Mundial de Clubes | Semifinales

El VAR generó confusión y debate

Confusión y protestas tras el gol de Casemiro anulado. /Reuters
Confusión y protestas tras el gol de Casemiro anulado. / Reuters

Igual que hace un año, el torneo parece más un experimento que un campeonato para definir al mejor equipo del planeta

IGNACIO TYLKO

Igual que ocurrió hace un año en este mismo torneo que sirve para sumar títulos, acumular dinero y vender imagen, el Mundial de Clubes alimentó el debate sobre la aplicación de la tecnología en el fútbol. Si se toma como una competición probeta, puede servir. Pero si la FIFA presume de que se trata de un gran campeonato para definir al mejor club del universo, el fracaso es evidente.

Si en el amistoso de este año entre Francia y España en Saint Denis el videorbitraje funcionó bien y rápido en los dos goles de España, en Abu Dabi dejó más sombras que luces. Por la tardanza en permitir que se decidiese y porque mantuvo el lugar a la interpretación del juez y, por lo tanto, a la confusión y al encendido debate entre los seguidores.

Con 0-0, los madridistas celebraron un gol de Casemiro, en colaboración con un defensor, que en ese momento descerrajaba al modestísimo Al Jazira. Primero el árbitro brasileño Sandro Ricci señaló alguna supuesta infracción, al momento dio gol y bastante más tarde dibujó una cámara con su mano. Videorbitraje al canto y anulación del tanto por un fuera de juego de Karim Benzema.

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El francés estaba en posición antirreglamentaria, eso es indudable, pero el VAR no determina si intervenía o no en la jugada. Y entre el remate de Casemiro, la celebración del tanto por anticipado y el gozo de los anfitriones, pasaron más de dos minutos. Pérdida de ritmo, alteración de estado de ánimo... Asuntos a los que se refería, sin nombrarlos, Zinedine Zidane, cuando subrayó en la previa que aún hay mucho que debatir sobre el VAR.

Mejor y con mucha celeridad resolvió el videorbitraje la otra gran acción polémica en la segunda mitad. Atacaba el Madrid sin éxito y en una contra sorprendente, dos jugadores locales se plantaron solos ante Keylor Navas para batirle. Cuando todos daban por descontado el 2-0, ya que el árbitro no dijo nada, al instante la jugada quedó anulada. El VAR demostraba un fuera de juego milimétrico de Boussoufa, al que le apenas le duró unos segundos la, probablemente, mayor alegría de su carrera deportiva.

Después vendría el gol del empate anotado por Cristiano Ronaldo que preludió una remontada cantada y sellada por Gareth Bale, cuyos minutos valen oro. Todo el choque fue una broma. El Real Madrid debió haber logrado una goleada de escándalo ante un adversario muy menor, pero entre el portero Al Khaseif, tan heterodoxo como efectivo, y los palos, le dieron emoción a la tarde. Tanto tuvo que trabajar el guardameta que se tuvo que retirar lesionado. Y lo de la zaga del Madrid también fue un chiste.

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