Liga de Campeones | Fase de grupos

Cristiano zanja los debates

Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid.
Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid. / Afp

Autor de dos goles y con más hambre que un meritorio, el portugués demostró ante el débil Apoel que tiene que ser el ‘9’ del campeón

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Normal que Zinedine Zidane, y con el técnico todo el madridismo, se sintieran aliviados por el regreso de Cristiano Ronaldo, un seguro de gol avalado por sus seis distinciones como máximo goleador de la Champions. Fue quizá peor este Real Madrid que el que empató frente al Valencia e incluso también ante el Levante, pero la diferencia es que esta vez difrutaba del Balón de Oro y uno de los mejores nueves del mundo. Apareció para despejar incógnitas justo cuando, tras la lesión de Karim Benzema y el traspaso de Álvaro Morata al Chelsea, se había recrudecido el debate sobre si la plantilla blanca está bien confeccionada arriba.

La sola presencia del astro luso intimida a cualquier rival y más al Apoel de Nicosia, de segunda fila por más que haya superado tres rondas previas, el curso pasado eliminase al Athletic de la Liga Europa y alcanzase los cuartos de la Champions en 2012, ronda en la que precisamente fue vapuleado por el Real Madrid. Cristiano ya encadena cinco campañas marcando en la primera jornada de la Champions y supera a Messi como máximo artillero en esta competición jugando de local (55 goles). Brutal y con un deseo de reivindicarse como si fuese un meritorio. Sus goles, su apetito rematador y su buena conexión con Bale fueron las mejores noticias para el vigente campeón y aspirante a la conquista de su decimotercera Champions, tercera consecutiva.

3 Real Madrid

Keylor, Carvajal, Ramos, Nacho, Marcelo, Modric, Casemiro, Kovacic (Kroos, min. 25), Isco (Ceballos, min. 72), Cristiano y Bale (Borja Mayoral, min. 82).

0 Apoel Nicosia

Waterman, Vouros, Rueda, Carlao, Roberto Lago, Morais, Vinicius, Ebecilio (Zahid, min. 72), Sallai, (Agustín Farías, min. 60) Aloneftis y De Camargo (Poté, min. 83).

goles
1-0: min. 12, Cristiano. 2-0: min. 51, Cristiano, de penalti. 3-0: min. 61, Ramos.
árbitro
Benoit Bastien (Francia): Mostró amarilla a Carvajal, Sallai, Ebecilio, Farías
Incidencias
cPartido de la primera jornada de la Champions en el grupo H. 71.060 espectadoresx

La situación de CR7 en punta permitió dibujar un 4-4-2, con el galés cerca del luso pero escorado a la izquierda. Isco ejercía como enganche. Una excelente fórmula para golpear a cualquier adversario, y no digamos ya si a estos tres enormes jugadores se les dejan espacios para correr o, en el caso de Isco, gambetear y superar rivales como quien zigzaguea evitando los conos en los entrenamientos. Cada vez que Bale se dejó de trazar diagonales y profundizó por su perfil natural, generó peligro. Así llegó, precisamente, el primer gol. Fue una bella acción de contragolpe conducida por el malagueño –se ha cortado la melena para dejarse el horrible ‘pelado degradado’ tan de moda– continuada por un pase muy preciso de Bale y concluido por una sutiliza de Cristiano. La asistencia fue una maravilla en fuerza y dirección y el remate pareció fácil pero perdonó el Madrid ocasiones más claras en los últimos compromisos. La diferencia es que a Cristiano no le asusta el marco ni la portería rivales. Metió el empeine con suavidad y la puso en el palo más lejano del holandés Waterman.

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Acrobacia de Ramos

Cristiano estaba en todas las acciones de ataque, no muchas por cierto en un primer acto que comenzó muy accidentado, con Casemiro y Marcelo por los suelos y Kovacic lesionado. Era una buena ocasión para el croata, titular en lugar de Kroos, y por eso se marchó llorando tras romperse. Una lesión muscular más en un equipo que ya había sufrido las de Vallejo,Varane y Benzema. Entró el alemán casi sin calentar pero lo hace tan fácil, descargando casi siempre a un toque o dos, que parece disfrutar en su jardín.

Mejoró el Madrid tras el descanso. La ambición del insaciable Cristiano contagió a sus compañeros. Protestó como si le fuera la vida porque los árbitros no concedieron como gol un cabezazo que, demostrado por la tecnología, botó sobre la misma línea. Marcó luego de penalti, tras un movimiento extraño del exgetafense Roberto Lago con el hombro, y se fue a por el balón como si urgiera una remontada. Fue víctima luego de una pena máxima más clara, no señalada, y buscó balones fuera como un recogepelotas. Increíble lo suyo. Tras otra asistencia de Bale, esta vez de cabeza, llegó el gol de Ramos.

El sevillano tuvo la virtud de robar y de hacer un esprint de 50 metros hasta el corazón del área; y recibió el premio de marcar de chilena, poco ortodoxa y cerrada con un toque de puntera, pero igual de válida. Murió el duelo con minutos para Ceballos y Borja Mayoral y más protestas de Cristiano por un gol que le anularon por claro fuera de juego. No logró el triplete que ansía, pero la vida es diferente con Ronaldo.

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