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El que fuera médico del equipo ciclista Kelme. :: irene marsilla
El que fuera médico del equipo ciclista Kelme. :: irene marsilla

ciclismo

El exmédico del Kelme, condenado a una multa por liderar una trama de dopaje

  • Walter Viru no podrá ejercer durante dos años mientras el resto de acusados pactan penas mínimas con la fiscalía

valencia. La Operación Grial, una de las grandes redadas de la Guardia Civil contra el dopaje en el deporte, se ha saldado con penas de prisión mínimas -no llegan al año de cárcel- que serán sustituidas por una multa económica. Los acusados llegaron ayer a un acuerdo con la fiscalía, el mismo día que iba a comenzar el juicio en el Penal número 12 de Valencia. Los procesados se enfrentaban a una pena de dos años de cárcel, según el escrito de calificación del ministerio público.

La mayor condena es para el que presuntamente lideraba el grupo. Se trata del exmédico del equipo ciclista Kelme Walter Viru que aceptó siete meses de prisión -en realidad se queda en una multa- y la inhabilitación para ejercer su profesión durante dos años. La mujer e hijos del facultativo también reconocieron los hechos a cambio de una rebaja de la condena. Uno de los descendientes de Viru tenía una farmacia en Montserrat, otro de los puntos del reparto. La condena para el resto, entre los que se encontraba el entrenador Vicente Natividad, se quedó en seis meses.

La instrucción del asunto no se puede calificar como veloz. El caso se remonta a finales de 2009 con arrestos en Valencia, Bétera, Massamagrell, Montserrat, Barcelona, Murcia y Granada. El ministerio público sostenía que la red operaba en toda España y, por tanto, eran los juzgados centrales de Instrucción los competentes para investigar el asunto. En cambio, la Audiencia Nacional mantuvo lo contrario. El caso siguió en el juzgado de instrucción número 14. Al principio, el medallista olímpico Paquillo Fernández (plata en 20 km marcha en Atenas) también figuraba entre los investigados.

La red abastecía tanto a deportistas profesionales -la mayoría ciclistas- como amateurs. El único objetivo era incrementar la masa muscular y mejorar el rendimiento físico de los deportistas. No existía ninguna justificación terapéutica para tomar esa medicación pese a los efectos secundarios que puede ocasionar un consumo de estas características.

Los acudían a la clínica de Viru, en la calle Linares de Valencia para recibir este tipo de sustancia. La trama también las enviaba a domicilio. No obstante, tal y como comprobaron los agentes, ocultaban el nombre del destinatario. Siempre trataban de poner la dirección de un familiar o amigo del deportista. Los pinchazos telefónicos resultaron claves para desmantelar la trama, aunque numerosos beneficiarios de estas prácticas deportivas nunca llegaron a ser identificados. En algunas de las conversaciones intervenidas se refieren a las sustancias dopantes como «potitos». No duda el facultativo ahora condenado en dar recomendaciones acerca de la toma de las dosis e incluso consejos para lograr pasar con éxito los controles antidoping. La organización trabajaba con testosterona, hormona del crecimiento y EPO, entre otros fármacos.