Real Madrid

Los astros se alinean para la 'decimotercera'

Keylor Navas celebra la clasificación para la final de Kiev. /Reuters
Keylor Navas celebra la clasificación para la final de Kiev. / Reuters

El campeón vive en el alambre, pero se le pone todo de cara en Europa cuando está al borde del KO

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

Entre la constelación de estrellas que integran el Real Madrid y que salen a relucir de forma intermitente en un equipo poco fiable futbolísticamente pero repleto de fe e invencible mentalmente, los astros también parecen haberse alineado hacia la conquista de la decimotercera Copa de Europa. Sería la tercera consecutiva para los blancos, un hito inédito en formato de Champions y no conocido en la máxima competición desde hace 42 años. En 1976 lo consiguió precisamente por última vez el Bayern de Múnich, muy superior al Real Madrid en la angustiosa eliminatoria de semifinales pero víctima de un equipo afortunado que ha alcanzado la final de milagro, empujado por su talento y su hambre infinita, pero también porque se le ha puesto todo de cara cuando ha estado al borde del KO. Y no sólo ante el Bayern, sino también frente a la Juventus y el PSG en los anteriores cruces.

Es el gran mérito que tiene el campeón, el único equipo del mundo con tal fortaleza psicológica, con esa increíble capacidad para sobrevivir en el alambre y que ha labrado su leyenda con exhibiciones memorables a base de corazón y de épica, aunque también ayudado esta temporada por gravísimos errores de los rivales y también por polémicas decisiones, aunque el Real Madrid no esté ya en su cuarta final en cinco años sólo por actuaciones arbitrales favorables, sino porque su nombre destila grandeza y también le ha acompañado la suerte en los momentos decisivos. En los llamados pequeños detalles que habitualmente marcan los enfrentamientos de altura. Así ocurrió en el penalti de Benatia a Lucas Vázquez que evitó la prórroga en el último segundo ante la Juventus y también en el cometido por Marcelo la noche del martes al filo del descanso ignorado por Cüneyt Çakir, ambos en un escenario que impone y provoca pánico en los adversarios, aunque no fue el caso de Juve y el Bayern en las respectivas vueltas de cuartos y semifinales. Sólo el meta Ulreich pareció sucumbir al ambiente del estadio.

«Más que lo que tiene el equipo es este club. Es una historia que viene de muy lejos. Lo que tiene el Real Madrid es que nunca se rinde», proclamó la noche del martes Zinedine Zidane, uno de los principales artífices de la presencia del defensor del título en Kiev. Pese a sus también discutidas decisiones, porque Zidane siempre confió en Keylor Navas y en Benzema, rebelándose incluso el técnico contra el club en el caso del portero (evitando la llegada de Kepa Arrizabalaga), y precisamente fueron ellos quienes emergieron en el momento oportuno para llevar al equipo a una nueva final, precedida de un sufrimiento aún mayor que el padecido ante la Juventus, cuando el Madrid evitó un fracaso que habría sido histórico para el campeón tras un 0-3 en Turín. En un Real Madrid demasiado frágil en el Bernabéu, que mata en ataque pero que lo pasa fatal sin el balón y no está hecho para defender, en la eliminatoria de semifinales le salvó de nuevo su pegada, cuando pudo haber sido goleado en la ida y en la vuelta, y el recital de su portero en el Bernabéu, que tras fallar en el 1-0 en el Allianz Arena se hizo gigante ante su afición.

«No me lo explico», admite Ulreich sobre su grave error en el Bernabéu

Hundido anímicamente, el portero del Bayern de Múnich Sven Ulreich admitió este miércoles que no se explica su grave error ante el Real Madrid en el 2-1, que contribuyó a la eliminación de los alemanes en las semifinales de la Liga de Campeones. «Queríamos llegar a la final y dimos lo máximo. Cometí ese error, que no tiene sentido. No me lo explico. Me hace daño por mi equipo y por vosotros, los aficionados», escribió este miércoles en Instagram el suplente de Manuel Neuer, al día siguiente del empate en el Santiago Bernabéu, que privó a los bávaros de jugar la final de la Champions.

«Las palabras no pueden describir hasta qué punto estoy decepcionado por esta eliminación en la Liga de Campeones», añade el guardameta alemán. La imagen de Ulreich, sentado solo en el césped del coliseo blanco después del partido del martes, dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales y la prensa. En nombre de sus compañeros, Javi Martínez respondió rápidamente al texto de Instagram: «Nos has salvado la piel a menudo».

Su entrenador, Jupp Heynckes, prefirió no ser muy crítico después del partido y compartió la responsabilidad de ese gol «regalo» con Corentin Tolisso, que envió una cesión a Ulreich «que no debía haber hecho», según el técnico del Bayern.

«Sven ha hecho una temporada formidable», dijo Heynckes después del encuentro. «Tiene solamente una mancha. Quería agarrar el balón con la mano y se dio cuenta de que no era posible, se confundió. Es doloroso para él y para el equipo», reconoció el veterano entrenador germano.

Toda la suerte que ha echado en falta el Madrid este curso en la Liga, donde le ha fallado la puntería hasta desengancharse demasiado temprano de la lucha por el título, le ha acompañado al equipo en su competición fetiche. En la que el rey de Europa se transforma de forma radical, si no con buen juego, que no lo hay, sí con ambición, sacrificio, coraje y eficacia, la que le faltó al Bayern en el Bernabéu, como antes también le ocurrió al PSG. golpeado en el coliseo blanco (3-1) por un segundo gol de Cristiano con la rodilla y ya sin el lesionado Neymar los franceses para la vuelta en París (1-2). Entonces los blancos sí firmaron un partido notable para repetir cuartos, recordados por la antológica chilena del portugués cuando el Madrid más sufría en Turín pero, sobre todo, por el polémico penalti a Lucas. Y en las semifinales Robben y Boateng se lesionaron también en la ida, enla que tampoco estuvieron Neuer y Vidal, y faltaron en un Bernabéu acostumbrado a la agonía.

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