Opciones de ascender

Leles Muñoz: «Lo bonito sería que el espejo fueran chicas»

Leles Muñoz, en la grada de la Fonteta
Leles Muñoz, en la grada de la Fonteta / Juanjo Monzó

«Noté nostalgia cuando desapareció el Ros, pero el Valencia Basket me volvió a ilusionar», explica la capitana taronja

ALBERTO MARTÍNEZ

Leles Muñoz vivió desde dentro la época dorada del baloncesto femenino en la capital del Turia. Fue una de las jugadoras que formó parte del imparable Ros Casares. La turolense trataba de hacerse un hueco entre las más grandes. Aquel equipo de leyenda desapareció y, en 2014, el Valencia Basket decidió dar abrigo a sus canteranas. La alero se ha curtido y, actualmente, lidera el esperanzador proyecto taronja. Ejerce como capitana y sueña con reeditar los años de gloria.

-El Valencia Basket ha logrado su objetivo, la permanencia en Liga Femenina 2. ¿Satisfecha?

-Ha sido un año un poco complicado, pero a la vez muy bonito. A pesar de haber empezado un poco peor a nivel de resultados, las sensaciones no eran malas, ya que las derrotas no eran muy abultadas. Eso nos hacía creer.

LAS CLAVES«Me gustaría subir por méritos deportivos. Pero si el club compra la plaza, también será buena idea» «Este proyecto va a ser unión. Se va a dar un salto en la igualdad entre masculino y femenino»

-El club ha estudiado la posibilidad de comprar una plaza en la máxima categoría. ¿Cómo lo ve?

-Es el club el que debe hablar o decidir. A nivel personal, me gustaría que se consiguiera por méritos deportivos, al igual que conseguimos ascender de forma deportiva desde Primera Nacional hasta Liga 2. Pero si el club decide comprar la plaza, también sería muy buena idea. Que Valencia tuviera un equipo en la primera categoría nacional sería muy bonito. Si el club lo decidiera, a muerte con la idea. Si no, pues a buscarlo en la pista.

-¿Teniendo en cuenta el grupo de jugadoras confeccionado, interesa subir ya o sería más adecuado seguir un año más en Liga 2?

-A nivel de consolidación del grupo, sería más lógico que llegara después de un año en que te planteas el objetivo del ascenso. Este año era para probar la categoría y mantenerse, porque, si no llegamos a salvar la categoría, todo lo que se había hecho previamente no tenía ningún sentido.

-¿Cómo valora la apuesta del Valencia Basket absorbiendo la escuela del extinto Ros Casares?

-Me parece una apuesta muy atractiva y de agradecer. La escuela del Ros Casares era un proyecto muy ambicioso. El primer equipo estaba donde estaba, pero detrás había mucha gente, muchos entrenadores, muchas niñas, muchas jugadoras que dedicábamos mucho tiempo al baloncesto. Y pensar que eso iba a desaparecer en algún momento era doloroso. Cuando me propusieron el proyecto del Valencia Basket, me pareció una idea brutal. No nos lo pensamos. Varias de nosotras estábamos en el Claret y apostamos por el Valencia Basket porque el proyecto que tenía detrás era muy sólido.

-¿L'Alqueria del Basket, unas espectaculares instalaciones que verán la luz a finales de este año, va a suponer un salto?

-Va a potenciarlo sobre todo en igualdad. Hasta ahora, durante estos tres años, el Valencia Basket ha absorbido un club. Y con el proyecto de L'Alqueria, va a ser unión. Hasta ahora las chicas estábamos en la Malvarrosa. Nosotras hemos tocado más la Fonteta, pero las categorías inferiores apenas lo han hecho. Con L'Alqueria, se va a unir eso y se va a dar un salto en la igualdad entre masculino y femenino.

-Esta temporada han llegado a jugar en la Fonteta.

-A lo mejor a nosotras no nos hace falta una Fonteta de momento. En L'Alqueria vamos a estar todos juntos. Son ocho pistas.

-Dice de momento...

-Yo he visto la Fonteta llena en la Final Four de Euroliga femenina. Y es muy bonito ver la Fonteta así, porque ves que llegamos a todo tipo de público. Ahora el proyecto es progresivo y se va haciendo de forma lógica. Yo creo que sí podría llegar a darse la situación. En Salamanca, el pabellón del Perfumerías se llena. Al final a la gente sí que le gusta el baloncesto. Y no hay tanta diferencia entre el femenino y el masculino.

-¿Ha sentido nostalgia de la época gloriosa del Ros Casares?

-Hubo una temporada en que sí noté mucha nostalgia. Me daba pena ver cómo un proyecto tan potente se había caído. Me preguntaba: «¿Cómo puede ser un equipo campeón de Europa y al año siguiente no estar?». Tenía pena, porque no creo que fuera justo para todas las niñas que están jugando en esta ciudad que el Ros desapareciera así. Pero cuando empezó a surgir el proyecto del Valencia Basket, me volví a ilusionar porque estas niñas pueden tener el día de mañana un equipo como el que había.

-¿La cantera valenciana se merece que haya un equipo en la máxima categoría?

-Sí. Es muy ilusionante tener un espejo donde mirarse. Cualquier niña ansía jugar en la Fonteta sólo por el hecho de que es donde se juega la ACB. Lo bonito sería que ese espejo fueran chicas en vez de chicos. Lo chulo es que no sólo sean chicos los que pisen este pabellón.

-¿Ha competido en categorías inferiores sabiendo que podía disfrutar de un sitio en la élite?

-Muchas veces te pones a pensar. Uno de mis mejores recuerdos es ver aquí a Delisha Milton-Jones, Amaya Valdemoro, Laia Palau, Elisa Aguilar... Y entrenar con ellas, porque hubo dos temporadas en que hice vida de primer equipo. Pero llegar ahí y que la mayoría de la gente sea de Valencia es muy bonito. Es muy fácil sacar los billetes y traerte a unas y otras. Este año, menos dos, éramos todas de la casa. A nivel de sentimiento de pertenencia, es más chulo.

-Tiene 29 años. ¿No se ha planteado dejar Valencia para marcharse a un club superior?

-Me han llamado, pero para mí hay más vida aparte del baloncesto. Está mi carrera profesional y mi familia, ya que hice que todos vinieran a vivir a Valencia. Igual que yo, muchas del equipo. Muchas han recibido ofertas y siempre han valorado estar aquí.

-Usted es profesora de Educación Física. ¿En España se podrá llegar a vivir del baloncesto femenino?

-En España puedes llegar a vivir del baloncesto femenino, pero una vez que dejas de competir no te deja rentas. Anna Montañana ha sido una jugadora de la selección, ha jugado en la NBA y ahora está trabajando. O Amaya Valdemoro. No creo que haya habido mejor jugadora que ella en España y sigue trabajando vinculada al baloncesto. Pero no me imagino a Pau Gasol retransmitiendo todos los partidos el día de mañana. En eso hay que seguir luchando, porque no lo veo justo. Hay que hacer algo a nivel social para que la gente se dé cuenta de que algo está pasando.

-¿En cuanto a la organización de la Liga, hay margen de mejora?

-Son muchas las jugadoras que se tienen que ir fuera porque en España, a nivel económico, no se apuesta por el baloncesto.

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