FC Barcelona

El misterio del Camp Nou semivacío

El Camp Nou, antes del inicio del Barça-Valencia de Copa. /Reuters
El Camp Nou, antes del inicio del Barça-Valencia de Copa. / Reuters

El equipo azulgrana sigue acercándose a sus objetivos deportivos, pero socios y aficionados no llenan el estadio

P. RÍOSBarcelona

«Ya no sé qué más tenemos que hacer para que la gente venga al Camp Nou». La frase de Ernesto Valverde refleja la preocupación del FC Barcelona por las pobres entradas que se están registrando en una temporada en la que el equipo azulgrana sigue arrasando en la Liga, va a pelear por la Liga de Campeones y se acerca a la final de Copa tras el 1-0 en la ida de la semifinal contra el Valencia. Y lo que es más incomprensible, gradas semivacías con Messi, el mejor jugador del mundo, encadenando exhibiciones en los días buenos y dejando detalles maravillosos en las jornadas más humanas.

Cualquier excusa es válida. El jueves, con poco más de 50.000 aficionados en un estadio con capacidad para casi 100.000, la culpa fue del frío, la lluvia, la televisión en abierto y el horario tardío (21:30 horas) entre días laborables. Valdrían los argumentos de no ser porque con clima más benigno, en festivos y con televisión de pago la asistencia no llega a los 70.000 en un día de buen ambiente.

La medida del Seient Lliure (asiento libre) ha dejado de funcionar con éxito posiblemente por el frenazo en el turismo debido a las dudas que despierta la situación política de Cataluña. El socio que se acostumbró a no acudir al estadio para sacar un beneficio económico al ceder su butaca a un extranjero de paso ya no ha vuelto, pero ahora nadie ‘alquila’ su localidad.

Deportivamente, el Barça ha ganado en estabilidad táctica y ha mejorado la fortaleza de su fútbol colectivo, pero el 4-3-3 ha ido dejando paso al 4-4-2 y el equipo es más sólido pero seduce menos. En ese sentido Neymar dejó un vacío inconfesable. En el Camp Nou están acostumbrados al espectáculo en estado puro, pero con Dembélé lesionado y Coutinho adaptándose está jugando Aleix Vidal. No es lo mismo.

El equipo se mantiene al margen a la espera de que el Camp Nou vuelva a llenarse. Ahora afronta dos visitas a dos estadios en los que sí habrá presión ambiental, pero en contra: Cornellà-El Prat, ante el Espanyol en Liga el domingo, y Mestalla, contra el Valencia en la vuelta de la semifinal de Copa el jueves. Cuando el culé perciba la hostilidad con la que el Barça va a ser tratado en ambos estadios quizás recuerde que es importante arropar a sus jugadores.

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