PERFIL

EL HOMBRE DEL «FURGOL»

Después de casi 30 años en el cargo, Villar manejaba la FEF como su propio chiringuito

IGNACIO TYLKO

madrid. La gente del fútbol siempre se preguntó cómo era posible que durante casi tres décadas el deporte rey en España fuera gobernado por un tipo extraño que, según queda patente ahora con su detención, manejaba la Federación como su chiringuito. Casi siempre de viaje y vicepresidente de FIFA y UEFA pese a no manejar ni los idiomas, ni las relaciones públicas ni el discurso fácil, Ángel María Villar (Bilbao, 2 de enero de 1950) supo mover los hilos de las territoriales, árbitros y sindicatos de jugadores para mantenerse en la poltrona e ir derrotando a todos sus opositores, aunque algunos de ellos crecieran a su abrigo como sus ex secretarios generales Gerardo González y Jorge Pérez.

Sus allegados siempre afirmaron que se trata de un hombre honrado, familiar, cercano y bromista en las distancias cortas, pero ante la opinión pública se mostraba como una persona huraña. Casi siempre molesto con los periodistas que le cuestionaban temas de actualidad, su táctica de no responder a casi nada, de callar y de protegerse bajo sus escudos siempre le funcionó. Pero el hombre del «fúrgol» ofrecía mala imagen cuando aparecía adormilado en el palco de honor de muchos estadios y hasta en reuniones de altos vuelos.

«O Villar es muy listo o es muy tonto». Así de rotundo se mostró el presidente de LaLiga, Javier Tebas, cuando Villar salió indemne del escándalo de corrupción que acabó con los oscuros reinados del suizo Joseph Blatter y del francés Michel Platini al frente de la FIFA y de la UEFA, respectivamente. Sin embargo, la detención de Villar este martes puede poner el punto final a un extenso mandato que renovó por octava vez el pasado mes de abril. Aposentado en su poltrona desde 1988, Villar fue respaldado en la Asamblea por 112 votos a favor, 11 en blanco y seis nulos. Los casos abiertos por supuestos favores al Recreativo de Huelva y al Marino de Tenerife para que ambos conservaran su plaza en Segunda B, o el presunto fraude con las partidas concedidas para construir escuelas deportivas en Haití, fueron quizá el principio del fin del presidente federativo más longevo del deporte español, de quien como futbolista desarrolló toda su carrera en el Athletic durante los años 70 y llegó a disputar 22 partidos con la selección española.

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