Copa Confederaciones

La Alemania B conquista el título ante la 'generación dorada' de Chile

Los alemanes celebran su primera Copa Confederaciones.
Los alemanes celebran su primera Copa Confederaciones. / Efe

Los jóvenes valores de Löw se impusieron al veterano ejército de Pizzi en la final de San Petersburgo

IGNACIO TYLKO

Mientras los Neuer, Hummels, Boateng, Khedira, Kross o Müller, entre otros emblemas alemanas, disfrutaban de sus vacaciones, la ‘Mannschaft’ B se coronó por primera vez campeona de la Copa Confederaciones al derrotar a Chile en la final disputada en San Petersburgo. Pese a ser el combinado más joven del campeonato, con una media de edad casi seis años menor que Chile, algo nunca visto en un torneo de la FIFA, los germanos impusieron su ley.

Otro éxito del enorme trabajo hecho desde la base por Joachim Löw y su equipo de trabajo. Los germanos son campeones del mundo, de la Confederaciones y, no lo olvidemos, recientes ganadores del Europeo sub-21 con un grupo mucho menos cuajado supuestamente en la élite que la España de Saúl Ñíguez, Deulofeu o Marco Asensio. El triunfo alemán hundió en la desesperación a un equipo chileno que venía de conquistar dos Copas de América, pero que con Pizzi le falta el punto de acierto y organización que mostraba con Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.

«Esta selección alemana es mejor que la que falta», advirtió el sábado Arturo Vidal, estrella de Chile y centrocampista clave en el Bayern de Múnich. Sabe bien el todocampista de ‘La Roja’ cómo se la gastan los teutones en cualquier competición que disputen. Por si acaso, el técnico argentino Juan Antonio Pizzi insistió en que tendrían que actuar a un nivel altísimo para coronarse en San Petersburgo. Mentalizados y persuadidos de la dificultad de un rival al que no pudieron ganar ya en la primera fase, los chilenos salieron con una presión muy alta y dispuestos a marcar territorio. Trataron de meterles el miedo en el cuerpo a los jovenzuelos, pero históricamente en la ‘Mannschaft’ nadie se asusta, ni se esconde, ni se da por vencido jamás.

Merecieron los sudamericanos marcar algún gol en el asedio al que sometieron a sus adversarios europeos en los primeros veinte minutos de la final. Por determinación, velocidad en las triangulaciones, profundidad y llegadas, los de Pizzi se mostraban muy superiores. Las llegadas de Aránguiz, un volante destacado que corre, habilita y también juega en Alemania, en concreto en el Bayer Leverkusen, generaban gran inquietud en la zaga alemana, con tres centrales y dos laterales largos como Kimmich, un chico que vale para todo, y Héctor. Vidal y Alexis Sánchez lo intentaron desde fuera en varias ocasiones y fabricaron una oportunidad pintiparada. Ter Stegen, un portero que desvía casi todo pero al que le cuesta blocar, dejó un balón suelto tras disparo del primero y el exdelantero azulgrana fue incapaz de marcar en la segunda jugada.

Esperar su momento

Agazapada, pero siempre segura de sí misma, Alemania esperaba su momento. Y llegó a continuación. El céltico Chelo Díaz, director de orquesta chileno y habitualmente el jugador que mejor saca el balón desde atrás, cometió el primero de sus graves errores. Se trató de girar en zona de altísimo riesgo y permitió que Werner le robase la cartera para regalarle el botín a Stindl. Ese tanto fue un golpe durísimo para los chilenos y un respiro para Alemania, que incluso pudo aumentar la renta antes del descanso, siempre a partir de errores en la salida de los sudamericanos y transiciones rápidas. Si no marcó es porque Goretzka, una de las perlas de esta joven selección, tuvo que perfilarse para disparar y permitió el lucimiento de Claudio Bravo. Además, un disparo de Draxler, todo un veterano con 23 años, se marchó cerca de la base del poste.

El duelo se endureció en la segunda mitad. Más expertos y aguerridos, los chilenos trataron de intimidar a los europeos y se equivocaron porque no le dieron ritmo al juego. Vidal se enzarzó con Kimmich, su compañero de equipo, y Jara le soltó un alevoso codazo en la mandíbula a Werner. Pidió el árbitro serbio la asistencia externa y lo más extraño es que zanjó la acción con amarilla cuando era roja. Así, desde luego, el videorbitraje se ganará más detractores.

Muy pronto, Pizzi señaló al Chelo Díaz, sustituido por Valencia, una apuesta personal del que fuera delantero internacional por España. Alemania amenazaba en cada pérdida de balón de los locales pero en el tramo final cedió demasiado terreno. El empuje y el tesón de los chilenos generaron dos enormes opciones para el empate que forzase la prórroga, pero chocaron contra Ter Stegen y su falta de pegada. Como dijo el mítico Gary Lineker, «el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania».

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