HISTORIAS DE 42,195 KM

Valencia 2018, el ecuador del sueño de Nueva York

Lucas Morales, a la derecha, en una carrera. / lp
Lucas Morales, a la derecha, en una carrera. / lp

LOURDES MARTÍ

Cuando era pequeño, Lucas Morales idolatraba a Bruce Lee. Amaba las artes marciales y practicó taekwondo. Del maestro, actor y filósofo entre otros de origen chino aprendió técnica y asumió parte de su discurso para su vida, la frase mítica de 'be water my friend' le sirvió para amoldarse a las circunstancias. «Estaba preparándome para ser profesional de taekwondo pero lo tuve que dejar por los estudios y el trabajo», explica el corredor nacido en Burjassot hace 51 años.

Pese a aquella primera ilusión truncada, él no deja de macarse objetivos. «Si no tenemos sueños, ¿para qué seguir? El mío es correr 50 maratones y según mis cálculos será a los 60 años. Quizás me lesione y no lo logre pero lo importante es seguir", confiesa. Le encantaría celebrar la mitad del reto de una manera muy especial. «Me gustaría correr en Nueva York con mis dos hijas, mi familia no lo sabe... hasta ahora. Lo he comentado con mi equipo, el Burjarunners al que estoy muy orgulloso de pertenecer, todavía queda para ese momento», continúa.

El 2 de diciembre en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP completará su particular etapa 24. «Sólo corro en Valencia, Castellón y Ojos Negros y empecé cuando falleció mi padre a finales de los 90. Quería brindarle algo especial», dice Morales, quien no olvidará aquel debut donde pecó de novato. «Llegué muy pronto a la salida y como no había nadie me puse en primera fila y empezaron a llegar los élite. Los medios nos empezaron a grabar, nos enfocaron las zapatillas, salí en todos los medios pero a los 10 minutos del disparo ya me habían pasado unas 300 personas y ya me dí cuenta de en qué consistía», recuerda entre risas.

Es donante de sangre y estuvo en la brigada paracaidista. Además de 23 maratones, acumula 53 medios y cinco trail de montaña. «Yo soy de los lentos. Mi mejor registro fueron 3 horas y 40 minutos durante tres años seguidos en los 42K. Hace dos años sufría una fascitis plantar y un espolón, pero quise terminarla. Tarde más de cinco horas pero disfruté de otro modo», afirma. También recuerda de forma especial su participación en el reciente Mundial de Medio Maratón: «Compartir el asfalto con atletas de esa índole y ver cómo se volcó la ciudad fue algo impresionante».

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