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Fútbol | Liga de Campeones

Bale coincide cinco minutos con Isco

Bale, en el partido.

Bale, en el partido. / Efe

  • El ídolo galés debió esperar hasta el 77' para saltar al césped y ser aclamado por la afición madridista, pero apenas entró en juego

Zinedine Zidane había asegurado que Bale e Isco podían jugar juntos y el técnico francés hizo coincidir a ambos durante cinco minutos, cuando el Real Madrid ya tenía prácticamente asegurada su duodécima Copa de Europa. Para revalidar el título, no le hizo falta al equipo blanco el extremo galés, ante quien la afición merengue se puso en pie cuando se disponía a sustituir a Benzema, al igual que hizo con Isco cuando el malagueño abandonó el terreno de juego para ser reemplazado por el gran Asensio.

Aclamado el ídolo de Cardiff por la afición madridista y galesa, en cuanto saltó al césped se colocó en la banda izquierda, para que Cristiano Ronaldo se quedase definitivamente como delantero centro puro. Apenas entró el galés en juego, aunque precisamente desde esa posición, con el crack portugués como asistente, a Bale se le presentó una oportunidad para marcar antes que Asensio un cuarto gol a la Juventus, pero se le adelantó Bonucci e impidió así que pudiese marcar en su ciudad natal.

Aunque estaba cantado que Bale jugaría en los últimos minutos, al descanso el madridismo ya le reclamaba, porque pensaba que con el galés en el campo su equipo podía aprovechar mejor los espacios que con Isco, que en el vértice del rombo no resultó desequilibrante en la primera parte. Como estaba previsto, Zidane alineó en el once al malagueño y dejó en el banquillo a la estrella galesa, a quien estaban deseando ver sobre el césped los aficionados de Cardiff y, con el 1-1, también los seguidores merengues, muy pronto felices por el tanto de Cristiano Ronaldo pero golpeados, también demasiado temprano, por el golazo de Mandzukic.

Con gesto bastante serio y concentrado observaba Bale los primeros minutos de la segunda parte, sin salir aún a calentar, mientras en el bando contrario Massimiliano Allegri ya empezaba a pensar en los cambios, pese a la superioridad de la Juventus en el período inicial, tanto futbolística como psicológicamente, gracias a ese enorme gol de chilena de Mandzukic que sorprendió a Keylor Navas. El extremo galés debía todavía esperar su oportunidad, después de generar cierta inquietud en la grada durante el entrenamiento previo al partido, ya que tardó demasiado en salir a calentar. No saltó al césped hasta las 20:21 horas, cuando ya se había ido al vestuario incluso el portero costarricense, y fue el galés el último en marcharse, siete minutos después.

El fantasma de su última lesión en el sóleo de la pierna izquierda sobrevoló de nuevo antes de la final en el Estadio Nacional de Gales, pero no había problema con el estado físico de Bale, que durante la semana ya había alfombrado la titularidad de Isco al reconocer que no estaba al cien por cien y estaba preparado para ser suplente y jugar cuando su técnico lo considerase preciso. A los 55 minutos de partido, pese a que el Madrid ya se estaba desenvolviendo bastante mejor que la Juve, atacando a la sólida defensa italiana, Bale ya estaba corriendo en la banda, dispuesto a saltar al terreno de juego en cuanto se lo mandase Zidane. Ocurrió en el minuto 77.

Sin embargo, las urgencias por ver a Bale se apagaron relativamente con el lejanísimo derechazo de Casemiro que pegó en Khedira y que devolvía al Madrid el favoritismo al título. Salvo para los galeses, ya no había tanta prisa por recurrir al galés. Y mucho menos tras el 1-3 de Cristiano, a quien corrió a abrazarse enloquecido el 'Expresso de Cardiff' cuando el crack portugués sentenció de forma definitiva a la Juventus.

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