Las Provincias

Eckhard y Cabrera o el alto precio de las medallas

Héctor Cabrera, durante la final de jabalina disputada ayer en Río. :: EFE/Mikael Helsing
Héctor Cabrera, durante la final de jabalina disputada ayer en Río. :: EFE/Mikael Helsing
  • El ciclista se queda a sólo cuatro segundos del cajón en la contrarreloj y el lanzador ocupa la quinta plaza en la final de jabalina

  • Los dos valencianos, a las puertas del podio en los Juegos

En un día con tres opciones de medalla en los Juegos Paralímpicos, los deportistas valencianos se quedaron sin probar metal. Es el alto precio de un podio que esta vez se resistió a Maurice Eckhard, Héctor Cabrera y José Antonio Marí. Los tres partían con opciones de conseguir una medalla, pero se fueron escapando por milésimas y centímetros. En la contrarreloj de ciclismo, Eckhard se quedó a cuatro segundos del podio. Podría pensarse que el valenciano siente una especial querencia por la cuarta plaza. Con la única excepción del bronce alcanzado en Londres 2012, en el resto de Juegos Paralímpicos esa es la posición que ha ocupado en la contrarreloj individual. Así ocurrió en Atenas 2004, así sucedió en Pekín 2008 y así aconteció ayer en Río 2016.

Por si quedarse en la antesala del podio no generara bastante frustración, añádase la escasa diferencia que lo apartó de las medallas. Tan sólo 4 segundos. Un suspiro. Casualmente, la misma frontera que separó a Jonathan Castroviejo de los metales en la misma especialidad durante los Juegos Olímpicos. Macabra coincidencia.

El día amaneció en la playa de Pontal con unas condiciones óptimas para afrontar los 17 kilómetros que componían un recorrido absolutamente llano. El deportista del Proyecto FER, programa promovido por la Fundación Trinidad Alfonso, estuvo virtualmente en el podio hasta el último momento. El ciclista de Paterna marcaba el tercer mejor registro en todas las referencias kilométricas: en el 5, en el 10 y en el 13. En todas, menos en la última. La que cuenta. La que dicta sentencia. Cuando entró en meta, era bronce. Pocos minutos más tarde, un competidor chino lo expulsó del púlpito más deseado.

Nada más conocerse el resultado final, Eckhard, deportista aquejado de parálisis cerebral, se tomaba con filosofía la siempre desdichada cuarta plaza. «Lo mío son las diferencias escasas. En Londres 2012 fui bronce, pero me quedé a 1 segundo de la plata y a 5 segundos del oro. Aquí en Río, me ha faltado muy poquito para ascender al podio. Me gusta apurar», señalaba con cierta ironía.

El atletismo adaptado valenciano aspiraba a completar en los Juegos su trilogía más soñada. Tras el oro de Kim López en peso y el bronce de David Casinos en disco, faltaba poner la rúbrica perfecta con otro metal. En este caso, procedente desde la especialidad de jabalina F13 (categoría de discapacidad visual). El encargado de conseguir el pleno de éxitos en la modalidad de lanzamientos era Héctor Cabrera, nacido en Oliva y de 22 años. El lanzador creciente. Sin embargo, las ilusionantes expectativas no se materializaron con un nuevo podio. Héctor Cabrera estuvo lejos de sus mejores marcas y finalizó en la quinta posición. Sensación agridulce en sus primeros Juegos Paralímpicos.

El bronce, por ejemplo, se cifró en los 60,86m. Cabrera sólo pudo llegar hasta los 58,47m. Si hubiera repetido su mejor marca personal (62,28m) hubiera concluido tercero. «No me he encontrado mal del todo, no me han afectado los nervios. Incluso en el calentamiento hice un lanzamiento por encima de los 63m. Pero ya en competición, no tenía buenas sensaciones del todo», señalaba el atleta de La Safor.

A José Antonio Marí tampoco le sonrió la fortuna en Río. El nadador fue cuarto en los 400m libres (buen resultado, pese a no subir el podio) y séptimo en los 100m libres (registro por debajo de lo esperado), el valenciano, una doble opción de medalla, se va de vacío de los Juegos.