerrada, la noticia no trascendía. Y si lo hacía, era tal la pleitesía general hacia Guardiola que nadie lo hacía público para no transmitir la sensación de que la autoridad de Pep en el vestuario no era tan evidente. De hecho, Messi volvía al día siguiente a entrenarse como si nada hubiese pasado, sin recibir sanción, y en el primer partido goleaba y maravilla. Y todos tan contentos. Con Tito Vilanova, por la devoción y respeto que tenía hacia uno de sus primeros entrenadores en el fútbol base del Barça que además le conmovía en lo personal, y Tata Martino, consciente de que debía echar una mano a un paisano en un mal momento del club, el ‘10’ fue menos rebelde, aunque también es verdad que pocas veces dejó de jugar sin causa real. Pero el entrenamiento de este lunes en el Miniestadi no era uno cualquiera. Era el de puertas abiertas tradicional antes de los Reyes Magos, con miles de niños en la grada y muchos enfermos esperando a sus ídolos en la posterior visita a los hospitales. Y todo eso se perdió Messi por una gastroenteritis. “Me hubiera gustado estar en el entrenamiento de Navidad, nunca falté, pero estos contratiempos no se pueden ocultar. Deseo que los sueños de los niños se hagan realidad”, escribió Messi en su facebook.

Divorcio Leo- Luis Enique

El divorcio entre Messi y Luis Enrique pudo originarse tras el último partido de Liga de 2014 ante el Córdoba, cuando el técnico aconsejó a sus jugadores sudamericanos que intentaran estar de regreso de sus vacaciones navideñas antes de fin de año para poder preparar la visita a la Real. Como Messi pidió regresar el 2 de enero, como cada temporada, el técnico asturiano le dio permiso, ampliándolo a Neymar y Alves (y a cualquier otro que lo hubiera pedido), pero avisando que su primera alineación tendría en cuenta el descanso y el viaje transoceánico. No debió ser muy cordial el reencuentro entre Leo y Luis Enrique porque Mundo Deportivo reveló que en el entrenamiento del sábado 3 de enero tuvieron un pique elevado de tono por una decisión arbitral del técnico en un partidillo. El domingo habló Luis Enrique con el banquillo, saltaron chispas entre los dos en las entrañas de Anoeta, y el lunes replicó Messi con la gastroenteritis. Eso sí, recordando la etapa de Guardiola, quizás el entrenador asturiano acierte ‘cabreando’ a Messi. Mejor enfadado que pasota.

Mientras el vestuario se resquebraja, las oficinas arden. Para el miércoles se ha convocado una junta directiva extraordinaria con el objetivo de informar sobre cómo afectará la decisión del TAS al funcionamiento del club. La solicitó el directivo Toni Freixa, uno de los pocos con liderazgo para discutir lo que está ocurriendo. Las palabras de Andoni Zubizarreta estaban en el orden del día, pero antes de la cita el director deportivo pagó su ataque a Bartomeu con el finiquito. El director deportivo estaba siendo señalado como culpable por ocupar ese cargo durante el fichaje irregular de niños extranjeros, motivo de la sanción de la FIFA, y en Donostia demostró que estaba dispuesto a irse disparando. Sin cambiar el tono educado y amable, recordó que “mi cargo siempre está a la disposición del presidente, que durante los hechos era el vicepresidente deportivo por lo que conoce perfectamente todo lo sucedido”. Josep Maria Bartomeu, que llegó al cargo sin ser elegido por los socios tras la renuncia de Sandro Rosell hace un año, nunca ha transmitido poder y autoridad, ni de forma interna ni externa. Ahora, un empleado le desafiaba y dio su primer golpe en la mesa rescindiendo su contrato con una nota pública en la que agradece sus servicios. El miércoles, rueda de prensa. Será divertida. Muchas voces le piden que convoque elecciones, pero por el momento.