Un triatleta valenciano, asaltado y golpeado con una pistola en Sudáfrica

Roberto Sánchez Mantecón, tras la Copa del Mundo de Sudáfrica. / proyecto fer
Roberto Sánchez Mantecón, tras la Copa del Mundo de Sudáfrica. / proyecto fer

«Es el mayor susto de mi vida», admite Roberto Sánchez, que aún así acabó en séptimo lugar la Copa del Mundo en Ciudad del Cabo

ALBERTO MARTÍNEZVALENCIA.

Roberto Sánchez Mantecón llegó a Ciudad del Cabo para hacer realidad un sueño. Pero por momentos se tornó en pesadilla. El joven triatleta viajó para disputar la atractiva Copa del Mundo de Sudáfrica y, dos días antes de la competición, un incidente dejó el deporte en un segundo plano. El valenciano y su compañero Amitai Yonah fueron atracados a punta de pistola en las inmediaciones del hotel que les había facilitado la organización de la prueba. El de Manises recibió un fuerte golpe en la cabeza, aunque el contratiempo no le impidió tomar la salida y superar todas las expectativas al lograr un meritorio séptimo puesto.

El triatleta regresó ayer por la tarde a España después de un convulso fin de semana en una de las ciudades más pobladas de Sudáfrica. El joven, quien precisamente cumple hoy 22 años, se muestra satisfecho por el desenlace tanto de la prueba como del trance previo. «Ha sido el mayor susto de mi vida. Nunca me habían robado ni atracado. Es una experiencia mala, pero al final de todo se aprende. Para los próximos viajes, iremos con más cuidado», explica el deportista en declaraciones a LAS PROVINCIAS.

El viernes, dos días antes de la Copa del Mundo, Roberto y el israelí Yonah, ambos integrantes del Club Universidad de Alicante, se dirigían hacia el hotel para descansar. Sin embargo, todo se torció cuando fueron asaltados por tres jóvenes.

El de Manises, que iba con un compañero israelí, fue atracado por tres jóvenes a 500 metros del hotel «Fuimos a la policía y al hospital. La organización me pedía un certificado de que podía correr», explica

«Teníamos la reunión para los atletas, donde dan toda la información de la carrera. Y a la vuelta, cogimos el autobús que pone la organización y que te traslada desde el lugar de la reunión hasta el hotel. Nos bajamos del autobús a unos 500 metros del hotel. En el camino, nos metimos por una calle que no parecía peligrosa, pero era secundaria. Se acercaron tres chicos y uno de ellos llevaba una pistola. Y nos dijeron que les diéramos todo lo que teníamos. Se produjo un barullo y me agredieron con la pistola. Me dieron un golpe en la cabeza y a mi compañero le quitaron una rueda de la bicicleta y una mochila», rememora el prometedor triatleta, quien sufrió una herida en la frente.

Pudo ser peor. «Se llevaron lo que querían. A mí por suerte no me quitaron ni la cartera ni el teléfono móvil, que lo llevaba en el bolsillo. Pero sí que se llevaron la rueda y la mochila. Nos cogieron eso, me agredieron y se fueron», añade Roberto. El valenciano y Yonah reaccionaron inmediatamente.

«Fuimos luego a la policía para dar parte, aunque no encontraron nada. Al día siguiente fui al hospital y estuve todo el día pasando pruebas, porque la organización me pedía un certificado de que estaba en condiciones de correr. Me lo dieron y el domingo competí. Lo peor son las diez o doce horas que pasas asustado», señala. Pero el revés en absoluto le pasó factura.

«Ni siquiera antes del susto iba con expectativas de conseguir ese resultado. Y después del susto, un séptimo puesto, igualando mi mejor posición en Copa del Mundo, es una pasada. Estoy muy contento por eso», reconoce Roberto. El de Manises se alza como una de las grandes esperanzas del triatlón español.

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