Dieciseisavos | Vuelta

La Real se condena en Salzburgo

Los futbolistas del Salzburgo celebran el pase de su equipo, ante la desolación de los jugadores de la Real. /Andreas Schaad (Efe)
Los futbolistas del Salzburgo celebran el pase de su equipo, ante la desolación de los jugadores de la Real. / Andreas Schaad (Efe)

El lamentable nivel defensivo vuelve a ser una losa insuperable para los de Eusebio, cuyo futuro está en el aire una vez que el equipo ‘txuri-urdin’ se ha quedado sin objetivos

MIGUEL OLMEDA

Ocurre con la Real Sociedad que defensivamente es un castillo de naipes. Basta una ligera brisa para que se venga abajo, y claro, así no es que sea difícil remontar una eliminatoria que se presentaba con 2-2 de inicio, es que directamente es imposible. El Salzburgo apenas necesitó hilar tres pases, pim, pam, pum, para mancillar la portería de Rulli a los diez minutos de partido. Yabo para Schlager, éste al espacio para la carrera de Lainer y el lateral, como ocurriera en el postrero empate del encuentro de ida, rasito al borde del área chica. Esta vez el remate corrió a cargo de Dabbur, más atento que Elustondo para ganar el primer palo.

También le sucede a la Real, para más inri, que en el área rival muestra la misma clemencia que en la propia. Y es que segundos antes de encajar el 1-0 Oyarzabal había perdonado un gol cantado, mandando al travesaño un cabezazo con toda la portería para sí a envío de Zurutuza desde la izquierda. Ocasiones que no se deben perdonar con una remontada por delante (ni sin ella), menos cuando el equipo de enfrente tiene fama de ser un fortín en casa: cuatro partidos de Liga Europa como local enlazaba sin encajar el Salzburgo. No serían cinco.

Le había costado a la Real reponerse del mazazo inicial, pero finalmente, rondando la media hora de juego, ya empujaba al cuadro austriaco contra su marco. Se había encomendado Eusebio a la figura de Sergio Canales, en idilio cuasi permanente con Europa este curso, y el mediapunta respondió a la primera ocasión que dispuso. Balón en la esquina. Zurda preparada. Golpeo quirúrgico al corazón del área. Ya sabrán cómo acabó el asunto: efectivamente, en el fondo de la red. Raúl Navas puso firma al cuadro y con ese paisaje se llegaría al descanso.

Drama tras el descanso

No parecía mal panorama el empate a uno con 45 minutos todavía por jugarse, pero Eusebio decidió en la caseta que era momento de darle una vuelta de tuerca al asunto. Fuera De la Bella, lateral izquierdo; dentro Diego Llorente, central. La intención no tuvo que ver con añadirle cemento al muro ‘txuri-urdin’, que en todo caso no habría sobrado, sino en liberar a Odriozola de tareas defensivas, adelantando su posición y cerrando con tres. La consecuencia inmediata del cambio fue una doble ocasión del Salzburgo. La primera, un zurdazo desde la frontal, la atajó Rulli con una estirada felina. La segunda, en el saque de esquina posterior, la echó fuera Ramalho.

2 Salzburgo

Walke, Lainer, Onguene, Ramalho, Ulmer, Yabo (Berisha, min. 62), Samassekou, Haidara, Schlager, Hee-Chan (Gulbrandsen, min. 90) y Dabbur.

1 Real Sociedad

Rulli (Toño, min. 76), Odriozola, Elustondo, Navas, De la Bella (Llorente, min. 46), Illarramendi, Zurutuza, Oyarzabal, Canales, Januzaj y Agirretxe (Bautista, min. 70).

Goles:
1-0: min. 10, Dabbur. 1-1: min. 28, Navas. 2-1: min. 74, Berisha (p.).
Árbitro:
Sergei Karasev (ruso). Amonestó a Schlager y Dabbur del Salzburgo y a Illarramendi de la Real, y expulsó a Raúl Navas, del equipo 'txuri-urdin', por doble amonestación (min. 74).
Incidencias:
Partido de vuelta de dieciseisavos de final de la Liga Europa disputado en el Stadion Salzburg de la ciudad homónima austriaca.

Corrían los minutos y en el Red Bull Arena no pasaba nada de nada. Gris Illarra, gris Canales, gris Oyarzabal, gris Agirretxe. Negro, al fin y al cabo, para la Real. Más todavía cuando pasado el minuto 70 a Raúl Navas se le cruzaron los cables, autoexpulsándose al ejecutar sobre Hee-Chan una llave de judo teniendo ya amarilla. Más aún cuando acto seguido Rulli cometió penalti sobre el propio delantero coreano, que Berisha transformó. Imposible definitivamente cuando el meta argentino pidió el cambio, lesionado al intentar detener el lanzamiento desde los once metros.

Agotadas las sustituciones con la entrada de Toño Ramírez y una anterior de Jon Bautista, todavía restaba un cuarto de hora para buscar la remontada. En realidad un gol ‘txuri-urdin’ valía la prórroga, pero aunque estuvo cerca de llegar con un zurdazo de Januzaj que paró como pudo Walke, finalmente no lo hizo. De hecho, el partido murió en el área visitante. Triste desenlace a la andadura europea de la Real, ya sin objetivos para lo que resta de temporada, que son ni más ni menos que dos meses. Serán largos en Anoeta, aunque igual Eusebio los pasa en casa.

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