Alejandro III de Valencia

Alejandro III de Valencia

El líder de Movistar se impone en una edición de la Volta durísima y es el primer ciclista que logra tres triunfos absolutos en la ronda valenciana | El belga Roelandts vence por media bici a Van Poppel en la última etapa

HÉCTOR ESTEBAN

valencia. Alejandro Valverde (Movistar) terminó la rueda de prensa como vencedor de la Volta a la Comunitat Valenciana-Gran Premi Banc Sabadell, se levantó, estrechó la mano de Ángel Casero y le dijo fuera de micros: «Gracias por todo. Habéis hecho un gran trabajo».

La felicitación fue el mejor epílogo a una edición durísima por la meteorología, a un espectáculo en el que ningún equipo se ha reservado nada y a un hombre, Alejandro Valverde, que se ha vaciado en la carretera para ser el primer corredor que logra tres victorias absolutas en la Volta a la Comunitat. El murciano ganó en 2004 y 2007. Ayer, tras casi siete meses lesionado, subió con sus hijos a lo más alto del podio para demostrar que está de vuelta. En abril cumplirá 38 años pero a 'El Bala' todavía le queda en la canana munición para rato. El líder de Movistar ha sido sincero en el esfuerzo durante toda la carrera. En la segunda etapa, en las rampas de El Garbí, demarró para ver quién había llegado a Valencia a triunfar en la ronda. Muy pocos le siguieron. A partir de ese momento se vio que el de Las Lumbreras era el favorito.

La etapa de ayer fue otro infierno sobre mojado. Se la apuntó el belga Jürgen Roelandts (BMC), que entró con cierta ventaja en Marqués de Sotelo después de que el campeón belga Oliver Naesen (AG2R La Mondiale) se fuera contra las vallas en plena curva tratando de lanzar a su compañero Clement Venturini. Ese instante de duda otorgó unos metros a Roelandts, que se metió por dentro de la curva y que sólo se llevó detrás al holandés Danny Van Poppel (Lotto-Jumbo). El hijo del mito Jean Paul quería cerrar la Volta como comenzó, con un triunfo. A Van Poppel le faltaron un par de metros para remontar. Roelandts justificó así su fichaje esta temporada por el BMC americano. Tras media vida en casa con los colores del Lotto-Soudal, el belga ya tiene en la mochila la primera de la temporada como tarjeta de visita. El día amaneció cruel. De esos que lo mejor es darse la vuelta en la cama tras echar un ojo por la ventana. Un suplicio para rodar en bici. Frío y lluvia. Mucha agua. Los ciclistas se presentaron en la línea de salida de Paterna plastificados. Kilómetros y kilómetros con los tubulares salpicando, agua en los ojos y los huesos entumecidos. Mañana de domingo para valientes.

La lluvia marca una etapa en la que la caída de Naesen en la última curva condiciona el sprint El Lotto-Jumbo mantuvo la tensión en el pelotón con el objetivo de allanar el triunfo a Van Poppel

El empeño de Kwiatkowski

Uno de los que más bravos se ha mostrado en la vuelta es el polaco Michal Kwiatkowski (Sky). El excampeón del mundo ha estado metido en casi todos los líos. Ayer no fue menos y fue el primero en alborotar a un pelotón que sólo pensaba en el día después, en la ducha caliente tras cruzar la meta.

Con el cabezón de Kwiatkowski se marcharon Stefan Küng (BMC), Rein Taaramäe (Direct Energie), Thomas Sprengers (Spotr Vlaanderen), Jan Tratnik (CCC Sprandi) y Domen Novak (Bahrain). Todos ellos hombretones acostumbrados al frío y al agua. Las condiciones de ayer sólo eran propicias para tipos de la Europa fría, donde la humedad es la rutina del entrenamiento de cada día. Los ciclistas mediterráneos optaron por el abrigo del pelotón.

Detrás, el Lotto-Jumbo consintió la escapada. La distancia de los escapados nunca fue suficiente para tener esperanzas de que los seis fugados llegarían al centro de Valencia. Los amarillos tenían la orden de trabajar lloviera o tronara en favor de Van Poppel, que se ha presentado en este inicio de temporada en el punto óptimo de velocidad.

El Oronet sirvió para abortar la escapada. David de la Cruz (Sky), del que se esperaba mucho más en esta Volta, intentó engancharse a los fugados. El día anterior en las redes sociales ya avisó que en la última jornada intentaría algo. Se dejó ver para casi nada. De los escapados el suizo Küng fue el único que se rebeló contra el destino. El ciclista del BMC bajó el Oronet con fe, con la creencia de que podía llegar a meta.

Ni la fe de Küng pudo con el Lotto-Jumbo, que llevó al pelotón pegado a la cuneta en un día que no estaba para bromas. Los supervivientes de la Volta entraron en Valencia como un tren de alta velocidad. Con la autopista que transcurre por Pío XII y Fernando el Católico. Desde la plaza de San Agustín enfilaron hacia la calle Xàtiva desbocados. La clave estaba en la curva de Marqués de Sotelo. El agua y las pintura de las marcas viales convirtió el alquitrán en aceite. Y ahí se estampó Naesen, para romper la armoniosa locura de un pelotón lanzado y abrir las puertas de la anarquía. Roelandts aprovechó el mejor hueco. El trazado más corto en la curva para salir con palmo y medio de ventaja de cara a meta. Y sólo un poderoso Van Poppel le siguió para morir en la orilla. Pese a la lluvia, el público se agolpó en las vallas para agradecer el esfuerzo de los ciclistas.

Valverde ha vuelto por la puerta grande. De amarillo, como en las grandes ocasiones, como uno de los mejores ciclistas que ha dado el deporte español. El murciano lució en familia en lo más alto del cajón e invitó al resto a su fiesta.

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