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Tere Saurí: «Pensaban que la mujer no tenía derecho a jugar»

Tere Saurí: «Pensaban que la mujer no tenía derecho a jugar»
  • «La Federación ha tenido el fútbol femenino estancado hasta que ha podido», lamenta la pionera en la Comunitat

Dentro de un mes, Mestalla abrirá sus puertas para albergar el derbi femenino entre el Valencia y el Levante. El pasado mes de noviembre, más de 8.000 espectadores presenciaron en Orriols el encuentro de la primera vuelta. Símbolos del hueco que se están abriendo las mujeres en el fútbol. Detrás, una larguísima batalla. Y Tere Saurí sabe de ello. Ella vivió los orígenes, el rechazo, las zancadillas... Esta exjugadora de Foios, quien cuenta 45 años, se alzó como una de las precursoras en la Comunitat. Vistió la camiseta de los dos grandes clubes de la capital del Turia, pero también la de los equipos que representaron su embrión: el San Vicente Valencia y el Colegio Alemán. Tras colgar las botas, ejerció de preparadora física, formando parte del cuerpo técnico blanquinegro. Ésta es su primera temporada alejada de la competición. Ha abierto un paréntesis. Mientras sigue formándose, no descarta liderar un banquillo en un futuro. Su experiencia vale su peso en oro.

-¿Cuando ve la situación actual, qué se le pasa por la cabeza?

-Que ya era hora. Han sido muchos los años de pelea para que las cosas empiecen a verse. Y ahora se está empezando a ver. Espero que ni mucho memos hayamos llegado al techo. Esperemos que sea el principio de algo por lo que hemos luchado muchísima gente.

-¿Hay mucho camino por hacer?

-Hay mucho por recorrer, pero nosotras hemos tenido la suerte de jugar dos Copas de Europa con el Levante y hemos visto lo que había en Alemania o Inglaterra. Y en España hemos empezado, hemos puesto el primer eslabón de una cadena que tiene que ser larguísima. Estaba costando muchísimo y, con la entrada de la Liga e Iberdrola, el empuje que se le está dando es importante.

-Usted fue pionera.

-Sí. El fútbol femenino en Valencia empezó en 1989 o 1990. Hubo una primera convocatoria de José Ibáñez -representante de la Federación Valenciana- a través de la prensa, con anuncios en el periódico: 'Chicas que quieran jugar a fútbol quedan citadas en el estadio del Levante'. Y allí nos presentamos 20 o 30 mujeres. Fuimos unas cuantas de mi pueblo, Foios. Yo estaba loca por poder jugar a fútbol. Tenía 19 años. Se fue corriendo la voz y los siguientes fines de semana aparecimos más mujeres y se consiguió hacer una liga autonómica con cuatro equipos. No estábamos adscritas a ningún club masculino, porque ni nos conocían y en muchos casos ni nos querían.

-¿Recuerda alguna anécdota?

-Con el San Vicente Valencia quedamos campeonas de Liga en 1997. Por primera vez en la historia, un equipo valenciano quedaba campeón. Entrenábamos en el instituto San Vicente Ferrer. Pero al año siguiente no se podía entrenar allí y empezó la temporada y no teníamos campo. El Ayuntamiento no nos cedía ningún campo. Entonces nos fuimos a la plaza del Ayuntamiento. Los padres de las jugadoras cortaron el tráfico e hicimos un entrenamiento allí. A la semana siguiente, teníamos disponible el campo de San Antonio Benagéber para poder entrenar. Y luego íbamos jugando allí o allá. No teníamos un sitio fijo. Al final, afortunadamente, llega el Levante y absorbe al San Vicente Valencia. Ahí todo empieza a cambiar.

-¿Ha padecido tratos machistas?

-En 25 años como jugadora, he tenido la grandísima suerte de no haberme encontrado con ningún comentario machista en un terreno de juego. Pero sí percibes comportamientos machistas: no tengo horario para entrenar, no tengo campo, no tengo la ropa para entrenar... Cuando estaba practicando fútbol no era consciente de todas las dificultades que tenía. Todo era machismo. Mucho machismo de no creer que la mujer podía jugar a fútbol, de pensar que la mujer no tenía derecho a jugar. Machismo en equipos de pueblo y también a nivel altísimo, como la Federación Española. Con el tiempo, todo va cambiando. Aunque ha costado muchísimo, porque la Federación ha tenido el fútbol femenino estancado hasta que ha podido. Ha llegado la liga y ha dicho que este es un producto que se puede explotar. La Federación no estaba por la labor de las mujeres en el fútbol.

-¿En su entorno qué le decían?

-Con los amigos y mis hermanas, ningún problema. Con los padres, un poquito más complicado. El fútbol femenino no se conocía. El fútbol estaba totalmente vinculado al hombre, a estereotipos masculinos. Han sido muchas las guerras que he tenido con mis padres, porque era gente mayor, con otra mentalidad. Pero a base de constancia, acabaron acoplándose y siendo mis mayores 'hoolingans'.

-¿Qué papel juega Antonio Descalzo en la Comunitat?

-Hay un antes y un después del fútbol femenino valenciano gracias a Antonio Descalzo. El fútbol valenciano y español ha dado dos saltos. Uno con Antonio Descalzo, porque él promovió la Superliga e hizo posible el Súper Levante. Y ahora, cuando ha entrado la Liga. Antonio cogió el San Vicente Valencia de la nada, empezó a aglutinar jugadoras que estaban dispersas por la Comunitat. Pensábamos que estaba loco, porque él estaba convencido de que podía hacer un equipo campeón de Primera. En el Levante, hizo un equipo de ensueño. Nos llamaban el 'dream team' del fútbol femenino. No nos bastaba con ganar. Teníamos que jugar bien y marcar muchos goles.

-Ahora todas las jugadores de Primera deben cotizar. ¿Usted en qué situación se encontraba?

-Yo he disfrutado del fútbol porque no he tenido que vivir del fútbol. Mi trabajo de maestra me permitía compaginarlo. Nunca me he dedicado profesionalmente al fútbol. Pero tengo compañeras que han acabado con 30 o 35 años su carrera deportiva con una mano delante y otra detrás, porque era imposible ahorrar por lo que cobrábamos, y sin haber cotizado.

-Tras salir del Levante, se incorporó al Colegio Alemán, con el que subió a Primera División.

-Sí. Conseguimos mantenernos dos años y luego vino el gran premio de ser absorbido por el Valencia. Ese verano, jugué el primer torneo oficial del Valencia Femenino y luego dejé el fútbol. Tenía 38 años y había que acabar dignamente.

-Hay muy pocas entrenadoras.

-Hay entrenadoras en el Betis, el Albacete, el Rayo hasta el año pasado... Y hay preparadoras físicas. Mi generación es la que está empezando ahora a formarse. En tres o cuatro años, puede que veamos muchas mujeres. Pero lo importante no es que sea mujer, sino que sepa, que conozca el fútbol femenino, que sepa transmitir. Independientemente del sexo.

-¿Cómo ve la creciente rivalidad entre el Levante y el Valencia?

-Es fantástico. El fútbol se nutre de eso. Esa competitividad en una misma ciudad es fantástica. Que el Valencia haya conseguido llegar al nivel del Levante es tremendo. Ojalá vayan a más los dos equipos.

-El próximo derbi femenino se celebrará en Mestalla.

-Nosotras tuvimos la grandísima suerte de jugar muchos partidos importantes en el Ciutat de València. Vivir eso es una pasada. También he tenido la suerte de jugar en Mestalla en un partido contra la droga. Jugamos el Levante contra el resto de la Liga. Es una gozada.

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