Valverde alarga su idilio con la Volta a Catalunya

Alejandro Valverde celebra su triunfo en la Volta a Catalunya. / EFE/Quique García
Alejandro Valverde celebra su triunfo en la Volta a Catalunya. / EFE/Quique García

«Me gusta el ciclismo, es mi pasión y no me cuesta entrenar, el hambre no se acaba», explica el murciano, que gana la ronda por tercera vez

EFE

barcelona. El murciano Alejandro Valverde (Movistar Team) se adjudicó la 98 Volta Ciclista a Catalunya -la tercera en su palmarés-, y alargó su idilio con la ronda catalana y su equipo no tuvo rival en el pelotón. Valverde, que ya conquistó la carrera en 2009 y 2017, se mostró muy sólido en Cataluña consiguiendo un triunfo con una ventaja de 29 segundos y 47 segundos con respecto al colombiano Nairo Quintana y al francés Pierre Latour, segundo y tercero, respectivamente. El podio se movió en la última etapa después de que el colombiano Egan Bernal, que ocupaba la segunda posición, padeciera una aparatosa caída a unos 6 kilómetros de meta que le obligó a abandonar la carrera.

Consciente de su papel de favorito, pues en las últimas ediciones de la ronda catalana el corredor que salía líder de la penúltima etapa inscribía su nombre en el palmarés de la carrera, Valverde se mantuvo firme en una jornada nerviosa. En los primeros compases de la jornada, el pelotón coronó agrupado el Port d'Ullastrell, donde Valverde pasó en primera posición con el objetivo de sumar puntos también en la lucha por la clasificación de montaña, que finalmente también conquistó.

La carrera se animó antes del circuito de Montjuïc, a unos 52 kilómetros para el final, cuando un grupo de nueve ciclistas, entre los que destacaban el ecuatoriano Jhonathan Narvaez, protagonizaron la escapada del día. Ya en el circuito, la fuga cambió de caras y se redujo a cuatro corredores. Carlos Verona, Simon Yates, Marc Soler y Matej Mohoric se jugarían la victoria final. Mientras, en el pelotón, Valverde y Bernal se buscaron las cosquillas a unos 18 kilómetros de meta, pero el español controló a su rival con relativa tranquilidad y ayudó a Quintana a confirmar el podio.

«No se acaba el hambre. Se te pueden acabar las ganas de montar en bici cuando no ganas, pero si estás ganando es difícil que se te acaben las ganas», celebró Valverde. La razón de su buen momento a los 37 años se explica, según el murciano, por varias cuestiones: «Me gusta mucho el ciclismo, es mi pasión y no me cuesta entrenar; y la otra cuestión es que se nace así».

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