FINALES NBA | WARRIORS 3 / CLEVELAND 1

El orgullo herido sujeta a Cleveland

Shaun Livingston y LeBron James.
Shaun Livingston y LeBron James. / Afp

Exhibición en ataque de los Cavs, con récord histórico de triples, en un partido bronco que devuelve la serie a Oakland

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

El orgullo herido, la vergüenza torera en su versión yankee, sujeta a Cleveland en la serie final de la NBA. Se jugaba ser mancillado con un 4-0 cuyos precedentes hay que buscarlos en la faena de los Spurs ante los Cavs en 2007 y en la de Lakers ante Nets en 2002. El anillo de los Warriors, para el que ya tienen tomada las medidas, deberá esperar al menos hasta la madrugada del lunes cuando la caravana regrese a Oakland. Hay vida para los de Ohio porque ellos mismos se negaron a entregar el fuerte. Su dolor surgía de las entrañas, demasiado reciente el robo de cartera perpetrado por Golden State en el tercer pulso que se agenció con un inesperado 0-11 final. No estaban dispuestos los James, Irving y compañía a ser testigos en su abarrotada pista de The Q del jolgorio en honor a unos Warriors campeones. No en nuestra casa, era el mensaje. Prosperó.

Para variar los precedentes de esta serie, el choque arrancó con posesión para los locales. Primer salto que no facturaba Pachulia. Fue ponerse en faena los de Ohio y romper el molde. Desmelenados, encelados desde la línea de tres, atacaban como si no hubiera un mañana. Ganaban ya por 16 puntos (29-13) a los seis minutos de juego y cerraban el parcial manteniendo la renta y anotando 49, récord histórico para un cuarto en una final NBA. 7 de 12 desde la línea mágica, Irving y Love ‘on fire’ y Durant no fallando para los de la bahía. Las megaestrellas no acababan de tener el día. James aportaba siete puntos y Curry sólo un par de tiros libres.

Los Cavs estaban en trance. Convertían cada posesión en un arrebato, un brote de rabia con el que se personaban ante el aro rival. Con LeBron sentado de inicio se repitióla historia de las anteriores citas. Parcial de 0-8 que aliviaba a los californianos. Anunció su regreso al parqué con un triple, JR Smith actuó como ‘cover’ de la metralleta de Cleveland y los anfitriones, ante una afición en éxtasis, pusieron el cambio en modo deportivo y salieron disparados hacia la veintena de margen. 69-49 para entonces con Irving, James y LOve aportando 50 de ellos para los de casa. Los inquilinos del Quickens Loans eran un grupo compulsivo que nunca tenía bastante, a caballo entre su ansia de venganza y la necesidad de abrir una sima lo suficientemente profunda para que los Warriors no pudieran regresar de ella. 86 puntos al descanso, otro récord de una reunión plagada de plusmarcas.

Golden State no conoce el significado de la rendición. Al regreso de vestuarios apretó las tuercas cuanto pudo y el partido derivó a un producto diferente. Consiguió que Cleveland no corriera a cambio de embrutecer la situación en la pista y las bandas. Tensión, mucha, en ambos bandos. Proliferaron las técnicas (hubo ocho al final), encontronazos James-Durant, Pachulia-Shumpert, Green perdidoslos papeles dando mandoblazos, provocando al público. Detenciones, parones, idas de los árbitros, pésimos, a la mesa de anotadores para luego no tomar decisiones sancionadoras pese a la evidencia de las imágenes que iban analizando ante los monitores. Hasta la policía tuvo que asomar en el parqué y un aficionado de primera fila fue expulsado del recinto. Los de Tyronn Lue se enfriaron y los Warriors lo aprovecharon para mantener la goma tensa y acercarse a la docena de demora,lo que para ellos es poco retraso potencial.

Malabarismos de Irving

Pero lo que no había cambiado era la esta vez insultante puntería de los Cavaliers, que se embolsaban otro récord de finales al superar el registro vigente de 18 triples que ostentaban sus rivales. Llevaban 20 de 33. Habían cambiado las tornas y los de Oakland sólo aportaban a Durant en lo destacable, mientras para los anfitriones era maná seguir viendo los malabarismos de Irving, lanzamientos con premio desde nueve metros de Smith o delicadezas de LeBron, como una autoasistencia a tablero para machacar el aro.

El 115-96 del tercer cuarto era un buen punto de partida para Cleveland, si bien vio su margen de seguridad limitado con un parcial de salida de 0-8. Irving se sintió autorizado para restaurar el control local y los Warriors entraron en barrena con cinco ataques seguidos sin anotar. Era su epitafio. Los del The Q funcionaron como colectivo y los del Oracle sintieron por primera vez en los play-off la sensación de orfandad, veían cerca su primera derrota. Los números lo explican. Durant (35) -que bastante hizo en la segunda parte ante la extrema marca de Jefferson- fue un oasis lejano para Curry (14) y Thompson (13). En el otro bando, la suma de Irving (40), James (31), Love (23) y Smith (15) arrojó un balance de 109 de los 137 puntos finales. 24 triples es la nueva plusmarca que entró en vigor firmada por los de Ohio, que saben lo que les esperará el lunes en California.

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