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Griezmann se hace hombre para recompensar al campeón

Antoine Griezmann.
Antoine Griezmann. / Afp
  • Con un doblete del francés, el Atlético firma una convincente victoria en su fortín a base de capacidad de reacción y de balón parado.

Antoine Griezmann, de quien Simeone esperaba que empezase pronto a ser un hombre para convertirse en un jugador importante en el Atlético de Madrid, captó de inmediato el mensaje de su técnico y recompensó el trabajo del campeón ante un Córdoba que quedó sentenciado en cinco minutos tras lograr empatar en el fortín del Calderón. El joven extremo francés que ahora juega como delantero junto a Mandzukic no marcaba en la Liga desde el pasado mes de abril, pero ante el Córdoba se reactivó, abrió la lata y logró un doblete para firmar una nueva y convincente victoria de los rojiblancos labrada a base de capacidad de reacción, fe y, de nuevo, balón parado.

Aunque después de tres partidos con su portería a cero el Atlético encajó nada menos que dos goles, fruto de relajación y falta de concentración defensiva, el triunfo de los colchoneros nunca peligró. Pese a que funcionó su principal arma, la pelota parada, fue Griezmann quien resultó decisivo al final del primer tiempo y al comienzo del segundo y jugó su mejor partido en el campeonato como rojiblanco para despejar dudas y levantar a un equipo herido en su orgullo.

No sólo resultó el francés determinante con sus tantos, que llegaron cuando más lo necesitaba el Atlético, sino que estuvo siempre desequilibrante en el ataque de un equipo en línea ascendente. Pese al sorprendente empate logrado por el Córdoba en una acción aislada, el Atlético nunca sufrió para dar un paso al frente y conseguir una plácida goleada, sólo empañada por otro doblete de Ghilas, con su primer tanto tras un córner. Pero si se trata de estrategia, el Atlético es único. Tres de los cuatro tantos de los rojiblancos llegaron en jugadas de estrategia y, cómo no, con un par de asistencias de Koke, el principal generador de goles de este Atlético que, frente a un débil rival, no pudo sobrevivir a la contundencia, convencimiento y empuje de un bloque que al igual que la pasada temporada sabe muy bien a lo que juega y no decepciona, al menos en su casa, con el apoyo de una afición que no pudo olvidarse del presidente de la Liga, Javier Tebas, cuando el encuentro estaba resuelto.

Sin conformismo, con una fuerza colectiva y mental indestructibles, tras el ninguneo en la gala de la LFP, el Atlético se premió a sí mismo y a sus seguidores con un partido notable, en el que volvió a demostrar capacidad suficiente para solventar las situaciones más comprometidas. Liderado por Griezmann, otra vez con el corazón del imprescindible Gabi en el centro del campo, con mayor fluidez y contundencia de su ataque tras el descanso, y con Mandzukic enganchado al gol. En la primera mitad, el monólogo rojiblanco reflejado en 20 primeros minutos de dominio insultante no se vio reflejado en el marcador porque faltó precisión -aunque Koke mandó una derechazo al larguero-, y el campeón se fue atascando por el centro.

Sin embargo, en cuanto se rompió el cero a cero, el Atlético despegó y su versatilidad ofensiva destrozó al Córdoba. Un enemigo que, aunque salió más enchufado en el comienzo de la segunda parte, estuvo demasiado conservador y no pudo sobrevivir en el Manzanares a la intensidad y empuje de un campeón que tiene mucha pegada a balón parado, y también mucha confianza en el poder que tiene en las piernas y la cabeza. Continúan abonados los rojiblancos a las acciones de estrategia para mantener su buena racha y, además, ya han recuperado a Griezmann para la causa. Él y Arda Turan tienen el talento, y cuando el turco pasó desapercibido en ambas bandas, fue el francés quien se destapó para relanzar a un equipo que también tuvo la fortuna de cara para inaugurar el marcador con un gol afortunado, ya que el disparo del francés tras un genial quiebro pegó en un rival. Ese gol, que no pudo llegar en mejor momento, recompensó la intensidad, superioridad y paciencia del conjunto de Simeone.