Un trono para defender con talento

San Emeterio, defendido por Willy Hernangómez durante un entrenamiento. / efe/MARISCAL
San Emeterio, defendido por Willy Hernangómez durante un entrenamiento. / efe/MARISCAL

La selección de Scariolo, forzada a renovarse y ahora más versátil y exigida, se sostiene en su ambición y en los pilares de sus pívots y bases España, pese a la dolorosa baja de Llull y con medio equipo renovado, es la gran favorita en el Eurobasket

AMADOR GÓMEZ

Con cinco medallas en los cinco últimos Eurobasket y un pleno de tres oros para Sergio Scariolo, España está preparada para defender su trono continental y obligada a hacerlo con talento, «en las dos partes de la cancha», tal y como reclama el seleccionador nacional. Scariolo no ha dejado de insistir a sus jugadores en que la línea que separa el éxito del fracaso reside en la defensa y, en el Eurobasket que comienza mañana para la selección española en Cluj (Rumanía), aún con mayor énfasis, como consecuencia de las importantes ausencias que han forzado al técnico a llevar a cabo una renovación, con medio equipo distinto al que conquistó el pasado año el bronce en los Juegos de Río de Janeiro.

Contra la adversidad de las bajas de Sergio Llull, José Manuel Calderón, Rudy Fernández, Víctor Claver, Nikola Mirotic y Felipe Reyes, se rebela esta España ahora sostenida por dos pilares indiscutibles representados en los hermanos Gasol y en los bases (Ricky Rubio y Sergio Rodríguez). Dos columnas en las que se sustenta una selección aún potenciada por gran parte de la camada dorada del baloncesto español, alimentada por el oficio y la ambición sin límites a las que en esta ocasión se han sumado jóvenes en continua progresión, caso de Juancho Hernangómez, llamados a liderar a la selección cuando se ponga fin a la irrepetible generación de los 80.

En este Eurobasket en el que Pau Gasol debe ser una vez más el faro que ilumine a España, la responsabilidad no sólo recaerá sin embargo en las estrellas con jerarquía, sino también en los secundarios e inexpertos, que deberán asumir una mayor responsabilidad y aceptar con humildad sus respectivos papeles para permitir a la selección continuar en un podio continental del que no se baja desde 2007. Con la lección del fracaso del Mundial de España 2014 con Juan Antonio Orenga en el banquillo (batacazo ante Francia en cuartos) y también de los errores de la primera fase en los Juegos de Río 2016, donde se perdió la oportunidad de jugar una tercera final olímpica consecutiva contra Estados Unidos, la selección de Scariolo afronta otro campeonato en el que, con un inicio cómodo (Montenegro, República Checa, Rumanía, Croacia y Hungría), precisa no repetir la senda del sufrimiento a la que se ha acostumbrado.

España va por primera vez al campeonato con tres jugadores taronjas: Sastre, Vives y San Emeterio

Aunque esta selección -ahora necesariamente más versátil y exigida sin Llull- haya demostrado en tantas ocasiones que parece disfrutar ante la agonía y se crece cuando está con la soga al cuello, en el Europeo que se decidirá en Estambul (con los cruces a partir del 9 de septiembre y la final el 17) la primera batalla a ganar es el liderato del grupo. En octavos esperará ya un rival de cuidado: Serbia, Turquía, Rusia o Letonia.

Pese a las lesiones, la más dolorosa la de la principal referencia exterior, también insustituible en capacidad defensiva y emocional (Sergio Llull) y a las renuncias, España se presenta en este Europeo, al contrario que en 2015 en Francia, como campeona y gran favorita al título. Es sin discusión la candidata número uno a revalidar la corona, por delante de la mermada Serbia, sin otro jugador único y letal como es el balear del Real Madrid, Milos Teodosic; Francia, sin Tony Parker ni Nicolas Batum; Turquía, sin Omer Asik; y Lituania, sin Paulis Jankunas ni Domantas Sabonis. Dado que el momento de la verdad no llegará hasta la primera eliminatoria de octavos y que los veteranos, con Pau a la cabeza, necesitarán descanso para estar en plenitud a la segunda semana, los menos habituales tendrán minutos desde el primer partido (mañana, contra Montenegro, 16:45 h. Cuatro). Mientras alguno está obligado a dar ya un paso al frente (Álex Abrines es el señalado en este aspecto y, sobre todo, en el tiro exterior), otros ya con cierto peso serán más importantes (Willy Hernangómez y Guillem Vives; aparte de San Emeterio, ya una pieza clave) y los novatos (Juancho, Joan Sastre y Pierre Oriola) tendrán la ocasión de exhibir tanto hambre como los campeones de siempre. Por primera vez, en el combinado hay tres piezas del Valencia Basket.

Si en el juego interior la selección presume con Pau y Marc -juntos tres años después- de la mejor pareja de pívots de Europa, en la dirección -a pesar de no tener a Llull, que iba a ser escolta titular- dispone con Ricky y el 'Chacho' de dos bases fiables (con Vives en la recámara) que deben aprovechar su experiencia y también coincidirán en pista cuando Sergio Scariolo lo considere necesario. Las dudas pueden estar en el perímetro, pero aun sin el hombre de los lanzamientos decisivos su batería de tiradores debería ser suficiente.

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