Las Provincias

El Real Madrid golea al Legia sin gobierno

Un momento de los enfrentamientos entre los ultras del Legia y los agentes. :: efe
Un momento de los enfrentamientos entre los ultras del Legia y los agentes. :: efe
  • Cristiano no se encuentra cómodo y recibe algunos silbidos

  • La previa del partido quedó marcada por un brutal enfrentamiento que acabó con siete ultras detenidos y tres policías heridos

Aunque de este partido no caben extraer grandes conclusiones y la goleada se daba por descontada, este Real Madrid de Zidane se lo debe hacer mirar en defensa porque le cuesta un mundo dejar su puerta a cero, incluso frente a rivales menores. Ya ha encajado este curso 12 goles, 10 más que a estas alturas del ejercicio pasado con Rafa Benítez. Como los de arriba no defienden y los del medio tiran más hacia adelante que cubren sus espaldas, los enemigos le llegan con pasmosa facilidad. El Legia le marcó uno, fruto de un penalti tan claro como absurdo de Danilo al bosnio Radovic, pero les generó hasta cuatro ocasiones ya antes del descanso, entre ellas un tiro al poste.

Frente a un animoso Legia que sufre por la zona baja en la Ekstraklasa polaca, a sólo dos puntos del descenso, Zidane alineó a su equipo más ofensivo posible. Cuatro en el fondo, pero Kroos y dos enganches como James Rodríguez y Marco Asensio en el centro del campo, por detrás de la 'BBC'. Un equipo ideal para el ataque, pero, tal y como se comprobó, con dificultades para el balance defensivo. Hay que agradecerles su valentía a los jugadores polacos, mucho más amables que esos salvajes hinchas que siembran el terror allá donde van y atizan incluso a la policía. El brutal enfrentamiento en la previa del partido acabó con siete ultras polacos detenidos y tres policía heridos. El Legia salió dispuesto a jugar un ida y vuelta casi suicida, de esos que no se llevan en el fútbol moderno, marcado por la táctica y el equilibrio. Sabían de antemano que iban a perder, pero querían disfrutar de algún gol en una noche histórica en el Santiago Bernabéu. El que no se encontró cómodo Cristiano, cada vez con menos desborde e incluso hasta lento dentro del área. Se dejó robar un par de balones que tiempo atrás eran gol o gol. Y estuvo errático en los remates. Recibió algunos silbidos.